segunda jornada de debate en el congreso

El PSOE recoge "el guante" de Iglesias para trabajar juntos sin avanzar otra moción

El portavoz socialista inaugura el nuevo tono de las relaciones con Iglesias y deja atrás los combates duros entre ambos partidos. Ábalos enhebra un discurso en el que reivindica el PSOE de siempre

Foto: El portavoz parlamentario socialista, José Luis Ábalos, charla con su predecesor, Antonio Hernando, este 14 de junio, durante la segunda jornada de debate. (EFE)
El portavoz parlamentario socialista, José Luis Ábalos, charla con su predecesor, Antonio Hernando, este 14 de junio, durante la segunda jornada de debate. (EFE)

El "nuevo PSOE" que está "dispuesto a combatir con justicia las injusticias, la resignación ante los problemas con una nueva esperanza de futuro" se parece bastante al discurso del PSOE de siempre. El que se enorgullece de los logros de sus Gobiernos desde la Transición, el que cree que la "revolución" se hace a través del Boletín Oficial del Estado, el que pone las líneas rojas en el abordaje del desafío soberanista en Cataluña, el que sostiene incluso que "a veces abstenerse no es tan grave". Ese PSOE, el de siempre y el que ahora vuelve a dirigir desde Ferraz Pedro Sánchez, es el que este miércoles respondió a la moción de censura contra el Gobierno de Mariano Rajoy. El PSOE que cree que el Ejecutivo del PP sí merece un "correctivo", una reprobación en toda regla, pero que al mismo tiempo duda de la oportunidad y la viabilidad de la iniciativa de la formación morada, que a la postre solo contribuye a "consolidar un poquito más" a Rajoy en el poder. A reforzarlo. Aunque sí se solemnizó un giro respecto a la época de la gestora, especialmente en el tono: sí está dispuesto a "recoger el guante" de Podemos para cambiar las políticas del PP, pero sin asumir mayores compromisos de mociones de censura futuras. Esa se la harán "los españoles" en las urnas cuando haya nuevas elecciones.

José Luis Ábalos, el portavoz interino de los socialistas, no sorprendió en su intervención de este miércoles en la Cámara Baja, ante un ausente Sánchez, que ni es diputado ni acudió al pleno. No impactó por el fondo, que se daba por descontado, desde luego. Si acaso, sí más por las formas, por cómo incluso buscó la reconciliación interna, al defender la historia más pasada y reciente del partido y defender a todos sus compañeros —o sea, a los partidarios de Susana Díaz también— frente a las faltas de "respeto" que apreció en Pablo Iglesias. Un reconocimiento que hizo las delicias de sus correligionarios, que le aplaudieron sin rebozo y puestos en pie.

[Consulta aquí en PDF la intervención íntegra de José Luis Ábalos]

Pero toda la refriega parlamentaria con el secretario general de Podemos discurrió por unos cauces tranquilos, lejos de los exabruptos de hace meses. Ese quizá sea el cambio más radical que se visualizó en la segunda jornada de debate de la moción morada. El nuevo registro de ambas formaciones que puede anticipar, con muchos matices, una nueva etapa de colaboración de las izquierdas. Sonó a borrón y cuenta nueva, o a algo parecido.

Estamos dispuestos a construir una mayoría alternativa para desmontar las políticas injustas del PP y pedir las reformas justas

El debate también era la primera prueba de fuego para el portavoz provisional, que tuvo que reemplazar a Antonio Hernando a los pocos días de que este dimitiera como reacción fulminante a la victoria arrolladora de Pedro Sánchez en las primarias del 21 de mayo. Y no era esta una sesión sencilla, porque debía mostrar las credenciales del nuevo PSOE de Pedro Sánchez en el sancta sanctórum de la democracia, y por tanto una actitud más templada y menos beligerante hacia Podemos, pero también recordándole la investidura fallida, y al mismo tiempo cargar contra Mariano Rajoy para redimirse del pecado original de la abstención, que Sánchez no apoyó.


Todos esos ingredientes se hallaban en la intervención de Ábalos, estructurada en dos partes muy diferenciadas. Una primera, en la que se empleó a fondo en demostrar que el Gobierno de Rajoy, que por cierto seguía ausente del pleno, "bien merece una censura", la "máxima reprobación". El portavoz hizo hincapié así en la "situación excepcional" en que se encuentra España, pintando un cuadro más completo que el que ayer esbozaba Iglesias, más centrado en los escándalos de corrupción que atenazan al PP. El diputado valenciano no orilló en absoluto esa sombra, pero la arropó con más elementos que merecen crítica, a juicio de su grupo. "Deterioro social y descrédito de las instituciones", lo resumió, y su "máximo responsable" es el PP.

