PUEDES EVITAR EL PÁNICO ESCÉNICO EN UNA CHARLA

6 consejos que te sacarán de cualquier apuro serio (cuando estás en público)

Los nervios son traicioneros pero, para vencerlos y estar seguros de cara a nuestra intervención, existen trucos para superar el pánico escénico y poder

Foto: Pensar que el público está allí porque quiere escucharnos a nosotros o asumir nuestras imperfecciones, son algunos de los trucos para dar una buena ponencia. (iStock)
Pensar que el público está allí porque quiere escucharnos a nosotros o asumir nuestras imperfecciones, son algunos de los trucos para dar una buena ponencia. (iStock)

Ya sea porque tengamos que dar una ponencia como profesionales, presentar el trabajo de un joven artista pizpireto o dar un mitin en nuestra clase de macramé, en ocasiones nos tenemos que enfrentar al miedo a hablar en público y, a muchos, el terror a hacerlo mal nos bloquea y no sabemos cómo actuar.

Esto, sumado a la vida 2.0 en la que podría decirse que hemos perdido la práctica en el manejo de las relaciones cara a cara, hacen que este tipo de situaciones se conviertan en verdaderos quebraderos de cabeza. Especialmente, cuando es imposible evitarlas porque están relacionadas con trabajo.

Los nervios son traicioneros pero, para vencerlos y estar seguros de cara a nuestra intervención, existen trucos para superar el pánico escénico y poder. Al menos así lo plantea el doctor Harriet Lerner en Psychology Today, quien, tras prometerse en más de una ocasión que “no volvería a hablar en público otra vez”, decidió elaborar un listado con algunos consejos útiles para defendernos sin problemas en estas situaciones.

Los seis trucos para hablar en público y hacerlo bien

“Después de varias décadas de ansiedad y todo el sufrimiento infligido sobre mí mismo”, comenta dramáticamente el doctor, comenzó a recopilar las que le funcionaban a la hora de tener mayor seguridad en sus diferentes ponencias. Y aquí estás sus “seis mejores”.

1. Tu miedo es normal, no sólo te pasa a ti

Los interlocutores son “indulgentes con la ignorancia” y están abiertos a la posibilidad de que nos equivoquemos

Una de las cosas que Lerner se repite antes de preparar una charla en público es la idea de que no está solo. El hecho de ser consciente de que se trata de una situación que está “en la lista de actividades que provocan mayor pavor a hombres y mujeres”, ayuda a sentirnos más humanos y a normalizar la sensación de nervios. Mal de muchos…

2. El público está ahí porque te quiere escuchar

Piensa que las personas que acuden a tu ponencia prefieren estar allí escuchándote antes que “estar en casa limpiando la cocina o calculando sus impuestos”. No siempre se dan estas circunstancias –hay muchas charlas a los que los asistentes están obligados a asistir, y lo sabes–, pero pensar así hará que nos sintamos más satisfechos y seguros sobre nuestros discurso.

3. Los errores nos hacen humanos (y los oyentes los agradecen)

En opinión del doctor, ante una ponencia en público sobre un tema no especializado, como podría ocurrirles a “un neurocirujano en una conferencia o a un violinista en un concierto”, los interlocutores son “indulgentes con la ignorancia” y están abiertos a la posibilidad de que nos equivoquemos.

4. Acéptate a ti mismo (incluidos los defectos)

Hablando de sí mismo, Lerner se considera una persona torpe que con frecuencia tiene “colisiones con objetos inanimados”. Ser conocedores de nuestros fallos y torpezas e incluso saber reírnos de ellos en público, nos hará más cercanos (y, de paso, servirá de aviso previo por si nos caemos rodando del escenario).

5. Tus errores ayudan al público a empatizar

“Mis errores y deficiencias en realidad son un gran regalo para el público”, comenta Lerner. No parecer unos eruditos ayuda a que los oyentes sean capaces de ponerse en nuestro lugar, e incluso visualizarse a sí mismos dando ellos la charla. Y todos amigos.

6. La supervivencia es la meta

No debes quitarte de la mente que el objetivo no es otro que terminar tu intervención. Convencernos de que por muy duro que pueda ser, tarde o temprano el sufrimiento se va a acabar. Sabiendo que tienes el tiempo medido, trata de disfrutarlo (o deja que se consuma cuanto antes).

Otras pequeñas ideas para la puesta en escena que pueden ayudar

El doctor añade un séptimo consejo: “no te olvides de respirar”. Confiamos en que así sea. 

Pero existen también algunos consejos comunes, que quizás te resulten útiles:

  • Apunta los nombres de los interlocutores: hablarles directamente aludiendo a sus nombres les hace sentirse importantes e involucrados (casi por obligación) con tu charla. 
  • El truco del bolígrafo: descargar la energía sobre un objeto, que además podría sernos una herramienta útil para apuntar sugerencias del público, mejora nuestra postura de un modo sorprendente.
  • Mira a la gente a los ojos: aunque en realidad estemos mirando al infinito, que de esa sensación. Nunca debes dirigir la mirada al suelo.   
  • No hables alto: para que la gente te escuche, es mejor que uses un tono de voz audible pero que exija del público un cierto silencio para poder escucharte. Captarás su atención y evitarás las interrupciones bruscas.
  • Muéstrate abierto: mantén una postura gestual sin cruzar los brazos ni piernas. Utiliza las manos para “guiar” tus explicaciones y dirige tu mirada y atención a las personas que te pregunten algo.
  • Vístete cómodo: evita quizás la opción pijama, pero si escoges una ropa acorde con la ocasión, asegúrate de que sea parte de tu vestuario diario, estarás mucho más seguro (y no te moverás como un robot).
  • Y, por qué no, imagínatelos a todos desnudos: cuanto menos estarás entretenido. 
Alma, Corazón, Vida
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