EL DESPACHO MILAGRO DE LOS PREFERENTISTAS

La 'cara b' de Arriaga: demandas "como churros" y abogados cronometrados

Licenciado a los 50, Arriaga revoluciona la abogacía con 10 millones al año en publicidad y trabajo en cadena. Exempleados revelan cómo se trabaja para el enemigo número 1 de Bankia
Foto: Jesús María Arriaga, director del despacho, en sus oficinas de Madrid.
Jesús María Arriaga, director del despacho, en sus oficinas de Madrid.

En febrero de 2014, en Arriaga Asociados se vivieron momentos de tensión. La firma de abogados -que ha revolucionado el mercado con una publicidad agresiva gracias a la que ha captado miles de clientes contra Bankia- veía cómo la acción de Bankia subía hasta 1,5 euros y con ello se podía esfumar buena parte de su negocio. Los clientes que habían comprado obligaciones subordinadas de la caja habían recibido acciones en un canje y si vendían a ese nivel recuperaban prácticamente su inversión. Arriaga se arriesgaba a que muchos de sus clientes pactaran con Bankia y se fueran del despacho.

Así que en febrero de ese año, una de las responsables de Arriaga mandó instrucciones a subordinados: “Nos han dado orden urgente y súper importante de sacar hoy todas las demandas de subordinadas que tuviéramos pendientes". Cuando algunos de los empleados pidieron explicaciones, la respuesta fue que Bankia estaba llamando a los clientes que habían comprado subordinadas para decirles que vendiesen y se estaban dirigiendo al despacho para desistir.

Bankia sospecha que un fondo financia Arriaga y ha entrado en el capital. Él lo niega tajantemente

Según añadía la circular interna, que corrió por el despacho, la orden llegó de Juan José Ruiz de Arriaga, hermano de Jesús María Ruiz de Arriaga, el hombre que desde hace años pueden ver en las marquesinas de autobuses de media España, el mismo que posa con Iker Casillas. Aunque Jesús María es la cara de Arriaga, es Juan José, Juanjo, veterinario y máster en alta dirección de empresas por el IESE, quien lleva el día a día en el despacho. La circular añadía: “Hemos dejado constancia del perjuicio de sacarlas sin documentación, sin poder llamar, sin aceptación en algunos casos, redactando deprisa y corriendo, sin auditar, mercantiles sin pericial, sin pedir tasas al cliente. […] Están saliendo como churros”. 

La razón para presentar las demandas pendientes a toda velocidad era sencilla. Así si los clientes de Arriaga iban a decir que querían pactar, el despacho podría cobrarles el desestimiento, que en la mayoría de los casos rondaba el 8% de lo que hubieran invertido, aunque el porcentaje ha ido variando con el tiempo y en algunos casos era un fijo de 1.000 euros. Esta práctica, corroborada por siete exempleados de Arriaga a El Confidencial, revela la otra cara del bufete que más casos lleva contra Bankia, un despacho que presume de hacer una labor social -la hace en el sentido de que finalmente gana la mayoría de las demandas- y que ha cambiado las reglas de juego de la abogacía.

El director del bufete se defiende: "Al crecer deprisa hemos podido cometer fallos pero el resultado global es el que es: ganamos los casos". Y nadie lo duda

Jesús María Arriaga niega la mayor: "Es una manipulación. [...] Pedíamos peritajes al principio para dar credibilidad a la demanda, pero hubo un momento en que ya no hacían falta peritajes. No iban con documentación incompleta. Había presión de los clientes para que salieran sus demandas y yo siempre estaba presionando porque los clientes se enfadaban". Sostiene que quizá alguien malinterpretó esa presión.

Arriaga responde amable y conciliador y presenta una historia redonda, perfecta, digna de película, ideal para un periodista: un antiguo fraile procedente de una familia muy humilde que se licenció en derecho con 50 años y que solo siete años después emplea a más de 350 abogados y combate con éxito las peores prácticas del peor sector financiero.