"Deterioro social y descrédito institucional"

En la primera parte del sumando acopló la política de recortes ejecutada por el Gobierno desde 2012 —y utilizando la crisis como "excusa", porque "la ideología siempre ha estado presente", una apreciación que ya se oía en los tiempos de Alfredo Pérez Rubalcaba—, la reforma laboral, la "destrucción" de la negociación colectiva, la amnistía fiscal —tumbada la semana pasada por el Constitucional gracias, recordó, al recurso presentado por el PSOE hace cinco años—, la "inaplicación dolosa y dolorosa" de la Ley de Dependencia, el "agrandamiento" de la brecha entre hombres y mujeres y la desatención de la lacra de la violencia de género, las cifras "insoportables" de pobreza y desigualdad resultado de la "brutal política de austeridad", los "ataques a la educación pública"...

El PSOE recoge "el guante" de Iglesias para trabajar juntos sin avanzar otra moción

El "descrédito institucional", mientras, "ha alcanzado cotas desconocidas" por el PP, trajo a colación Ábalos. Y entonces recordó la ristra de razones que fundamentan para el PSOE esa acusación: cómo se presentó "dopado" a las elecciones, cómo será "el primer partido que se sienta en el banquillo como partícipe a título lucrativo" del expolio de Gürtel, la imagen "inasumible" de un presidente del Gobierno compareciendo como testigo ante la justicia, la falta de "colaboración" del PP con los tribunales, las reprobaciones del ministro Rafael Catalá y del fiscal general del Estado y la "utilización en beneficio partidista" de las instituciones.

"No es verdad que Rajoy siga por nuestra culpa. A veces abstenerse tampoco es tan grave", dice Ábalos, haciendo las delicias de los críticos

En esa primera parte de la intervención, el portavoz socialista ni mentó a Podemos. Pero en la segunda ya sí. En un doble sentido. Para justificar la abstención de su grupo y para anticipar esa etapa de mayor colaboración con la formación morada. El PSOE quiere ofrecer "la esperanza de un futuro mejor, con una izquierda valiente, pero de gobierno, las dos cosas", subrayó.

Los socialistas, por tanto, valoran la "necesidad de censurar al Gobierno" y a la vez están por la labor de trabajar con formación morada, a inaugurar una nueva era de entendimiento, aprovechando el evidente cambio de tono de su líder, que enterró el tono agresivo de la investidura de Sánchez: "Agradezco las palabras del señor candidato. No hay color entre ser insultado y ser tratado como esta vez... No solo lo agradezco, sino que recojo la invitación, prefiero así —cumplimentó primero—. Recojo el guante, estamos dispuestos a construir una mayoría alternativa para desmontar las políticas injustas del PP y pedir las reformas justas que reclama la sociedad. Ahí nos va a encontrar siempre". Eso sí, "lo más" que puede hacer su grupo hoy, dijo Ábalos, es abstenerse.


Ese cambio de actitud respecto a Podemos se corresponde con la cierta distancia que visualizó respecto a Ciudadanos, a quien Ábalos lanzó un mensaje final: aunque los de Albert Rivera quieran ser los "herederos" del PP, su derecha "estética", resulta "incomprensible" que no le hayan desalojado del poder en Madrid o Murcia haciendo uso de su bandera de la regeneración democrática. Eso no quita para que el PSOE de Sánchez defienda su pacto con el partido naranja, y de hecho Ábalos recordó que parte de las medidas que Iglesias citó en su discurso estaban recogidas en el acuerdo firmado con Rivera. "Yo defendí los Pactos de La Moncloa siendo militante comunista, y abrimos el mejor periodo de la historia de este país —declaró, rememorando su juventud en el PCE y defendiendo, frente a Podemos, los logros de la Transición—. No descalifiquemos los hechos o los actos por los actores".

La bancada socialista aplaude con entusiasmo a su portavoz provisional, José Luis Ábalos, tras su intervención durante el debate de la moción de censura, este 14 de junio. (EFE)
La bancada socialista aplaude con entusiasmo a su portavoz provisional, José Luis Ábalos, tras su intervención durante el debate de la moción de censura, este 14 de junio. (EFE)

"No alimente expectativas"

El diputado valenciano desgranó por qué el PSOE no puede apoyar la moción. Los socialistas tienen dudas de la "intencionalidad" de Podemos, por si tras esa piel de cordero se esconde el objeto de deseo de Iglesias: el 'sorpasso' al principal partido de la oposición. También creen que la moción de censura no es "buena" porque "no está bien planteada", porque no se ha preocupado de buscar "apoyos" ni trasladó ninguna propuesta al que debía ser su primer aliado "hasta ayer". El resultado se traduce en una votación demoledora: solo 82 diputados, los 67 de Unidos Podemos, los cuatro de Compromís, los nueve de ERC y los dos de EH Bildu. "Con 15 apoyos más, ignorando a la principal fuerza de oposición, no parece que generemos alternativa".

El PSOE recoge "el guante" de Iglesias para trabajar juntos sin avanzar otra moción

Y eso tiene un problema, a juicio de los socialistas. Ábalos anticipó que el PP aplaudirá a su líder como si hubiera superado "un ataque feroz", cuando en realidad no ha recibido un rasguño porque no ha habido amenaza real. Resultado: "Lo vamos a consolidar un poquito más". Claro que para los populares, advirtió, puede ser pan para hoy y hambre para mañana: "No lo celebren demasiado", porque aunque salven este envite, "más pronto que tarde" serán los españoles los que les censuren.

