La baja calificación crediticia de España sigue pesando sobre la banca, que siempre se ha quejado de que sus costes de financiación son mucho más caros que los de sus competidores de la propia zona euro por el "estigma" de ser españoles. Esta percepción negativa de la 'marca España'  también ha provocado que perdamos al único representante que teníamos en la lista de los 50 bancos más seguros del mundo, que elabora Global Finance: el Santander, que en la edición de 2013 ha salido de esta clasificación por el pobre rating soberano español.

En la edición de 2012 el banco que preside Emilio Botín aparecía en el último puesto de la lista, pero se mantenía todavía en ella. En todo caso, ya suponía un descenso brutal desde el ranking de 2011, cuando estaba considerado el décimo banco más seguro del planeta. En aquella lista, BBVA ocupaba el puesto 17 e incluso aparecía Banesto, filial del Santander, en el 32.

Pero esta lista se basa en dos criterios: el tamaño de los activos de las entidades -que ha disminuido en el caso de las españolas, pero también en el de los bancos de otros muchos países, especialmente europeos- y el rating de las tres grandes agencias de calificación: Standard & Poor's, Moody's y Fitch. Y ahí es donde nuestras entidades tienen su principal obstáculo, puesto que su calificación no puede ser superior al del riesgo soberano español, y este no ha hecho más que bajar en los últimos años.

El Reino de España perdió la triple A (la máxima calificación) en enero de 2009 de la mano de S&P ante la dimensión que se adivinaba de la crisis financiera. Fitch retiró esta nota en mayo de 2010 y Moody's siguió finalmente esta senda en septiembre de ese año. Desde entonces, los recortes se han ido sucediendo hasta la calificación actual de BBB- (S&P), Baa3 (Moody's) y BBB (Fitch). El Gobierno está intentando vender a las agencias las bondades de la recuperación económica para conseguir la primera subida de la crisis, pero de momento no ha tenido éxito.

Los mejores bancos, los garantizados por el Estado

Y con estas rebajas de la deuda española se han producido las de los bancos de nuestro país, que siempre están un escalón por detrás. En consecuencia, su rating se ha visto superado por otras muchas entidades que alcanzan el tamaño mínimo y han sido expulsados del ranking. Curiosamente, en los primeros lugares aparecen entidades que no son solventes per se, sino porque cuentan con el apoyo explícito de sus respectivos Estados. Estados con calificación triple A, claro.

Así, el primer lugar es para el alemán KfW, el banco de las cajas de ahorro regionales del país. Otros tres bancos alemanes aparecen entre los 10 primeros, y no son precisamente las grandes entidades del país: Landwirtschaftliche Rentenbank, L-Bank NRW.Bank. En ese top ten se encuentran tres holandeses también pequeños -Bank Nederlandse Gemeenten, Nederlandse Waterschapsbank y Rabobank-, el suizo Zürcher Kantonalbank, y las entidades estatales francesa Caisse des Dépôts et Consignations y luxemburguesa Banque et Caisse d’Epargne de l’Etat.

La propia Global Finance admite que los rating de los bancos todavía no reflejan la ralentización de los países emergentes y la recuperación económica en Europa, por lo que la clasificación está sesgada a favor de los primeros. Los bancos canadienses siguen teniendo una presencia destacada con seis representantes en la lista, pero este año los estadounidenses los han cogido (otros seis) gracias a la mejora económica en EEUU. En Asia, las entidades más fiables son las de Singapur y, en Latinoamérica, las chilenas.