Controla tus nervios para no enfurecer

Cinco cosas que debes hacer cuando te están tocando las narices

Aunque nos parezca imposible, en muchas ocasiones mantener la calma es más sencillo de lo que creemos. Todo pasa por tener más control de nosotros mismos

Foto: Si nos dejamos llevar por la rabia el remedio será peor que la enfermedad. (iStock)
Si nos dejamos llevar por la rabia el remedio será peor que la enfermedad. (iStock)

A todos nos gusta parecer razonables, calmados y dialogantes. En cualquier ámbito de nuestra vida necesitamos saber cómo tratar con todo tipo de personas, desde la familia, hasta el trabajo, pasando por nuestros amigos y conocidos. No debemos engañarnos, ni todas las personas nos caen igual de bien, ni siempre estamos igual de receptivos ante determinados comentarios.

Es complicado mantener siempre la compostura y no perder los nervios, sobre todo cuando tenemos que responder a ese compañero de trabajo insoportable o al comentario jocoso del típico cuñado pesado. Aunque nos cueste, en muchas ocasiones es mejor morderse la lengua y conseguir mantener a raya esos nervios que ya han salido de sus casillas.

Aunque nos parezca imposible, en muchas ocasiones mantener la calma es más sencillo de lo que creemos. Todo pasa por tener más control de nosotros mismos. ¿Pero cómonbsp;La doctora y editora de Ahaparenting.com Laura Markham, ante la pregunta de una madre al borde de un ataque de nervios, explicó en Psychology Today cinco pequeños consejos de especial ayuda para tratar con sus hijos. Estos también sirven para que en próximas ocasiones no te lances al cuello del de enfrente, por muchas ganas que te entren.

1. Tener claro si es una situación límite

En estas situación es cuando aparece nuestra versión más animal. Es muy habitual seguir la reacción fight-or-flight que en castellano se traduciría como luchar o huir. Esta respuesta natural la seguimos prácticamente todas las especies animales cuando nos encontramos ante un peligro y tenemos que decidir en pocos segundos si queremos luchar ante él o huir.

Aunque sea una respuesta natural, es conveniente dominarla y saber cuándo nos encontramos en tal situación para responder de la mejor forma posible sin caer en reacciones impulsivas que no traerán ninguna consecuencia positiva. Al fin y al cabo, ni todas las situaciones son iguales ni todas las respuestas traen las mismas consecuencias.

2. Respirar

La respiración es un aspecto clave para que podamos mantener la calma. Expertos en riesgo, como el cuerpo militar estadounidense, dan especial importancia al control de la respiración. Para el resto de los mortales también es un aspecto muy interesante con el fin de tener un mayor autocontrol. Tal y como señala Markham, la respiración es un mecanismo realmente útil para dominar el estrés y conseguir mantener a raya todas las sensaciones negativas que hay en nuestro cuerpo.

3. No actuar de inmediato

Cuando algo nos enfada o nos sienta mal, la tentación que todos tenemos es la de responder de inmediato. Este impulso, aunque sea muy natural, es el peor que podemos seguir. Los primeros sentimientos generados cuando alguien nos saca de nuestras casillas son negativos (enfado, ira, tensión, asco...), de ellos no va a surgir en ningún caso una respuesta positiva, por lo que lo mejor será esperar a que estos vayan desapareciendo y entonces actuar con más rigor.

4. Ponerse en el lugar del otro

Hay que reconocer que en muchas ocasiones esto nos supone un verdadero esfuerzo, pero al hacerlo conseguiremos ver los hechos desde otra perspectiva. Posiblemente, nuestra opinión seguirá siendo la misma, pero podremos comprender mejor a la otra persona. Cada vida es un mundo muy diferente y lo que para nosotros es claramente blanco es muy posible que para la otra persona sea de otro color, aunque este sea negro.

5. No imponerse amedrentando

Hay dos formas de ganarse el respeto: mediante el miedo o cariño. A todas luces hay una forma mucho mejor que la otra. Aunque este consejo sea muy útil para todo aquel que eduque a los más pequeños, también es extrapolable al resto del mundo. Cuando algo nos sienta mal es mejor responder estableciendo unos límites y ser claro de cara al futuro, pero sin ser dañino ni demasiado brusco porque este tipo de actuaciones solo generan más conflictos o una dinámica de dominación sobre el resto.

Alma, Corazón, Vida
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