Respecto a Cataluña, el portavoz defiende la posición clásica, "hacer política y no trincheras", reforma federal y respetar la legalidad

El portavoz recordó además que no hay números, de ninguna manera, porque ni aunque los 84 diputados socialistas votaran que sí, la iniciativa prosperaba, porque hace falta mayoría absoluta. 176 apoyos. "No alimente expectativas, porque no es verdad", le amonestó, entre los aplausos de su bancada. Entonces vino el recuerdo de lo que ocurrió hace un año, "la oportunidad estupenda" que había para echar a los populares de La Moncloa, en la investidura de Sánchez. Le puso delante de su incongruencia: "El candidato ha dicho que lo importante es acabar con Rajoy. Hace un año era lo mismo". Le mandó un mensaje: "Libérenos de la responsabilidad. No es verdad que Rajoy siga por nuestra culpa. A veces abstenerse tampoco es tan grave". Esa última frase iba dirigida a Podemos, pero inevitablemente muchos de sus compañeros la entendieron como una autoenmienda sanchista, como el reconocimiento de que la dolorosa abstención al PP del pasado octubre no fue un pecado irresoluble.

El PSOE recoge "el guante" de Iglesias para trabajar juntos sin avanzar otra moción

Una última cuestión de discrepancia: Cataluña. Ábalos defendió la posición clásica del PSOE: "Hacer política y no trincheras", reforma federal de la Constitución, pero siempre "sin buscar atajos" y con una mayoría "suficiente". Y que los catalanes voten, sí, "pero de verdad, con todas las de la ley y en el marco de la ley".

El portavoz pasó de una primera parte de su intervención algo más envarado y ceñido al papel a otra en la que derrochó naturalidad y humor, a veces hasta con tono de barra de bar. Había logrado tender puentes con el otro gran partido de la izquierda. Y encima contribuyó a apretar las filas de un PSOE cansado de guerras internas. A su sucesor (o sucesora) le deja el listón demasiado alto.

Ábalos, feliz por la "unidad fuerte" del grupo, que le felicita puesto en pie

Pablo Iglesias se había referido en su intervención a Miguel Ángel Heredia y Antonio Hernando, enfrentando su actitud con la del nuevo PSOE que representa Pedro Sánchez. Es verdad que todo lo hizo empleando guante de seda, siempre enfatizando su voluntad sincera de abrir un nuevo tiempo en las relaciones con el principal partido de la izquierda. Pero José Luis Ábalos, hábilmente, aprovechó esos pellizcos del secretario general de Podemos para buscar la reconciliación interna. 

"Le pido que no ofenda a mis compañeros. Puedo discrepar con mis compañeros, pero son mis compañeros y no me gusta que nadie enjuicie la actitud de mis compañeros. Siento que formo parte del mismo partido que ellos", señaló Ábalos, entre aplausos entusiastas de los suyos. "Lo único que tenemos es que no nos cortamos nada, no disimulamos, cada vez somos más naturales", añadió en tono de broma, refiriéndose a la disputa encarnizada de las primarias

Como había hecho en su primera intervención, Ábalos ensalzó los logros de los Gobiernos socialistas. Él "estima, aprecia y siente" lo conseguido por su partido con "el esfuerzo, sudor y sangre de 138 años" de historia. Porque el PSOE "ha sido el instrumento de la clase trabajadora", y quiere seguir siéndolo. "Somos el nuevo PSOE, pero también el PSOE de siempre", glosó. Un PSOE que ha demostrado "capacidad para renovarse". "Por eso tenemos 138 años de historia, no por otra razón, por eso nos toca renovarnos. Nuestra historia no es lineal, está llena de saltos y sobresaltos, y pido respeto a los compañeros de mi partido". También para Antonio Hernando, su antecesor, y con el que se lleva "muy bien", precisó. 

El Grupo Socialista acabó encantado con la intervención de su portavoz. De todos los bandos. Hasta los susanistas más claros defendían sus palabras. "Es un hombre sensato e inteligente con mucho sentido institucional y orgánico. Va en la buena dirección, teniendo en cuenta los intereses generales del país y del PSOE", afirmaba un diputado andaluz.

"Muchos nos hemos reconocido en ese PSOE, en su historia y su coherencia. Y cosiendo, que es muy necesario", apreciaba otro. Como estos, había muchos más comentarios en la misma línea, incluso algunos a través de las redes sociales, como el asturiano Antonio Trevín o el andaluz Antonio Pradas. Y varios demandaban que continúe como portavoz parlamentario. Pero eso parece más difícil: este fin de semana se convertirá en el nuevo secretario de Organización. El propio Ábalos se felicitaba de la "unidad fuerte" demostrada por su grupo este miércoles, igual que hizo Pedro Sánchez vía Twitter. Un paso central también en clave interna.

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