La Costa del Sol, refugio de nazis

Felipe González no da crédito a que en una España “democrática y plural” aún tengan cabida hechos de tinte fascista como los que tuvieron lugar en
Foto: La Costa del Sol, refugio de nazis
La Costa del Sol, refugio de nazis

Felipe González no da crédito a que en una España “democrática y plural” aún tengan cabida hechos de tinte fascista como los que tuvieron lugar en la noche de Reyes en Marbella, donde unos encapuchados lanzaron amenazas de muerte contra el presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero. Tras destacar que en este país se ha luchado durante muchos años para que prevalezca un régimen de libertades, el ex mandatario calificó ayer de intolerables las pintadas e insultos contra el líder del Ejecutivo.

Tres individuos encapuchados escribieron en la fachada de la sede socialista marbellí frases como: “Nazis. Fascistas. Muerte. ZP. Fuera”. Algunos vecinos de la zona grabaron con el teléfono móvil el suceso y la Policía ya está intentando desenmascarar a los autores con el fin de que este tipo de “agresiones” no vayan a más. Según denuncia el secretario general del PSOE de Marbella, José Bernal, cuando se trata de este tipo de estos actos vandálicos, llueve sobre mojado. Asegura que son constantes desde que se anunció la candidatura socialista. Las pintadas se producen poco después de que el PSOE haya concluido una campaña divulgativa centrada en extranjeros para que conozcan su derecho al voto, una iniciativa que molestó a los dirigentes del Ayuntamiento regido por el Partido Popular, según Bernal. No obstante, el secretario socialista ha querido desvincular estas circunstancias recientes.

Refugio de nazis

Estas agresiones se producen cíclicamente en diferentes lugares de Andalucía. La ideología nazi ha tenido un caldo de cultivo importante en la Costa del Sol desde hace unos años. En suntuosos chalés ubicados en privilegiadas urbanizaciones de la zona se ha detectado la presencia de antiguos mandos nazis que llegaron a este lugar en busca de refugio tras la Segunda Guerra Mundial gracias a sus contactos con el régimen franquista.

La detención hace varios años en Benalmádena del apologista austriaco Gerd Honsik avivó el hecho de que la Costa ha sido y sigue siendo refugio de nombres con un pasado unido al Tercer Reich. El germen de estas doctrinas ha ido calando en las nuevas generaciones. Formaciones como Alianza Nacional (AN), una organización política que en Málaga concurrió a las pasadas municipales y que en su página web se define como “nacionalista radical”, que recientemente celebró la presentación de su último libro en un restaurante de la zona de Los Guindos, en la capital malagueña. Los integrantes de AN elevan como lectura de culto en comidas de hermandad libros como el de Honsik, el último apologista nazi detenido en Benalmadena.

Los jóvenes de AN puntualizan que, cuando hablan de “nacionalismo radical”, “dicha definición tiene la carga ideológica otorgada por el pensamiento protofascista”. Aseguran que “cualquier militante nacional, nacionalsindicalista, joseantoniano, ramirista, neofascista, nacionalsocialista, hitleriano, etc…, tiene abiertas de par en par las puertas del partido”.

Espías y mandos de las SS

La detención y encarcelamiento del apologista austriaco a quien tanto ensalzan las juventudes de AN trae a la memoria otros nombres del nazismo que siguen residiendo actualmente con total impunidad, en la Costa del Sol. Jacqueline L., una de las espías más significativas del Tercer Reich que vivió afincada en una lujosa urbanización de Guadalmina hasta que falleció hace unos años, solía reunir en su mansión de piedra a antiguos compañeros del régimen alemán. En las repisas de la casa se podían ver fotos de ella muy joven posando con Hitler impertérrito, cual dios normando. Uno de los habituales a sus cenas era León Degrelle, máximo líder del fascismo belga y del que Hitler dijo que era el hijo que le hubiera gustado tener. El general de las SS vivió en Fuengirola hasta que murió en abril de 1975 a la edad de 87 años.

Otto Remer, jefe de seguridad de Hitler y teniente general de las Waffen-SS, que residió en Marbella hasta que falleció en 1997 a la edad de 84 años, era también otro de los que acudían a estas cenas de Guadalmina. Remer era el encargado de seguir sembrando la semilla en artículos que publicó hasta su muerte en Hart. A su entierro en Marbella asistió Wolfgang Jugler, último jefe superior de Asalto de la Primera Compañía Escolta SS Adolf Hitler.

También Jugler eligió Marbella como paraíso para vivir. Esta tierra les cautivó a todos. También a Fredrik Jensen, uno de los poquísimos extranjeros condecorados por Hitler, que hablaba de Marbella como el mejor lugar del mundo para jugar al golf. Jensen fue condenado por crímenes de guerra. De hecho, tras finalizar la II Guerra Mundial, pasó diez años internado en la prisión que los norteamericanos habían instalado en el antiguo campo de concentración de Dauch. El refugio de nombres con un pasado unido al Tercer Reich sigue escondido en la ciudad del sol.

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