RECEPCIÓN EN EL CONGRESO POR EL 38º ANIVERSARIO DE LA CARTA MAGNA

Rajoy solo entrará en una reforma acotada de la Constitución previo pacto con el PSOE

El presidente enfría el debate de la revisión de la Carta Magna y expone sus condiciones. Fernández insiste en que la mejor forma de robustecer la ley de 1978 es reformarla, pero con amplio consenso

Foto: Mariano Rajoy besa a la presidenta del Congreso, Ana Pastor, en presencia del presidente del Senado, Pío García-Escudero, este 6 de diciembre. (EFE)
Mariano Rajoy besa a la presidenta del Congreso, Ana Pastor, en presencia del presidente del Senado, Pío García-Escudero, este 6 de diciembre. (EFE)

La sintonía entre el PP y la gestora del PSOE alcanza hasta el detalle de tomar nota conjunta de lo ocurrido en Italia con la reforma constitucional de Matteo Renzi tumbada en referéndum por abrumadora mayoría. Mariano Rajoy y Javier Fernández compitieron en llamadas a la prudencia en el 38 aniversario de la Constitución dentro de la línea que mantienen sus dos formaciones en el arranque de la legislatura. El PP evita entrar en el debate sobre los cambios en la ley de leyes de 1978 y, dentro de su absoluto escepticismo en la materia, descarta hacerlo sin un pacto por adelantado con los socialistas y un alcance perfectamente acotado.

Rajoy pide un compromiso previo sobre lo que no se debe tocar de la Constitución, que es todo el núcleo de la misma y del que reniegan en bloque Podemos, los nacionalistas y los independentistas: la unidad de España, la soberanía nacional, el principio de igualdad de los españoles, el catálogo de libertades y derechos y la pertenencia a Europa. Sobre lo demás pide propuestas "razonables" y que respondan a un guión claro sobre lo que se quiere reformar, cómo, con quién y cuándo. No es momento para "frivolizar" ni para que se planteen "ocurrencias e historias", dijo este martes a su llegada al Congreso, a los actos conmemorativos por el aniversario de la Ley Fundamental.

Rajoy pide un compromiso sobre lo que no se debe tocar: unidad de España, soberanía nacional, igualdad, libertades y derechos y pertenencia a Europa

Es la respuesta del presidente del Ejecutivo a la reclamación de cambios en el marco jurídico democrático que ningún partido concreta en artículos, cierre o reconsideración del Estado autonómico salvo los que, como Pablo Iglesias, quieren una Constitución de nuevo cuño. Pero el mensaje de Rajoy no va dirigido a Podemos ni a los secesionistas que propugnan la autodeterminación o poner fin a la economía de libre mercado, sino al PSOE.

Rajoy solo entrará en una reforma acotada de la Constitución previo pacto con el PSOE

Renzi y el Brexit

Fuentes del PP reconocen que esperar a que los socialistas se aclaren y concreten su idea de reforma federal de la Constitución es una forma de ganar tiempo, y mucho. Los socialistas 'clásicos' como Fernández rechazan lecturas de la 'Declaración de Granada' como las que hace el PSC como la definición de España como una "nación de naciones", pero esas interpretaciones que para la dirección provisional rebasan el texto consensuado en 2013 son las que deben limarse en la comisión entre los dos partidos hermanos y que el viernes pasado se puso en marcha

El PP cree que con el nuevo PSOE podría acotar una "actualización" de la ley de leyes que afectara al Senado, la Corona y las competencias Estado-CCAA

Según reconocen fuentes populares, con el PSOE pos-Pedro Sánchez podrían acotar una "actualización" de la ley de leyes que afectara a las funciones del Senado, el reparto de competencias entre Administración central y autonomías y el procedimiento de la sucesión en la Corona para eliminar el privilegio del varón. Ciudadanos podría participar en ese consenso si se da a Albert Rivera un cierto protagonismo, pero no el resto de la Cámara: Podemos y los nacionalistas. Además, los grupos más beligerantes con la Constitución podrían forzar un referéndum sobre los cambios aunque no fuera obligatorio y se dejaran fuera los puntos del texto que requieren reforma agravada para buscar una crisis "de régimen". El ejemplo es el fracaso de Renzi en Italia y el precedente del Brexit.

Por eso Rajoy advierte de que hay que tomar nota de lo que ocurre con los plebiscitos y el propio Fernández lo secunda. A su llegada al Congreso, y preguntado por lo ocurrido en Italia, el líder de la gestora señaló que la "lección" se la tenía que haber aplicado el primer ministro visto lo ocurrido en el Reino Unido, porque se ha demostrado que "los plebiscitos tienen riesgos". Fernández confió en que esa tendencia a lo plebiscitario, a los referendos de sí o no, se vaya "amortiguando", porque en Europa y fuera de ella "es evidente" que "están volviendo fantasmas viejos vestidos de populismos nuevos". 

Rajoy solo entrará en una reforma acotada de la Constitución previo pacto con el PSOE

Fernández insistió en que los socialistas quieren "reformar" la Constitución, pero no cambiarla "radicalmente" como pretende Unidos Podemos, ni "sacralizarla", como busca el PP. La modificación es el mejor modo de "robustecerla". Pero siempre con el consenso por delante. El presidente asturiano, de hecho, anticipó que no propondrá formalmente la creación de una subcomisión en el Congreso que estudie la modificación de la Carta Magna hasta que se haya forjado un mínimo acuerdo sobre la conveniencia de abrir el debate. Desde la dirección parlamentaria añaden que "siempre es así", que las ponencias y subcomisiones se ponen en marcha cuando existe un mínimo consenso, y con razón debe existir, insisten, para una materia tan delicada como la Ley Fundamental.

