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El vestuario del Barça señala a Messi y le pide más implicación en el terreno de juego
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LA DISTANCIA ENTRE MARTINO Y EL EQUIPO CRECE

El vestuario del Barça señala a Messi y le pide más implicación en el terreno de juego

La inestabilidad que ha llegado al vestuario, ya no es exclusivamente una cuestión de resultados y de malos o buenos momentos. La tensión se palpa

Foto: Messi, en un duelo de esta temporada (EFE).
Messi, en un duelo de esta temporada (EFE).

El Barcelona no encuentra el sitio. La entidad vive tiempos convulsos entre juzgados, dimisiones y ruedas de prensa en las que intentan explicar lo inexplicable. Mientras, la afición empieza a dar la espalda a un equipo que se ha metido de lleno en un peligroso tobogán, incapaz de mantener una línea. Lo peor de todo es que esa inestabilidad ha llegado al vestuario. Ya no es exclusivamente una cuestión de resultados y de malos o buenos momentos. La tensión se palpa, tanto como para que algunos jugadores recriminen a Messi ciertas actitudes que está adoptando tanto en los partidos como en el trabajo diario.

La estrella argentina lleva años demostrando que es un fuera de serie. Su dominio sobre el verde no admitía reproche alguno y sus compañeros asentían ante circunstancias que hasta el propio Guardiola cuestionaba pese a la pleitesía rendida hacia el mejor jugador del mundo en el último lustro. Sin la exigencia de Pep y con la escasa jerarquía disciplinaria que impone Martino, ha llegado el momento de que algunos pesos pesados dentro del plantel azulgrana reprochen ciertas actitudes a Messi.

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La pérdida de diez puntos en lo que va de 2014 duele en el vestuario que, sin un líder en el banquillo que dé solidez al grupo, vuelve a anteponer los intereses personales a los de la plantilla. Algunos de los jugadores del Barcelona no encuentran explicación a la pérdida de la privilegiada posición que tenían respecto al Real Madrid y menos aún que haya llegado con Messi de regreso. Así se lo han hecho ver al argentino que, según sus compañeros, está como ausente, sin tensión alguna, circunstancia que no es nueva y que aparece desde su paso por el juzgado tras el procedimiento abierto por Hacienda.

La cercanía del Mundial y su nunca ocultado deseo de completar su historial es uno de los motivos que ven sus compañeros en esta ausencia de Messi en la pelea. Otros hablan de falta de confianza después de la lesión y ven en esa razón el voluntario retraso en su posición. En cualquier caso, sus movimientos denotan falta de seguridad. Una nueva lesión muscular podría ser definitiva de cara a la cita de Brasil. En el vestuario le han pedido más implicación, más entrega.

Al margen de la entidad, de las sus cuitas de ésta y del momento anímico y físico de Messi, está la especial relación del grupo, de los jugadores, con Martino. La distancia cada vez es mayor. Nunca han congeniado y ahora mismo echan en cara al entrenador que entregara gran parte del título de Liga haciendo rotaciones el día que menos tenía que hacerlas, sin mostrar capacidad alguna de reacción durante el partido de Anoeta.

El grupo no cree en Martino y el técnico lo sabe, por eso una y otra vez cuestiona su continuidad al frente del banquillo del Barcelona. En cuanto puede coloca puntos suspensivos sobre su futuro. No se ha sentido querido. Ni por parte de los jugadores ni por la prensa de Barcelona.

El apocalipsis vivido después de la derrota ante la Real Sociedad llega tras uno de los partidos más solventes de la temporada, algo que sorprende aún más a Martino y su entorno que empiezan a pensar que son los jugadores los que marcan el ritmo y los que seleccionan objetivos. En cualquier caso, el vestuario señala al técnico y lo hace directamente. Se lo han dicho al entrenador cuando ha tocado hablar tras la derrota ante la Real Sociedad. Y es que el plantel azulgrana cree que su única opción de ganar la Liga pasa por no perder ningún punto más, incluyendo la próxima visita al Bernabéu.

El Barcelona no encuentra el sitio. La entidad vive tiempos convulsos entre juzgados, dimisiones y ruedas de prensa en las que intentan explicar lo inexplicable. Mientras, la afición empieza a dar la espalda a un equipo que se ha metido de lleno en un peligroso tobogán, incapaz de mantener una línea. Lo peor de todo es que esa inestabilidad ha llegado al vestuario. Ya no es exclusivamente una cuestión de resultados y de malos o buenos momentos. La tensión se palpa, tanto como para que algunos jugadores recriminen a Messi ciertas actitudes que está adoptando tanto en los partidos como en el trabajo diario.

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