Día de la constitución

Rajoy ironiza tras el fracaso de Renzi: “Ahora voy yo a convocar una consulta”

Contento con el PSOE y escéptico ante cambios constitucionales

Foto:  El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, durante el acto. (EFE)
El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, durante el acto. (EFE)

Por si Mariano Rajoy no era bastante escéptico sobre la conveniencia y oportunidad de una la reforma de la Constitución, el fracaso en Italia de la consulta de Matteo Renzi le ha sumnistrado más argumentos para dar largas al debate abierto por los demás partidos políticos. “Ahora voy yo a convocar una consulta”, comentó con ironía el presidente del Gobierno en uno de los corrillos de la celebración en el Congreso del XXXVIII aniversario de la Constitución.

Al jefe del Ejecutivo se le vio tan displicente con la discusión pública de organizaciones políticas y medios de comunicación sobre la presunta necesidad de cambiar la ley de leyes (“la primera pregunta que hay que hacerse es qué quieren reformar”) ,como satisfecho con sus acuerdos con el nuevo PSOE que le permiten cumplir con Bruselas.

Rajoy está encantado con el pacto sobre el techo de gasto de las administraciones que pone la primera piedra para el edificio del próximo proyecto de Presupuestos del Estado y que debe despejar el primer año de legislatura. Para los próximos tres años y medio, y sin atreverse a pronosticar cuánto puede durar su segundo mandato, el presidente del PP se conformaría con cerrar otros cuatro pactos de Estado: el ya puesto en marcha sobre educación, un gran acuerdo sobre el futuro del sistema de pensiones, otro para garantizar los servicios básicos del Estado y un amplio consenso con todas las medias posibles para combatir mejor la llamada “violencia de género”.

El jefe del Ejecutivo sigue centrado en los objetivos del crecimiento económico y la creación de empleo como principal reto de su gabinete para los próximos años. Por ello, le parece que la mejor noticia de este primer mes efectivo es la buen acogida que han tenido en Bruselas sus planes para aumentar los ingresos del Estado con nuevas subidas de impuestos (sociedades y especiales) y las previsiones del nuevo cuadro macroeconómico.

Sobre la reforma constitucional que los demás partidos reclaman, aunque sin concretar qué artículos, con qué procedimiento, con qué socios y con qué calendario se proponen hacerlo, Rajoy empezó por pedir un acuerdo sobre lo que no se debe tocar: la unidad de España, el principio de igualdad entre los españoles y los derechos de los ciudadanos. No se cerró en banda ante el debate, pero reclamó propuestas “razonables” y tener muy claro el final del proceso.

El presidente del Gobierno apuntó que es muy consciente de los riesgos que correría una reforma constitucional sin un amplio consenso de entrada muy complejo antes las posiciones de la extrema izquierda populista y los partidos secesionistas catalanes y vascos partidarios de liquidar la Constitución y la propia nación.

Además está el fantasma del referéndum sobre esos cambios. Basta que lo pida un diez por ciento del Congreso para que tuviera que ser sometido a consulta. En caso de que el acuerdo de reforma se limitara a PP, PSOE y Ciudadanos, Podemos podría exigir que el texto pasara por las urnas. Y la división de un país entre el 'sí' y el 'no' ya ha traído el Brexit al Reino Unido y la UE y al fracaso de la reforma constitucional de Renzi en Italia. Por eso Rajoy ironizaba sobre su reconocida tendencia a correr riesgos: “Ahora voy yo a convocar un referéndum”.

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