PIDEN SU CIERRE A PARTIR DEL PRÓXIMO 1 DE OCTUBRE

¿Acabará cerrando Blablacar? 15 claves del juicio al que se enfrenta

¿Es Blablacar ilegal? ¿Puede acabar cerrando, como Uber? ¿Puede lucrarse económicamente un conductor de Blablacar? Te ofrecemos todas las claves de este asunto
Foto: Blablacar se enfrentará en los tribunales el próximo 1 de octubre a Confebus, la patronal de los autobuses.
Blablacar se enfrentará en los tribunales el próximo 1 de octubre a Confebus, la patronal de los autobuses.

La polémica está servida: Blablacar, la aplicación que conecta a usuarios que comparten coche y gastos en sus viajes, ha sido denunciada por Confebus, la patronal de los autobuses, que ha pedido al juez el cierre cautelar de la plataforma el próximo 1 de octubre.

El asunto deja varias preguntas en el aire: ¿es Blablacar ilegal? ¿Puede acabar cerrando, como ya pasara con Uber (ante el mismo juzgado)? Y quizá una de las preguntas más importantes: ¿puede lucrarse económicamente un conductor de Blablacar?

Son algunas de las preguntas a las que intentamos dar respuesta en las 15 claves que definen este caso:

1.- ¿Qué argumenta Confebus?

En su demanda, la patronal acusa a Blablacar de hacer competencia desleal al sector de los autobuses interurbanos al no contar con una licencia de transporte de viajeros. Además, dicen que han analizado la actividad de la plataforma en el último año y aseguran poseer pruebas que demuestran la existencia de usuarios que realizan un número anómalamente alto de viajes, con lo que no estarían pretendiendo compartir gastos, sino que estarían buscando un lucro económico directo.

2.- ¿Quién pone los precios en Blablacar?

Cuando un conductor propone un viaje y pone su coche a disposición de los usuarios, Blablacar le sugiere una cantidad acorde al precio medio que se suele pagar en su web por un trayecto de esa distancia, pero la decisión pertenece al conductor en cuestión.

​3.- ¿Puede un conductor poner un precio desorbitado?

Como poder, puede. Eso sí, es probable que tenga un escaso (o incluso nulo) éxito a la hora de recibir solicitudes de reserva de plaza en dicho viaje. Cuando un usuario busca un viaje, Blablacar le ofrece ordenar los resultados por precio, con lo que las opciones más baratas serán las más solicitadas. Que un usuario acepte un precio desorbitado por el viaje sólo parece viable bajo dos pretextos:

  • Que el viaje se oferte en una ciudad pequeña o con poquísima oferta.
  • Que el usuario en cuestión esté buscando viaje a última hora y, por tanto, se vea obligado a adaptarse a las condiciones de los pocos coches disponibles.

4.- ¿Restringe Blablacar el número de viajes?

Uno de los argumentos que esgrime Confebus en su demanda es que hay un significativo grupo de conductores que hace demasiados viajes, muchos más de los que parecería razonable. Desde Blablacar siempre han asegurado que, cuando detectan que un conductor puede estar cometiendo un fraude, bloquean su cuenta.

De hecho, el programa 'Equipo de investigación', de la Sexta, detectó a un usuario con un evidente ánimo de lucro y que, para evitar posibles problemas con Blablacar, publicaba la mitad de sus viajes en la aplicación y la otra mitad en otra web distinta (a partir del minuto 36).

5.- Entonces... ¿es posible lucrarse siendo conductor de Blablacar?

En principio parece algo medianamente complicado, más que nada, por la ley de la oferta y la demanda. Y es que un conductor puede poner el precio que quiera a su viaje, pero si el resto de conductores que hacen el mismo trayecto ponen un precio razonable, ellos serán los que se lleven la mayor parte de las reservas.

Confebus acusa a Blablacar de competencia desleal y a muchos de sus usuarios de querer lucrarse.

Desde el principio, la filosofía de la aplicación siempre ha pasado por el hecho de que los conductores compartan gastos o incluso lleguen a ahorrarse un dinero, pero no que se lucren económicamente. Pero, ¿se cumple realmente este precepto? ¿O hay posibilidad de que un conductor acabe consiguiendo un gran lucro económico si maximiza el número de viajes?

Para responder a esta pregunta hemos probado a hacer una simulación de precios con un trayecto normal y poniéndonos en la posición de un conductor que busque el máximo beneficio posible. Los resultados han sido los siguientes:

Trayecto: Madrid-Barcelona.
Distancia: 621 km.
Tiempo de trayecto: 5h 52mins.
Fecha del viaje: Viernes, 21 de agosto de 2015.
Precio más frecuente para este trayecto en Blablacar (búsqueda realizada el 14/08/2015): 35 euros.
Número de pasajeros para la muestra: 4.
Recaudación por el viaje: 140 euros.
Precio medio de la gasolina en España (14/08/2015): 1,18 euros/litro.
Gastos de gasolina: 78,3 euros (según Vía Michelín).
Gastos por peajes: 14,60 euros (según Vía Michelín).
Beneficio para el conductor: 47,1 euros (sin incluir gastos asociados al desgaste del vehículo).
¿Cuántos trayectos habría que hacer para ganar el SMI (756,70 euros)? 16 trayectos (8 viajes Madrid-Barcelona-Madrid).