Protestas durante la Junta general de accionistas de Bankia. (EFE)
Protestas durante la Junta general de accionistas de Bankia. (EFE)

Nacido en 1960 en Oscáriz, Navarra, “un pueblo de dos casas y media”, tuvo una infancia pobre: “Yo me recuerdo pobre como las ratas, aunque entonces casi todos lo éramos". En sus oficinas rememora que iba al colegio con ropa prestada de otros niños. Lleva una corbata levemente desabrochada y ligeramente ladeada y la acreditación colgando, como un empleado más. Las oficinas ocupan tres plantas en un edificio del distrito financiero de Madrid. Al otro lado de la ventana está el estadio Santiago Bernabéu. Las sillas para los clientes y las moquetas son naranja, el color corporativo. Esto va en serio.

Para que pudiera estudiar su padre lo internó con los padres Reparadores. Con ellos estudió desde quinto de EGB hasta los 19 años. "Estuve un año de fraile y tomé los votos parciales. [...] Me ha marcado positivamente, me ha dado una idea humanística", explica, aunque apresura que solo llevó hábitos una vez y fue para salir de juerga por Salamanca.

De origen muy humilde, fue fraile. Su hermano, veterinario de formación, lleva el día a día

Tras estudiar empresariales, ciencias del trabajo y márketing, y pasados los 40, Arriaga se pone a estudiar Derecho en la Universitat Oberta de Catalunya, que ofrece cursos online. "Acabó en 2009 y le pilló la quiebra de Martinsa-Fadesa con un piso que no le habían construido. Pleiteó contra ellos, lo ganó y metió a más gente del pueblo de Huesca en el que vivía", explica una persona que trabajó con él desde casi el principio. Con 50 años, Jesús María se aprestaba a reinventarse. Con él, la abogacía iba detrás. 

Comenzó a base de pasitos. Entraba en Internet, en foros de afectados por los bancos, se presentaba, decía que había ganado sentencias y se las pasaba. En 2011, el año en que Bankia salió a bolsa, se trasladó a Madrid, a un centro de negocios próximo a Atocha. En unos meses ocupó la totalidad. Se había lanzado a por las preferentes y arrasó. Ahí nace el milagro Arriaga.

El pasado mes de diciembre, harta de consignar millones en costas a favor de Arriaga, Bankia le denunció ante la CNMC por inflar las costas. En su escrito, el banco no solo le señala como su enemigo número uno sino que siembra dudas sobre el crecimiento. "El despacho fue creado en 2011 con tres socios y en tres años superó la facturación de 14 millones de euros". En 2015 espera llegar a 21 millones. Entre enero y septiembre de 2015, Arriaga invirtió "más de seis millones de euros en espacio publicitario en prácticamente todos los soportes", según la denuncia. 

Jesús María Ruiz de Arriaga, con Iker Casillas. (EFE)
Jesús María Ruiz de Arriaga, con Iker Casillas. (EFE)

El informe no incluye la campaña con Iker Casillas, lanzada en octubre, en la que ha invertido cinco millones, según fuentes que trabajaron en la entidad. Arriaga no da datos: "No sé cuánto ha sido pero han sido millones". Él admite que la publicidad es fundamental. "Aunque la publicidad es legal desde 2001, el márketing en la abogacía era poner una placa ahí abajo [en la puerta]. Otros despachos hacían publicidad, incluso hace años en anuncios por palabras, pero fui el primero en llevarlo a esta dimensión".

Su éxito ha levantado muchas suspicacias. El sector murmulla hace tiempo que algún fondo de inversión le financia sin que se sepa. Y Bankia lo pone por escrito: "Bankia tiene sospechas fundadas de que Arriaga Asociados dispone de fuentes de financiación externa relevante". Añade que cree que quien le financia ha entrado en el capital. La entidad nacionalizada lo incluye en la denuncia porque cree que la forma jurídica elegida por Arriaga incumple la ley.

