La recuperación económica española es un hecho para el Gobierno de Mariano Rajoy. Una ‘realidad’ que llevan anunciando el presidente y sus ministros desde finales de 2012 y que desde junio de este año se ha convertido en el lema a repetir, pese a que haya organismos, como el Fondo Monetario Internacional o el Banco de España, que enfríen el optimismo con sus previsiones. Los economistas coinciden: en el tercer trimestre se saldrá de la recesión, pero no de la crisis y hay dos graves problemas todavía en la economía española: el elevadísimo desempleo y la creciente deuda pública. Cuidado con el excesivo optimismo, las reformas deben continuar, aseguran los expertos, y el Ejecutivo ha perdido ímpetu.

¿Cuánto tiempo lleva el Gobierno vendiendo que España ya se ha recuperado, ha levantado cabeza, está tocando la recuperación ya mismo y es un ejemplo para la economía mundial?

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En general, empresarios, fondos y banca de inversión han vuelto a mirar a España con buenos ojos, hasta Bill Gates ha dicho en septiembre que España vuelve a crecer. Sin embargo, el optimismo exultante choca con unos datos mixtos y con el hecho de que, en el último trimestre la economía todavía se contrajo: mientras que las exportaciones han mejorado, en parte gracias a la devaluación interna a través de la bajada –o moderación, como ha dicho el responsable de Hacienda- de los salarios para ganar competitividad exterior, la deuda pública y privada no se frena, el crédito sigue sin fluir, la morosidad aumenta y el paro no baja, lo que hace imposible la recuperación del consumo privado.

El Banco de España señala en su último boletín económico que todo "apunta, en su conjunto, a una prolongación de la tendencia que se viene observando desde el inicio del año hacia una evolución cada vez menos negativa de la actividad". En el segundo trimestre el PIB se contrajo un 1,6% en tasa interanual y un 0,1% respecto al segundo. Los economistas sí creen que habrá cierta mejoría en el tercer trimestre. “La tasa de crecimiento nos va a salir ligeramente positiva y certificaríamos el fin de la recesión”, señala Miguel Ángel Bernal, profesor del IEB, que coincide con la frase que ha dicho Luis de Guindos: España habrá “salido de la recesión, pero no de la crisis”. Y esto, ha reconocido este jueves el ministro de Economía es por culpa del elevado desempleo. "Salir de la recesión técnicamente será algo que veremos en el tercer o cuarto trimestre. Es una condición necesaria para empezar a mejorar, pero no suficiente", señala Juan Carlos Martínez Lázaro, economista del IE Business School. 

Deuda y paro, los problemas

La tasa de paro, según el INE, en el segundo trimestre fue del 26,2%. De acuerdo con las estimaciones del Fondo Monetario Internacional, el desempleo no bajará del 25% hasta dentro de cinco años. Martínez Lázaro destaca que va a ser difícil que se reduzca a corto plazo el paro, "la recuperación va a ser suave y con alto desempleo más tiempo del que desearíamos". Bernal destaca que este es uno de los dos grandes problemas de la economía y será complicado resolverlo en el corto plazo, “ya que las tasas de crecimiento serán muy tímidas, porque la inversión y la demanda privada son muy tímidas y de la pública, ni hablamos. Aunque las exportaciones están yendo bien, no pueden absorber toda la caída del consumo interno”. Entre enero y julio, las ventas al exterior crecieron un 7% interanual y alcanzaron un nuevo máximo histórico de 138.583 millones de euros, según los últimos datos publicados por la secretaría de Estado de Comercio a finales de septiembre.

El FMI desconfía de las previsiones del Gobierno y cree que la deuda subirá hasta el 93,7% este ejercicio y superará el 99% el que viene, para tocar techo en 2017 en el 105,4%. “Es un asunto preocupante, porque hay que devolver el principal y los intereses y en los presupuestos de 2014 más de la mitad del dinero es para pagar intereses”, destaca el profesor del IEB. Bruselas pidió hace dos años a España que rebaje la deuda hasta el 60%, tal y como se establece en la Ley de Estabilidad Presupuestaria para 2020. por otro lado, los expertos coinciden en que España inclumplirá los objetivos de déficit marcados por Europa: según los análisis de HSBC, el próximo ejercicio será del 6,5%, por encima del 5,8% acordado.

“Hay bastante autocomplacencia por parte del Gobierno y da la sensación de que se ha parado en los últimos meses, de que hay menos impulso en concluir las reformas necesarias, como una mejor estructuración del mercado de trabajo, cerrar la reforma del sistema de pensiones -los números son alarmantes-, ejecutar la reforma de la fiscalidad y resolver el tema del crédito, porque aunque es cierto que hace falta reducir las cifras de crédito, hay empresas que están ahogadas por problemas de liquidez y eso necesita una solución”, concluye Miguel Ángel Bernal.

En el documento presentado el jueves por el Consejo Económico de la  Competitividad se señala también la necesidad de finalizar la reforma de la Administración Pública, para que sea más eficiente y austera, finalizar la reforma del mercado interior, para facilitar la actividad empresarial, continuar con la reforma laboral e impulsar la de la fiscalidad, entre otras cuestiones pendientes. En definitiva, "el sector público debe mantener el pulso reformista para facilitar la actividad económica y empresarial". 

Hasta que no haya crecimiento, el Gobierno dice que ya lo veremos el año que viene, no se retirarán las subidas de IVA  e IRPF que el Ejecutivo de Rajoy puso en marcha para recaudar e intentar reducir el déficit, en contra de sus promesas electorales. El Gobierno confía en que la recuperación llegue a tiempo para la campaña para las elecciones europeas, la próxima primavera, y la mejora de las previsiones que ha hecho en los últimos meses se deben, en parte, a su interés en lograr un crecimiento, aunque sea tímido, que les permita ganar votos.