El dinero con origen mexicano pisa fuerte en España. Ayer miércoles, el gigante del transporte y la logística Grupo ADO firmó la adquisición de la compañía española de autobuses Avanza, cuyo propietario durante los últimos seis años ha sido el fondo de capital riesgo Doughty Hanson, que pagó más de 600 millones de euros por su control en 2006. Una operación de envergadura, aunque se desconoce el importe de la transacción, que pone de manifiesto el interés de las fortunas latinoamericanas por desembarcar en Europa a través de la puerta de nuestro país.

En este caso, Grupo ADO es uno de los tres principales operadores del negocio del transporte en México. Fundado en 1923, la compañía presidida por Juan Carlos Uriarte Amann, uno de los 100 empresarios mexicanos más importantes del país, domina el mercado de la zona sur (DF, Oaxaca, Veracruz, Cancún, Tapachula…) y extiende sus actividades al transporte de pasajeros por carretera, autobuses urbanos, mensajería y explotación de espacios comerciales. Además, también amplió sus intereses al sector aeroportuario con la compra de una participación del operador Asur.

El goteo de dinero mexicano es una constante desde hace unos meses. También este mes de agosto está a punto de culminarse la primera inversión de Fibra Uno, la mayor gestora de fondos inmobiliarios de México, en suelo español. Se trata de la adquisición de una parte de la red de sucursales de Banco Sabadell, en la actualidad propiedad del fondo oportunista Moor Park, con el que ha llegado a un principio de acuerdo para comprarle las 278 oficinas bancarias que aún mantiene (compró 400 activos) por cerca de 300 millones de euros, según publicó ayer Expansión.

El empresario mexicano Carlos Slim. (EFE)El empresario mexicano Carlos Slim. (EFE)

Esta operación no es la primera de esta modalidad (sale and lease back) con acento mexicano. A finales del año pasado, el hombre más rico del mundo, que no es otro que el mexicano Carlos Slim, adquirió más de 400 activos inmobiliarios de La Caixa (sus sucursales bancarias) por algo más de 400 millones de euros. De esta manera, el magnate de origen libanés amplió su alianza con la entidad española, con la que mantiene un cruce accionarial: La Caixa controla un 20% de Inbursa, el holding financiero del milmillonario, que a su vez es propietario de un 1% de CaixaBank.

El pistoletazo de salida lo dio el gigante mexicano Bimbo, líder del negocio de panadería industrial en su país. A finales de 2011, la compañía adquirió la filial ibérica de la multinacional Sara Lee, que curiosamente operaba en este mercado bajo la marca Bimbo, aunque ambas empresas no tuvieran ninguna relación accionarial entre sí. Aquella operación ascendió a 115 millones de euros y representó una de las primeras grandes inversiones de capital mexicano en los últimos tiempos, atraído por la depreciación del valor de los activos a raíz de la crisis que atraviesa España.

Hasta la fecha, sin embargo, la inversión más destacada de capital mexicano en nuestro país fue protagonizada por Pemex, que a la vuelta del verano de 2011 desembolsó algo más de 1.000 millones de euros por adquirir un 4,6% de Repsol. De esta manera, la petrolera mexicana amplió su participación en su homóloga española al 10%, de la que ya era accionista, con el fin de asociarse a la constructora Sacyr, propietaria de otro 10%, para controlar la compañía, una operación que al final no llegó a culminarse. Casi dos años después, a pesar de los cambios ocurridos, su compra sigue intacta.