El Manchester City prepara el asalto al Camp Nou. La semana próxima lo hará con Pellegrini al frente, pero en pocas semanas será Mansour bin Zayed Al Nayhan y su poderosa cuenta bancaria el argumento. El objetivo no es otro que llevarse a Leo Messi a la Premier a cambio de esos 200 millones de euros que figuran como cláusula de rescisión con un contrato que se acercaría a los 25 millones de euros por campaña.

El argentino y su círculo de consejeros que encabeza su padre, lo saben. Han escuchado a diferentes enviados y saben de la operación. No es el único equipo que se ha planteado su fichaje. El otro es el PSG. Uno y otro han hablado con Jorge Messi, que también ha escuchado al Barcelona y su interés en cerrar otra renovación, la sexta de los últimos seis años. El club francés, pese a su poder económico, tiene un problema en forma del 75% que se tributa en Francia de todo lo que se ingresa.

Sandro Rosell dejó muchos frentes abiertos a su colega de Junta, Josep María Bartomeu, como presidente del Barcelona. El primero y más contundente es el caso Neymar y su proceso judicial con la Agencia Tributaria todavía abierto. El segundo no es otro que el futuro de Martino, cada día más alejado del siempre complicado entorno azulgrana. El tercero y quizás más importante en lo deportivo apunta a Leo Messi y su incierto futuro.

 

 

El argentino está atravesando un momento delicado. Por segunda vez en su carrera como jugador del primer equipo azulgrana, sus compañeros le han recriminado su actitud. Le han pedido mayor implicación, más presencia en lo colectivo. Tal y como contó El Confidencial, el vestuario empieza a estar cansado de ese Messi apático y distante.

El que fuera mejor jugador del mundo hasta el pasado mes de enero no se siente cómodo. Los problemas con Hacienda y la vía abierta en el vestuario le llevan a pensar en soluciones y alguna de ellas pasa por aceptar un cambio de aires. Sabe que en el Manchester City puede encontrar un ambiente más propicio y menos presionado. De hecho parte de la estructura con la que más se identificó en el Barcelona se encuentra allí con Ferrán Soriano y Txiki Begiristain.

El PSG y el jeque Al-Khelaifi también están atentos a los movimientos. De hecho, contemplan la posible salida de Ibrahimovic como paso previo al posible desembarco del argentino. El sueco es la referencia, pero la presencia de Cavani ya no convierte en imprescindible al segundo máximo goleador en la Champions y al que señalan por París de jugar y rendir a tope cuando quiere.

Bartomeu sabe que tiene que hacer algo en forma de renovación. Antes, los 200 millones de cláusula aseguraban la participación de Messi y de cualquier jugador. Ahora ya no. De hecho, el Real Madrid ya se ha marchado hasta los 1.000 millones en el caso de Cristiano Ronaldo. Rosell hizo las primeras aproximaciones, pero el trabajo duro lo debe hacer Bartomeu y su equipo. Los 20 millones de euros por temporada es el punto de partida para asegurar la continuidad de un jugador que ha sido la referencia del Barcelona en la última década.