de combatir la máquina a tomar sus mandos

Biografía política de Pablo Echenique: el cerebro 'retrón' del nuevo Podemos

De 'outsider' a dirigente y de rivalizar con Iglesias a principal aliado, sin variar nunca sus tesis. Su trayectoria en Podemos ha sido, junto a 'anticapis', esencia de coherencia e imagen de "desborde"

Foto: Echenique durante la proclamación de los miembros de consejo ciudadano estatal, órgano del que quedó excluido en el congreso fundacional, en noviembre del 2014. (D.Muñoz)
Echenique durante la proclamación de los miembros de consejo ciudadano estatal, órgano del que quedó excluido en el congreso fundacional, en noviembre del 2014. (D.Muñoz)

El secretario de Organización de Podemos, Pablo Echenique Robba (Rosario, 28 de agosto de 1978), era un 'outsider' de la política hasta que surgió Podemos y se precipitó su profesionalización como eurodiputado en Bruselas. El primer “desborde” al que se vio sometido el núcleo fundador del partido, que ni lo conocía ni mostró el más mínimo interés por un zaragozano de adopción al que animaron desde su círculo a presentarse a las primarias para las elecciones europeas. Centrado en su trabajo como científico del CSIC y neoliberal declarado, su evolución ideológica hacia los parámetros socialistas en los que se mueve hoy, previo paso por Ciudadanos como militante de base, vino determinada por las respuestas dadas a la crisis económica y sus consecuencias sobre las condiciones de vida de la mayoría social.

En el movmiento 15-M se produjo su bautismo como activista y, a partir de ahí, su implicación en cooperativas financieras y de banca ética, como buen converso, en la lucha contra la discriminación y en la difusión de su pensamiento crítico, "retrón", como articulista en un blog colectivo publicado en Eldiario.es. La aparición de Podemos lo llevó a involucrarse de lleno en la política de partidos. Primero como militante de base, luego sorprendiendo en unas primarias abiertas pero casi inalcanzables para los 'outsiders' como él, ajenos al 'clan de Somosaguas' o a los 'anticapis' y, más tarde, convirtiéndose en el quinto eurodiputado de la formación en las elecciones europeas del 25 de mayo de 2014.

Sin estar exento de ciertas incoherencias, el papel que ha desempeñado en la formación ha sido una de las más aplaudidas, principalmente por las bases

Si la evolución ideológica del neoliberalismo al compromiso social es uno de los capítulos más reseñables de la biografía política de Echenique, en el universo podemológico no lo es menos haber pasado de ser un referente del sector más crítico y contestatario a serlo del oficialista. O para ser más exactos, ejercer una notoria influencia en la cúpula dirigente -principalmente en Pablo Iglesias, Juan Carlos Monedero y sus entornos- para que ésta girase hacia sus propias posiciones. Sin estar exento de ciertas incoherencias, inherentes a su cargo, el papel que ha desempeñado a lo largo de su trayectoria en la formación ha sido una de las más aplaudidas, principalmente por las bases.

La transformación de 'outsider' a líder

Hasta que llegó la campaña fratricida previa a Vistalegre II, que está debilitando los liderazgos de quienes están en la primera línea. Pero antes de este congreso, en el que respalda sin fisuras a Pablo Iglesias, hubo otro cónclave fundacional, que visibilizó y apuntaló su imagen construida a marchas forzadas. En Vistalegre I encabezó junto a la andaluza Teresa Rodríguez la oposición al grupo promotor que se impuso con absoluta comodidad. Entonces ya era uno de los principales enemigos internos de Iglesias, condición que mantuvo durante varios meses, primarias autonómicas de por medio, hasta la pasada primavera, poco antes de ser nombrado por Iglesias como secretario de Organización en sustitución del errejonista Sergio Pascual.

Echenique y Juan Carlos Monedero, durante el congreso fundacional de Vistalegre. (Daniel Muñoz)
Echenique y Juan Carlos Monedero, durante el congreso fundacional de Vistalegre. (Daniel Muñoz)

La relación entre Iglesias y Echenique comenzó a tensarse nada más llegar a Bruselas. Fue allí donde hizo piña con Teresa Rodríguez y Lola Sánchez, frente al propio Iglesias y Tania González. En el congreso fundacional se visibilizó estas discordancias, que dividían a los partidarios de mantener la senda fundacional del partido-movimiento, horizontal y participativo, frente a los partidarios de la “hipótesis Podemos” o de la “máquina electoral”, que acabó imponiéndose por una amplia mayoría.

Fue entonces cuando, como líder natural de la alternativa denominada 'Sumando Podemos', comenzó a defender el modelo de partido y la estrategia política que, con ligeras correcciones, pregona ahora desde la dirección. A excepción de la votación en bloque, a la que su candidatura se opuso, defendiendo una elección por separado de ideas y nombres, que ahora lleva por bandera el sector errejonista y que supuso el principal choque entre corrientes en la consulta a las bases sobre las reglas del juego para Vistalegre II.