Nada que ver con el congreso del PSOE

No obstante, tanto Fernández como el presidente Guillermo Fernández Vara desligaron ese arranque de los trabajos a que haya un nuevo líder del PSOE: son dos temas que no tienen nada que ver, defendieron, porque el debate constitucional llevará mucho tiempo y para cuando culmine los socialistas estarán "en plena forma", en palabras del dirigente extremeño, que agregó que esta etapa sin mayorías absolutas es la "más propicia" para abordar la revisión de la Constitución, sin "líneas rojas ni apriorismos", "sin prisa pero sin pausa".

Fernández señala que su partido planteará la creación de una subcomisión constitucional cuando exista un consenso para abrir los debates

El otro jefe del Ejecutivo autonómico que se acercó al Congreso fue el manchego Emiliano García-Page. Él no hizo declaraciones a los medios pero sí mandó después un comunicado, en el que abogó por abrir una "mesa de diálogo constructivo" , porque la "sensación" de la necesidad de "actualizar" el texto de 1978 "la tiene todo el mundo". Pero, eso sí, hay que "tener en cuenta las cunetas", los márgenes, porque la vigente Constitución "no tiene alternativa en su esencia" ni en aspectos fundamentales como la "definición de país", los derechos y obligaciones o la "distribución territorial del poder". "No podemos permitir que el debate constitucional esté preñado de la ansiedad que nos ha traído la crisis", concluyó. Mayor prudencia aún mostró el presidente aragonés, Javier Lambán: si la discusión sobre la reforma "va a dividir a los españoles, es preferible no acometerla". 

Rajoy solo entrará en una reforma acotada de la Constitución previo pacto con el PSOE

A las reiteradas peticiones por parte del PP de que concrete su propuesta, el PSOE (el de Sánchez y el actual) contesta que su 'Declaración de Granada' es el documento más acabado y completo, que ningún partido ha hilado tan fino. Fernández y su número dos, el andaluz Mario Jiménez, sostienen que ese texto de 2013 es un "punto de partida" que los socialistas ponen encima de la mesa para dialogar con otras formaciones. Los planteamientos de Granada, convienen PSOE y PSC, siguen "vigentes".

El Gobierno y el PP tienen interés en trasladar la imagen de buena química con los socialistas. El propio Rajoy colgó un tuit con una foto de su charla con el presidente asturiano y un mensaje bien elocuente: "Con mesura, diálogo y anteponiendo los intereses de los españoles, podemos lograr acuerdos que beneficien a todos". 

Fernández, en conversación informal con los periodistas, subrayó que su partido está en la "centralidad", con la libertad de pactar con el PP cuestiones que benefician a los ciudadanos como la subida del salario mínimo o la flexibilización de los objetivos de déficit para las comunidades en 2017, y con Podemos temas como la derogación de la 'ley mordaza'. Y negó rotundamente que haya un "acuerdo de legislatura" con los populares —pensar eso no es más que una "teoría conspirativa"—, que tampoco sería posible, recordó, porque el mandato de la gestora acabará en el próximo congreso, que se celebrará antes del verano, y entonces asumirá las riendas una nueva dirección. Prueba de que no hay alianza, sostuvo, es que el PSOE no se plantea apoyar los Presupuestos de 2017. "Eso es un imposible medieval", apuntó, gráficamente. Las cuentas del año próximo no están en la hoja de ruta socialista.

Discrepancias también en los nuevos partidos

Ciudadanos y Podemos están a años luz, también en lo tocante a la reforma de la Constitución. Este martes lo volvieron a demostrar. La formación naranja sí acudió a los actos conmemorativos en el Congreso, mientras que el partido morado envió a Pablo Echenique, Carolina Bescansa y Marcelo Expósito (secretario tercero de la Mesa). 

Albert Rivera, a su llegada a la Cámara Baja, pidió al resto de fuerzas que sean "valientes" para encarar una "modernización y actualización" de la Carta Magna que consiga el mayor consenso posible pero sin "privilegios" para ningún territorio. C's defenderá, dijo, la "igualdad" de todos los españoles y no discutirá ninguna propuesta que plantee la "ruptura" del marco constitucional.

Pablo Iglesias e Íñigo Errejón no acudieron al Congreso este martes. Fueron Bescansa y Echenique los que llevaron la voz del partido. El secretario de Organización de Podemos denunció las "violaciones sistemáticas" de la Ley Fundamental pergeñadas por los Gobiernos de PP y PSOE. "Frente a aquellos que se autoproclaman constitucionalistas, hay que decir en primer lugar que son los mismos que violan diariamente buena parte de los artículos de la Constitución", señaló Echenique. 

Podemos aboga por cambiar la Carta Magna y, entretanto, hacer que se respete el articulado. Bescansa explicó que la nueva ley de leyes que quiere su partido defiende el blindaje de los derechos sociales o el derecho a que "las distintas nacionalidades que conviven" en España expresen "cómo quiere articularse y relacionarse" con el resto del país. Una Constitución, glosó, que "recupere la soberanía para la gente", informa Efe. 

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