Sin embargo, los cálculos no acaban aquí, ya que el conductor tendría que tener en cuenta un variado número de variables que también acabarán mermando su posible beneficio: esfuerzo de horas (cada trayecto será de 7-8 horas, sin incluir el tiempo perdido entre la ida y la vuelta), el coche se desgastará (neumáticos, frenos, motor...), será sometido a muchas más revisiones, acortará mucho su vida útil, los posibles gastos de pernoctación en la ciudad de destino y las dietas, etc.

 

6.- ¿Es probable que haya conductores que intenten alcanzar un alto lucro económico?

Aunque sólo sea por pura estadística, parece evidente que sí. De hecho, Confebus asegura disponer de muchos ejemplos de esta actividad fraudulenta. Llegado el juicio, habrá que analizar dos cuestiones en este aspecto:

  • ¿Es representativo el número de usuarios que intenta hacer un uso lucroso y fraudulento de Blablacar? ¿O es algo marginal? Y, sea cual sea la respuesta, ¿debería cerrarse la aplicación por la existencia de estos conductores?
  • ¿Está Blablacar haciendo una verdadera y efectiva labor a la hora de localizar y expulsar a estos usuarios?

7.- ¿Qué diferencia de precios hay entre viajar en Blablacar y en autobús?

En su demanda, Confebus adjunta tres estudios llevados a cabo el 3 de mayo de 2015, en el que analizaron los precios ofrecidos por 164 coches que hicieron el trayecto Madrid-Valencia, 203 para Madrid-Murcia y 153 para Madrid-Alicante. La comparativa de precios fue la siguiente:

Trayecto Madrid-Valencia
Viaje en autobús:
29,71 euros.
Viaje más barato en Blablacar: 19 euros.

Trayecto Madrid-Murcia
Viaje en autobús:
32,61 euros.
Viaje más barato en Blablacar: 22 euros.

Trayecto Madrid-Alicante
Viaje en autobús:
34,11 euros.
Viaje más barato en Blablacar: 23 euros. 

En realidad, hacer estos cálculos de manera rigurosa tampoco es una tarea demasiado sencilla, ya que la mayoría de conductores publican sus viajes en Blablacar muy pocos días antes de salir, con lo que los precios pueden variar significativamente en función de cuándo se haga la búsqueda. 

8.- ¿Se lleva dinero Blablacar por su labor de intermediación?

Al principio no lo hacía, pero hace tiempo que la plataforma cobra a cada usuario/pasajero una comisión del 10% más IVA. Otras aplicaciones alternativas, como Amovens, no cobran ninguna comisión.

9.- Vamos al grano: ¿Blablacar es legal o ilegal?

Para responder a esta pregunta debemos acudir a la Ley de Ordenación de los Transportes Terrestres (LOTT), cuyo artículo 101 asegura que "los transportes privados particulares no están sujetos a autorización administrativa".

Además, la ley determina que "en ningún caso, salvo el supuesto de percepción de dietas o gastos de desplazamiento para su titular, el transporte particular puede dar lugar a remuneraciones dinerarias directas o indirectas", una aclaración que, en principio, parece salvar a Blablacar.

En Blablacar lo tienen claro: "Compartir gastos es legal. Blablacar es una red social que conecta personas particulares para que compartan los gastos de un viaje en coche". Además, "no se trata de una retribución económica, sino de la compartición de los gastos asociados a ese trayecto en común. Ni Blablacar ni sus usuarios se dedican al transporte de viajeros por cuenta ajena".

Con la ley en la mano, todo parece apuntar a que el servicio de Blablacar es totalmente legal en España.

10.- ¿Se parecen este caso y el de Uber?

Sí y no. Sí, porque el caso de Blablacar será analizado por el juzgado Mercantil número de Madrid, el mismo que decidió el cierre cautelar de Uber. No, porque, aunque ambas se ven afectadas por la misma ley, lo cierto es que Blablacar y Uber son dos aplicaciones muy distintas.

11.- ¿En qué se diferencia Uber de Blablacar?