Consejero y brazo ejecutor

Tras el fallido duelo con Pablo Iglesias, que a pesar de la derrota reforzó su carismático liderazgo hacia dentro y hacia fuera, las discrepancias no hicieron más que agrandarse. Apenas dos meses después del congreso fundacional, este enfrentamiento llegó a su punto culmen con las primarias autonómicas. Echenique dio el paso presentando su candidatura, alternativa a la oficialista, e Iglesias hizo todo lo posible por apartarlo de esta carrera. Se posicionó abiertamente en su contra y hasta participó en un insólito contramitin para apoyar a la candidata oficialista, Violeta Barba, exmilitante de IU que hoy es presidenta de las Cortes de Aragón. Para ello viajó expresamente desde Bruselas a Zaragoza, cambiando incluso su agenda con el fin de apuntalar a su candidata. Todos los esfuerzos fueron en vano y Echenique, una vez más, dio la sorpresa rompiendo todos los cánones preestablecidos en la formación.

Su nombramiento como secretario de Organización se produjo tras la supuesta traición que habría encabezado Pascual. Todo cambió desde entonces

“La democracia es eso, no estar de acuerdo. Estoy orgulloso de volver a tener un duelo con Pablo Echenique, porque es un honor”, espetó por aquel entonces el secretario general, tratando de enmarcar la batalla en un choque personificado entre él y el aragonés, rompiendo todas las reglas de neutralidad en los procesos asamblearios territoriales. De aquel enfrentamiento ya solo queda el recuerdo, dulcificado con el paso del tiempo. Hoy es el sector errejonista el que se ha erigido como principal sector crítico contra Iglesias, mientras que Echenique es su principal aliado.

Iglesias y Echenique durante el mitin central de las elecciones autonómicas en Zaragoza. (EFE)
Iglesias y Echenique durante el mitin central de las elecciones autonómicas en Zaragoza. (EFE)

Su nombramiento como secretario de Organización se produjo tras constatarse la supuesta traición conspirativa que habría encabezado Pascual con el conocimiento de Errejón. Todo cambió desde entonces. Las tropas de cada sector intercambiaron sus respectivas trincheras en la guerra interna, mientras Iglesias, con Echenique de consejero y brazo ejecutor, comenzó a dar pequeños giros en la singladura del partido hasta invertir el rumbo hacia los postulados rupturistas que pregona para el próximo congreso.

Solo unos meses antes, las diferencias seguían ensanchándose, como se visibiló públicamente en la gran manifiestación de la 'marcha del cambio' de Podemos que remató en un mitin abarrotando la Puerta del Sol. Allí, sobre el escenario, la cúpula dirigente. Detrás, escondidos, Pablo Echenique y Teresa Rodríguez, que no disimularon su indignación, en privado, ante un grupo de periodistas. No les dejaron salir en la foto por haberse movido, a pesar de que Rodríguez estaba ya en precampaña para las elecciones autonómicas en Andalucía.

La icónica imagen del "desborde"

La trayectoria política de Echenique, también en lo personal, ha roto todos los moldes. Su nombramiento supuso el inicio del fin del centralismo de la formación, al tomar los mandos desde Zaragoza con una nueva visión organizativa basada en el federalismo, acabó con la lógica fundacional por la que la dirección se reducía al clan de los politólogos de Somosaguas, volvió a poner el papel de los círculos en el centro de la agenda interna y rompió con la costumbre de Iglesias de rodearse de un núcleo duro cuya confianza se remontaba a muchos años de amistad previos a la fundación del partido.

Podemos no se entendería sin Pablo Iglesias o Íñigo Errejón, pero sin el sello de Pablo Echenique no sería lo que hoy es. Ni Iglesias tampoco

Echenique fue la imagen icónica del “desborde”, pero el desgaste propio de su cargo, su participación directa en el choque entre sectores de las últimas semanas, y los palos en las ruedas propios y ajenos (especialmente las filtraciones sobre su asistente sin contrato) están deteriorando a pasos forzados la luz de su estrella. El contexto político ha vivido en los últimos años una aceleración impropia que todavía es más elevada en el seno de Podemos, que camina hacia una refundación (según la jerga pablista) o momento constituyente (en la jerga errejonista), sin haber cumplido ni los tres años de vida.

Un breve periodo en el que Echenique ha sido militante de base, científico de CSIC, eurodiputado, líder del sector crítico, enemigo de Iglesias y principal aliado, secretario general autonómico, presidente del grupo parlamentario de Podemos en las Cortes de Aragón, secretario de Organización, autor intelectual e impulsor territorial del giro de la dirección hacia posiciones rupturistas, nexo entre pablistas y anticapitalistas para propiciar su alianza táctica a la interna, y responsable de las negociaciones que desembocaron en la alianza electoral con Izquierda Unida. Podemos no se entendería sin Pablo Iglesias o Íñigo Errejón, pero sin el sello de Pablo Echenique no sería lo que hoy es. Ni Pablo Iglesias tampoco.

España

El redactor recomienda

Escribe un comentario... Respondiendo al comentario #1
28 comentarios
Por FechaMejor Valorados
Mostrar más comentarios