El socio director del bufete lo niega: "No hay ningún fondo. ¿Y si lo hubiera, qué? Hace tiempo que dejé de ser fraile y no veo nada malo en ganar dinero. No sé por qué Bankia dice eso cuando son más listos que yo". Arriaga sostiene que su principal fuente de financiación son los 450 euros que pagan los clientes como provisión de fondos cuando firman el encargo. "Tenemos 37.000 clientes", añade. Señala que los colegas le critican por ser un adelantado, porque la abogacía española sigue instalada en los principios del siglo XX. Y hace un símil con la Medicina. Afirma que los abogados son como los médicos de pueblo de antes, que trataban todo y no estaban especializados. El Derecho requiere ahora una especialización como la Medicina, concluye.

Creado en 2011, el año pasado facturó 21 millones y emplea a 350 abogados. La competencia recela de él

El crecimiento fue tan rápido que los inicios fueron duros. Este diario ha contactado con siete exempleados que han accedido a contar su experiencia bajo la condición del anonimato. Unos trabajan en grandes bufetes, otros por su cuenta y otros opositan. "Él inventó un sistema de producción en masa. Unos atienden a los clientes, otros redactan las demandas, otros van a las vistas, otros recurren y otros van a por las costas. El resultado es que a veces no se sabe quién está con un tema. A menudo conocías al cliente en la puerta de la vista y cuando llegabas veías que la demanda estaba mal o incluso está todavía a nombre de Bart Simpson o Peter Pan, que eran nombres de la plantilla", explica uno de ellos. Y sigue: "Los jueces estaban hartos de nosotros, pero aún más de Bankia, que es mucho peor que Arriaga". Este añade que pese a todo Arriaga fue una gran escuela: "Iba a dos o tres juicios al día, eso no lo aprendes en otro despacho".

El paseo con Jesús María Arriaga por el despacho da esa sensación. A unas jóvenes abogadas que al filo de las ocho de la tarde siguen ante el ordenador les pregunta: "¿Cuántos juicios tenéis mañana?". Las respuestas impresionan: "Yo siete". "Yo ocho". Como escuela no está mal. Al fondo está la sala para comer, donde hay una cafetera. "No se lo pueden llevar al ordenador. Quiero que tomen el café charlando entre ellos, que hagan piña", cuenta Arriaga. Va saludando a la gente y ante el periodista no escatima elogios: "Este es el mejor consultor del mundo, aquella es una superdotada".

Otro abogado que estuvo en otro departamento tiene una visión distinta: "Si caías en procesal sí aprendías, pero si estabas en redacción era usar una plantilla y cambiar los nombres y las fechas. A veces llegaban a cronometrarte. Era fordismo en el Siglo XXI. Tremendamente aburrido". Uno explica que lo llamaban "el Burguer King de la abogacía". En cuanto llegaba un caso peculiar o complicado la maquinaria se atascaba. "No está preparado para hacer un chuletón".

José Ignacio Goirigolzarri, presidente de Bankia. (EFE)
José Ignacio Goirigolzarri, presidente de Bankia. (EFE)

Otra de las vías de financiación de Arriaga es que cuando gana el juicio y Bankia paga al cliente, el despacho le detrae fondos de las costas. Así adelanta la financiación unos cuantos meses y cuando el banco paga las costas le devuelve el dinero. Esto le ha generado algún problema porque solo se puede hacer si está incluido en la hoja de encargo que firma el cliente cuando va al despacho. Y en los primeros años de Arriaga los contratos no lo incluían. Uno de ellos protestó airadamente. "Hasta que no les amenacé seriamente con demandarles no me lo dieron", cuenta. Arriaga sostiene que dejan muy claro que ellos cobran "cuando el cliente recupera su dinero". Sin esperar a que Bankia pague las costas, como hacen muchos despachos.

