Es un nombre que viene sonando de forma recurrente en las quinielas pero este martes resuena con más fuerza. Lawrence Henry 'Larry' Summers (New Haven, 1954) es el favorito según la CNBC para ser el próximo presidente de la Reserva Federal (Fed). Todavía más allá va el medio estadounidenses, que asegura que en las próximas semanas el presidente Obama anunciará su nombre como sucesor de Ben Bernanke al frente del organismo.

Secretario del Tesoro entre 1999 y 2001 en el segundo mandato de Clinton y uno de los principales asesores económicos de Obama cuando llegó a la Casa Blanca, conoce a la perfección todos los conductos de la gran política y la gran economía en Estados Unidos. De hecho, sus detractores subrayan que los conoce demasiado, en alusión a que su trayectoria pasada puede restarle independencia en caso de ser el sustituto de Bernanke. 

Fue uno de los promotores de la derogación de la Ley Glass Steagall, vigente desde los años de la Gran Depresión para separar los negocios de la banca de inversión y la banca comercial, en 1999. Con el tiempo, esa maniobra resultó clave en los excesos financieros que desembocaron en la crisis subprime iniciada en 2007 y la Gran Recesión posterior y vinculó la figura de Summers al lobby bancario de Wall Street. 

Summers ha venido ocupando la terna de candidatos favoritos junto a la vicepresidenta, Janet Yellen. Conocidas son sus últimas declaraciones en las que ha venido reiterando que los planes de estímulo cuantitativo (más conocidos por QE) no tienen un efecto duradero en la economía. No obstante, las mismas fuentes advierten de que la designación de Summers aún no ha superado todos los obstáculos requeridos, "por lo que el anuncio de su nombramiento podría demorarse un tiempo".

En opinión de Daniel Lacalle, gestor del hedge fund Ecofin, con Summers a los mandos de la Fed "el Gobierno de Obama no va a terminar de sentirse cómodo porque mantiene una clara postura intervencionista y sería un excelente presidente en un entorno en el que la Fed no tuviera tal nivel de preponderancia". Lacalle considera también que lo bueno de Summers es "que no miente, es inflexible y no dice tonterías del tipo: gastamos billones, el desempleo no baja y hay que seguir gastando y esperar".