En varias cosas:

  • Con la ley en la mano, parece evidente que Blablacar es un intermediario tecnológico entre usuarios; en cuanto a Uber, el juez determinó que podría tratarse no de un servicio de economía colaborativa al uso, sino de una empresa que ofrece un servicio de transporte con chófer. En cualquier caso, será el juez el que decida si esta diferencia es tal o si, por el contrario, ambas aplicaciones son empresas de transporte.
  • En principio, Blablacar está diseñado para que sus conductores compartan gastos o incluso se ahorren dinero. En el caso de Uber no está tan claro: y es que, aunque en España defienden que sus conductores no pueden sacarse un sueldo, sino simplemente compartir gastos, en la mayoría de los países en los que opera el discurso es radicalmente distinto y va enfocado hacia la posibilidad de que sus conductores puedan vivir de su trabajo en Uber.
  • El usuario de Blablacar, en principio, hará el viaje previsto sí o sí, independientemente de que se busque acompañantes o no. El de Uber, por el contrario, se moverá exclusivamente a petición de sus clientes; si no los tiene, no cogerá el coche.
  • Sea o no competencia desleal lo que hace Blablacar, lo cierto es que esta aplicación no ejerce una competencia directa frente a los autobuses, ya que no ofrece exactamente el mismo servicio. En cuanto a Uber, por el contrario, su servicio UberPop sí es muy similar (por no decir idéntico) al de los taxis.
  • En principio, un conductor de Blablacar no puede realizar todos los viajes que quiera; en Uber, por el contrario, no existe un límite aparente.
  • Mientras Uber se enfrenta a numerosas demandas en varios de los países que opera, Blablacar se está enfrentando por primera vez a la justicia desde que comenzase su actividad en toda Europa.

12.- Entonces, ¿Blablacar podría ser cerrado el próximo 1 de octubre?

Sí... y no. Sí, porque el juez puede decidir ese día paralizar la actividad de la aplicación. No, porque esa paralización en realidad sólo sería un cierre cautelar hasta que se celebre el juicio, que es donde el magistrado deberá evaluar el posible (o no) cierre definitivo de Blablacar.

 

13.- Pero... ¿por qué piden un cierre cautelar? ¿No es más lógico no cerrar una empresa hasta que no sea juzgada?

En principio, lo más lógico en este tipo de casos es que una empresa no sea prohibida hasta que no se demuestre su posible ilegalidad en una sentencia firme. Sin embargo, en todos los asuntos que atañen a las empresas de internet se suele tener muy en cuenta un aspecto vital: la rapidez de este tipo de empresas a la hora de crecer en número de usuarios, con el aparente perjuicio para su damnificado en caso de que el juicio se retrase.

De hecho, en el caso de Uber, el juez determinó que "la fluidez del mercado por internet, la velocidad de comunicación del sistema Uber, la ubicación en el paraíso fiscal señalado, la propia dificultad de citación de la demandada (...) suponen per se elementos que podrían integrar el peligro de mora procesal (…) si no se adopta una protección cautelar".

Y es que, como decimos, Uber y Blablacar tienen algo en común: se mueven en una economía digital que, como tal, crece a un alto ritmo, cosa que no pasa en los negocios offline. Tanto la Asociación Madrileña del Taxi (que demandó a Uber) como Confebus (que ha demandado a Blablacar) tienen clara una cosa: cada día que se retrase el juicio juega en favor de estas dos aplicaciones. Porque un juez podrá determinar el cierre de Blablacar, pero si lo hace dentro de un año, cuando la aplicación haya –por ejemplo– duplicado su número de usuarios en España, ¿tendrá sentido el cierre? ¿Se llevará el sector del autobús a todos esos usuarios? Parece evidente que no. Confebus sabe que el tiempo juega en su contra y, por ello, pide el cierre cautelar.

No obstante, el posible cierre provisional también podría perjudicar a Blablacar. Y es que Confebus no se ha querellado contra el hecho de compartir coche, sino específicamente contra Blablacar, obviando que esta app tiene otras que le hacen la competencia en España, como es el caso de Amovens. Si el juez cierra cautelarmente Blablacar, habrá bastantes posibilidades de que sus usuarios se vayan a plataformas como Amovens. Y si Blablacar finalmente ganase el juicio y fuese reabierta, ¿cómo recuperaría a unos usuarios que ya se han marchado con otra app?

En caso de que Blablacar fuese cerrada el 1 de octubre, dicho cierre sólo sería cautelar.

14.- ¿Ha tenido Blablacar más juicios similares a este? 

No. Blablacar está presente en 19 países y, hasta el momento, en ninguno de ellos ha recibido querellas formales. España es el primer país en el que tendrá que enfrentarse a los tribunales.

​15.- ¿Se ha pronunciado algún órgano público sobre este asunto?

Nuevamente, sí... y no. En junio de 2014, el Ministerio de Fomento publicó un confuso comunicado que parecía poner en duda la legalidad de la plataforma, pero el propio ministerio acabó rectificando pocos días después y aclarando de manera oficiosa (que no oficial) que dicho aviso iba dirigido a Uber, no a Blablacar.

Sin embargo, este (aparente) apoyo no tiene por qué significar nada. Y si no, que se lo pregunten a Uber, cuyo servicio en España está ahora mismo cerrado pese a que en su momento recibió el apoyo implícito de la propia CNMC. Al final, como es de esperar, será el juez el que decida sobre Blablacar.

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