Algunos cuentan historias de su paso por Arriaga como si hablaran de la mili o del colegio mayor, con una mezcla de risa por lo gamberro que era y nostalgia por los años locos. "A veces no sabíamos si el cliente seguía vivo. Llamábamos a su casa haciéndonos pasar por alguien del banco para ver si vivía". Comercial era el departamento estrella. Viajaban por media España organizando charlas en los hoteles para captar clientes. "Por cada cliente que traías te daban 25 euros, en épocas ganábamos muchísimo dinero. La orden era captar clientes como fuera. Luego a veces los papeles estaban meses sin tramitarse y la gente se enfadaba porque no recibía explicaciones".

En los inicios, todo se comunicaba mediante post-it, así que a menudo había confusiones. "Un día había 100 gigas de información en dropbox y al día siguiente 200 porque alguien había copiado todo y duplicado la información". "A veces un mismo cliente tenía 17 carpetas y en ninguna había documentación".

"Es el Burguer King de la abogacía, 'fordismo' en el Siglo XXI. Trabajar ahí es tremendamente aburrido"

Lo cierto, coinciden todos, es que Arriaga gana pleitos -él dice que el 98% de ellos-. "Tuvo mucha suerte. Si la acción de Bankia hubiera subido un poco más se habría ido mucha gente y el bufete estaba enganchado. Pero enseguida bajó. Luego él fue por lo mercantil en el tema de las acciones y perdió porque era la vía civil. Ahora el Supremo le ha dado vía libre para ganarlo todo. Siempre que está a punto de caer algo le ayuda". Uno de los consultados insiste en que aunque haya sombras en la gestión de Arriaga quiere dejar claro que Bankia era peor: "Puede que en Arriaga no se diera toda la información a los clientes al captarlos, pero es que Bankia usó su red comercial y 40 años de confianza para vender productos financieros que arruinaron a mucha gente".

La gestión es singular. Jesús María Arriaga, el rostro del despacho, vive la mayor parte del tiempo en Nueno, un pequeño pueblo de Huesca, donde hay una oficina de Arriaga. Acude a Madrid varios días a la semana. Es un hombre austero al que le gusta estudiar -dice que hace un máster al año- y ver series de televisión. Son su hermano Juan José y la mujer de Jesús María los que manejan el día a día, según las fuentes consultadas. Los extrabajadores coinciden en que la gestión empresarial es un éxito innegable: "Ha revolucionado la abogacía tal vez para siempre. Tiene mérito".

Arriaga insiste en que lo fundamental es que gana los casos y que los clientes recuperan el dinero. "En decenas de miles de clientes hemos podido tener fallos. Hemos crecido deprisa y eso genera problemas.Pero el resultado global es el que es: ganamos los casos y nuestro porcentaje de éxito está por encima de la media ¿Que a veces había gente enfadada porque se retrasaban sus demandas? Seguro, pero hemos mejorado". Arriaga afirma que está "preocupado y dolido" porque exempleados suyos se hayan ido con esa imagen. En realidad lo que ocurre es que incluso en las historias muy bonitas cuando crecen y se pueden ver de cerca se aprecian las imperfecciones.

"Hay costas porque Bankia siempre recurre".

En su denuncia ante la CNMC, Bankia critica que Arriaga le pasa unas costas medias de 3.804 euros por pleito mientras que el banco paga 867 a sus letrados, y pide al Colegio de Abogados que rebaje las costas en casos de pleitos en masa porque las demandas en el caso de la salida a bolsa de 2011 son copia y pega. Según Bankia, las tarifas orientativas del Colegio encarecen la factura en 150 millones.

"El banco mete unas costas alucinantes cuando te ejecuta y son procedimientos en masa", responde Jesús María Ruiz de Arriaga, director del bufete. Y zanja: "Hay costas porque además de tener tropecientasmil sentencias en contra Bankia siempre recurre". "A Bankia le costamos dinero, pero porque Bankia quiere quedarse con el dinero de los demás".

Arriaga distingue entre la etapa de Rodrigo Rato y la de José Ignacio Goirigolzarri, actual presidente de Bankia, aunque critica los recursos de este antes de devolver el dinero de la salida a bolsa: "Intenta quitarle el pan al dueño del pan y eso son palabras mayores".

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