SI ESTÁ SIENDO SIMPÁTICA ES QUE ALGO QUIERE

Por qué los hombres siempre piensan que las mujeres están ligando con ellos

Por mucho que nos pese, somos malísimos ligando. Qué una chica se acerque a hablar contigo no significa que quiera llevarte al catre

Foto: Los hombres suelen malinterpretar las intenciones de las mujeres. (iStock)
Los hombres suelen malinterpretar las intenciones de las mujeres. (iStock)

Son las 2 de la madrugada de un sábado y llevas tres horas hablando con la amiga de una amiga. Te gusta. Tus compañeros de juerga te guiñan el ojo y te dan palmaditas en la espalda cuando tu presa se da la vuelta para cuchichear con sus colegas. “Mucho se tiene que torcer la noche para que hoy no te lleves el gato al agua”, te dicen. Pero cuando cierra la barra y ponen las últimas canciones llega el momento de la verdad. Te lanzas sobre ella y… Fracaso. Te han vuelto a hacer la cobra. Una noche más. Y van…

¿Cómo puede ser? ¡Si estaba cantadísimo! ¿Por qué estaba siendo tan simpática si no quería ligar?  Los investigadores tienen una respuesta para esto: somos malísimos al percibir si alguien está ligando con nosotros, y las mujeres se llevan la palma.

Como apunta el psicólogo noruego Mons Bendixen, profesor de la Universidad Noruega de Ciencia y Tecnología, en un reciente estudio publicado en la revista Evolutionary Psychology, hay dos teorías para explicar este fenómeno.

1. La teoría de la gestión de errores

Según esta teoría, típicamente evolucionista, los hombres han evolucionado para sobrestimar el interés sexual de las mujeres: es mejor llevarse calabazas que perder una posible oportunidad para reproducirse. Las mujeres, por el contrario, han evolucionado para ignorar el interés sexual, debido a que acabar en la cama con el hombre equivocado acarrea graves consecuencias, como tener que criar a un hijo sin compañía.

En definitiva, como defienden todas las teorías evolucionistas sobre cuestiones de género, el riesgo que corre una mujer al acostarse con un hombre es mucho mayor que el que corre el hombre y, por ello, están biológicamente diseñadas para ser mucho más cuidadosas. En efecto, la cobra es para los evolucionistas un mecanismo instintivo de defensa inscrito en los genes de las mujeres.

2. La teoría de los roles sociales

Como es habitual, cada teoría evolucionista tiene su contrapartida social. Los defensores de que el ambiente tiene más importancia en nuestro comportamiento que los genes, creen que la diferencia en la percepción del cortejo entre hombres y mujeres está determinada por las normas sociales, no por un mecanismo biológico. Es el machismo el que lleva a las mujeres a ser más precavidas, pues conocen el peligro que supone acabar en la cama con alguien indeseable.

Enfrentando ambas teorías

En opinión de Bendixen, si la teoría de los roles sociales fuera cierta, los niveles de percepción del cortejo tendrían que variar enormemente entre países con distintas costumbres. En lugares con una gran igualdad de género apenas se notaría la diferencia entre hombres y mujeres a la hora de interpretar que alguien está ligando con ellos.

Para comprobar esto, Bendixen ha replicado un famoso estudio para medir la percepción del cortejo que se desarrolló en 2003 en EEUU, pero esta vez lo ha realizado en Noruega. “Un mujer noruega puede jugar un papel más activo en el juego del cotejo que una americana, sin ser sujeto del mismo grado de menoscabo”, asegura el psicólogo.

“Tanto hombres como mujeres comenten errores sistemáticos a la hora de interpretar lo que piensa la otra persona en un contexto de flirteo”Según el Índice de Igualdad de Género de la ONU, Noruega es el país con menos discriminación hacia las mujeres del mundo y EEUU el quinto, por lo que, de ser cierta la teoría de los roles sociales, la diferencia al percibir el cortejo entre hombres y mujeres debe ser menor en el país nórdico.

Bendixen reunió a 308 heterosexuales de entre 18 y 30 años y realizó el mismo experimento que en el estudio americano para medir si percibían o no que alguien estaba ligando con ellos. El 88% de las mujeres aseguró haber experimentado al menos un incidente en que su comportamiento amigable había sido malinterpretado como un interés sexual. De media, les había ocurrido 3,5 veces en el último año. Los hombres también habían experimentado malentendidos de este tipo, pero en mucho menor grado: un 70%. Los resultados eran prácticamente iguales a los del estudio estadounidense.

La próxima vez que te rechacen, échale la culpa a la biología

“A pesar de las diferencias culturales entre Noruega y Estados Unidos, estos resultados sugieren que tanto hombres como mujeres comenten errores sistemáticos a la hora de interpretar lo que piensa la otra persona en un contexto de flirteo”, asegura Bendixen. “Y esto concuerda con las predicciones de la teoría de gestión de errores”.

Sería interesante medir la capacidad para reconocer si alguien está ligando en otras sociedades que no fueran occidentales, industrializadas, democráticas y adineradas, como son EEUU y Noruega. Ahora bien, sus conclusiones concuerdan con otros estudios anteriores, que aseguran que somos bastante inútiles a la hora de saber si alguien está ligando con nosotros. Y esa inutilidad es aún mayor en las féminas. 

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