Lejos de lo que se cree, los rescates de la banca con dinero público no son un mal negocio para los Estados. De hecho, en la mayoría de los casos suelen generar beneficios para los contribuyentes, o al menos 'empatar' (se recupera lo que se ha puesto), según un estudio de Allianz Global Investments. La triste excepción a esa norma es España, donde el FROB ya da por perdidos 37.000 de los 52.000 millones de dinero público inyectados hasta la fecha en las antiguas cajas de ahorros. Su director general, Antonio Carrascosa, espera recuperar una parte de ese dinero, pero se antoja bastante complicado -las subastas de NCG Banco y Catalunya Banc probablemente requieran más ayudas- y, en todo caso, habrá que esperar años hasta que se privatice Bankia, la gran esperanza del Gobierno español.

El estudio citado examina los rescates bancarios llevados a cabo en Escandinavia, EEUU y Reino Unido, y la conclusión es que, salvo algunas excepciones, "los costes son generalmente menos onerosos de lo que se temía inicialmente". En el primer caso, el único país que ha perdido dinero es Finlandia, que rescató a su sector financiero en 1996 con un coste neto de entre el 7% y el 8% del PIB, inferior en todo caso al 13% que inyectó en un principio en el sector. En Suecia y Noruega -que suelen ponerse como ejemplo de rescates modélicos y que todavía tienen participaciones en Nordea y Den Norske Bank, respectivamente- el coste final fue en torno a cero, es decir, que recuperaron el dinero público que tuvieron que poner para evitar quiebras bancarias.

Pero el caso más llamativo es EEUU, que, como es sabido, rescató masivamente a su sector financiero en 2008 tras la quiebra de Lehman Brothers. Según Andreas Utermann, director de inversiones de la gestora alemana, la participación tomada en AIG (la mayor aseguradora del mundo) ha generado un beneficio de 5.000 millones, y las inyecciones en Citigroup y Bank of America han producido otros 4.500 millones más. Estas ganancias vienen tanto por los dividendos pagados por estas entidades cuando han vuelto a beneficios como por la venta de la participación del fondo de rescate (TARP). No está tan claro qué va a pasar con los sponsors hipotecarios Fannie Mae y Freddie Mac, pero su vuelta a beneficios augura que también saldrá rentable su rescate. Y no se trata sólo de las inyecciones directas. La Reserva Federal compró más de 70.000 millones de activos tóxicos de AIG y Bear Stearns en la primavera de 2008 -antes de la caída de Lehman-, a los que ha conseguido sacar un rendimiento de unos 10.000 millones, en torno al 14%.

Finalmente, el Gobierno de Reino Unido no ha tenido tanto éxito como el estadounidense, pero tampoco lo ha hecho tan mal. La inversión en Lloyds tiene un valor actual similar al de la inyección pública (20.000 millones de libras), con lo que 'empata', mientras que la realizada en Royal Bank of Scotland (45.000 millones de libras) se encuentra todavía en pérdidas. No obstante, Allianz recuerda que la entrada de RBS en el esquema de protección de activos gubernamental y la salida de Lloyds del mismo han generado 5.000 millones de beneficios para el contribuyente británico (en el sistema británico, los bancos pagan por tener garantizados sus activos contra pérdidas futuras). Todavía no está claro si ganará o perderá en Northern Rock y Bradford & Bigley. La venta del primero se efectuó con pérdidas teóricas, pero el Gobierno le concedió un préstamo a la entidad que espera recuperar con intereses con la desinversión de los activos que todavía le quedan.

Finalmente, hay casos de gran éxito como el de Hong Kong, donde la Autoridad Monetaria compró activos del HSBC en 1998 por 118.000 millones de dólares de Hong Kong que transformó en un 10% del capital del banco. Posteriormente, vendió ese paquete por 208.000 millones, con lo que obtuvo un beneficio de 90.000.

En España, pérdidas de 37.000 millones

Mientras, en España va a ser muy difícil no ya 'empatar' (algo que se antoja imposible), sino recuperar una parte significativa del dinero público inyectado a las antiguas cajas, en torno a 52.000 millones. De hecho, la Comisión Europea dio por perdidos 26.000 de los 41.000 millones del préstamo europeo concedido al Gobierno español para rescatar a la banca, como adelantó El Confidencial en febrero. El FROB ratificó esa cifra (concretamente 26.060 millones) en sus cuentas anuales presentadas en julio. Si a eso se le suman los 10.557 que dio por perdidos en 2011 y los 314 millones de 2010, tenemos un total de 36.971 millones que el propio fondo público considera irrecuperables.

Bankia reestructuraciónBankia reestructuraciónSe trata de pérdidas teóricas, que resultan de alinear el valor neto contable con el valor económico estimado de la entidad que se ha utilizado para las quitas de las preferentes y la deuda subordinada. De forma acumulada, Bankia acumula 13.641 millones de pérdidas (9.176 millones del rescate europeo de 2012), Catalunya Banc 9.642 millones (6.674 en 2012), NovaGalicia 6.649 (3.091 el año pasado) y Banco Valencia, 5.498 (íntegros del rescate europeo). Con cifras más discretas aparecen Ceiss, donde el FROB da por perdidos los 525 millones de la primera inyección (el FROB 1), y BMN, con 241 millones.

¿Cuánto podrá recuperarse?

En todo caso, todavía queda un valor que no se da por perdido y que los gestores del fondo de rescate consideran que se puede recuperar, al menos en parte. Para Bankia este valor es de 8.783 millones, para Catalunya Banc se encuentra en 2.410 millones y para NovaGalicia, en 2.334. No obstante, será difícil conseguir esos importes con la venta de las entidades. Las próximas subastas de la gallega y la catalana podrían requerir ayudas adicionales para atraer compradores, aunque el ministro Luis de Guindos negó el pasado fin de semana que se vayan a conceder, ni siquiera en forma de EPA (esquema de protección de activos). De hecho, ya cuentan con ingentes créditos fiscales que son una ayuda pública encubierta.

La gran esperanza del Gobierno y del Banco de España reside en Bankia, donde el Estado pretende colocar su participación en bolsa en varios bloques cuando la entidad recupere la velocidad de crucero tras los saneamientos históricos de 2012. De momento, el FROB se ha dado 18 meses para evaluar la conveniencia de iniciar las desinversiones.