AL PRINCIPIO EXCULPÓ A MULAS DEL ESCÁNDALO

Amy Martin reaparece y confiesa que sus amigos conocían su identidad desde 2007

La mujer que más daño ha hecho al PSOE a lo largo del último año volvió ayer a Madrid como si nada, un año después del desastre, para presentar su libro
Foto: La escritora Irene Zoe, durante la presentación de su novela (fotos: E. Villarino)
La escritora Irene Zoe, durante la presentación de su novela (fotos: E. Villarino)

La mujer que más daño ha hecho al PSOE a lo largo del último año, hasta el punto de propinarle el golpe final a la Fundación IDEAS de Jesús Caldera, liquidada por Alfredo Pérez Rubalcaba a raíz del escándalo, volvió ayer a Madrid como si nada, un año después del desastre, para presentar su último libro, WA. Últimos días de Warla Alkman, y para seguir sosteniendo ante su público una enrevesada teoría sobre la verdadera historia de la polémica Amy Martin, el seudónimo bajo el que se oculta Irene Zoe.

Una coartada, a medio camino entre la realidad y la ficción, que sigue teniendo, aún hoy, importantes agujeros. Recovecos difíciles de entender que le costaron el puesto, también de forma fulminante, al exdirector general de IDEAS, Carlos Mulas, exiliado en Estados Unidos desde entonces.

Irene Zoe aparece en la cafetería de la FNAC de Castellana con un aviso de su deseo de pasar página del escándalo. “Voy a hablar de cultura, lo demás es ajeno a mí”, explica a El Confidencial como excusa para negarse a posar para el fotógrafo de este diario y seguir dando pábulo a la polémica. Pero en seguida rompe su pacto, al ser preguntada por el moderador del acto, el periodista Juan Cruz. Y fue ahí donde Zoe, menos tensa ya, empezó a relatar el origen del personaje que le ha dado la fama fuera de las librerías.

Todo se remonta a 2007, explicó, y al tanto estaban, además de su editora de Seix Barral, su agente literaria y sus “colegas” más cercanos. Difícil creer, pues, que su expareja, Carlos Mulas, no estuviera entre esos pocos privilegiados. Amy Martin aparece ahora incorporada como personaje dentro de su última novela.

Un secreto hasta la tumba

“Esta novela, en sus primeras versiones, la conocen la editora de Seix Barral, la conocía mi agente y la conocen colegas que han leído este manuscrito, que empecé a distribuir –el primero y el segundo bloque– en el año 2007”, explicó ayer la autora ante el público congregado en la FNAC.

“Cuando conseguí darle patente de realidad a Amy Martin y que existiera realmente, decidí sustituirla en todo el texto por Adda Weinstein. ¿Por qué? Porque no quería desvelar a Amy Martin. Y si llegaba a vieja, si yo llegaba a vieja y Amy Martin hubiera seguido publicando y nadie sabía quién era, digamos que lo habría logrado, habría logrado que este libro funcionara y luego, ya en mi testamento, explicaría quién era Amy Martin. Esto que algunos autores han logrado en el pasado aquí no funcionó”.

La versión que ayer ofreció Zoe en Madrid dista mucho, sin embargo, de la que ella misma dio en un comunicado hace ahora un año. Entonces, cuando asumió la autoría de los artículos firmados por Amy Martin y cargados a precios desorbitados a las arcas de IDEAS, quiso exculpar siempre a Mulas. Aseguró entonces que estaba “separada sentimental y físicamente” de Mulas y que él nunca supo que era Zoe quien escribía esos artículos que, teóricamente, firmaba una reputada columnista estadounidense. Que nadie más que ella y su agente literario lo sabían.

Si yo llegaba a vieja y Amy Martin hubiera seguido publicando y nadie supiera quién era, habría logrado que este libro funcionara y luego, ya en mi testamento, explicaría quién era Amy Martin

El desenlace de aquel culebrón es conocido. Además de la fulminante destitución de Mulas y el fin de la Fundación IDEAS, la autora tuvo que devolver los 60.000 euros que había cobrado en dos años por sus trabajos para la organización. Zoe agradeció ayer a su familia y amigos su apoyo durante todo este año en el que ha vivido “momentos duros”. También agradeció a la editorial, Edhasa, por atraverse a seguir adelante pese a todo. “Los editores son heroicos teniendo en cuenta el año que hemos tenido y las presiones que ha habido. Tenía que haber salido en abril y sólo lo han retrasado unos meses”, dijo.

La escritora explicó también que existe un cuento, publicado en 2009 dentro de un libro, Watch women, en el que también hay restos que la señalaban como autora de Amy Martin. “Como ya Amy Martin existía, descubrir el pastel era un poco duro, y la editora, que ya tenía el manuscrito con Amy Martin escribiendo a Warla Alkman, al final recibió un e-mail mío diciéndole: "Oye, sustituye todo Amy Martin por Adda Weinstein, no vaya a ser que alguien ate cabos y se entere que Amy Martin soy yo". Yo quería que Amy Martin siguiera existiendo de verdad. Sustituyó todo, pero se le olvidó en una frase un Amy. Así que todo el rato se le llama Adda Weinstein en el cuento y de pronto hay un Amy”, explicó. “Quien quiera mirarlo, en ese libro, verá un rastro de Amy Martin”.

Descubierto el pastel, como ella misma señala, ahora ya no tiene complejos para incluir a Martin en su novela ni para seguir dándole vida en la ficción. “¿Ahora qué sentido tiene seguir llamando a Adda Weinstein, quien, por naturaleza, se llama Amy Martin? Amy Martin es mejor nombre como autora de best-sellers que Adda Weinstein”. Irene Zoe continuará hoy su presentación de Los últimos días de Warla Alkman en Barcelona.

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