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¡Sálvese quien pueda! La lucha por la supervivencia dentro de 'El bar'

Álex de la Iglesia abre la vigésima edición de Málaga con la presentación fuera de concurso de 'El bar', su último largometraje, que se estrena el próximo 24 de marzo

Foto: Secun de la Rosa, Mario Casas y Carmen Machi en un fotograma de 'El bar'
Secun de la Rosa, Mario Casas y Carmen Machi en un fotograma de 'El bar'

¿Qué mejor forma de celebrar el día de San Patricio que dentro de 'El Bar'? No de una taberna irlandesa de pinta de negra a siete euros, sino de un bar de esos del Madrid castizo, de los que tanto te sirven café y tostada como la tapa de callos o el bocata de calamares, de los que han hecho de su barra historia y resisten los envites de las grandes cadenas y del tándem 'gin tonic y micropoesía'.

Y con 'El Bar' de Álex de la Iglesia -no el de 'Mirindas asesinas' (1991)- ha arrancado este viernes la vigésima edición del Festival de Málaga, donde hasta el domingo 26 se presentarán las últimas propuestas del cine español y, por primera vez en su historia, del cine iberoamericano.

¡Sálvese quien pueda! La lucha por la supervivencia dentro de 'El bar'

Dicen que los de Bilbao nacen donde quieren, y si De la Iglesia no es madrileño, que baje Dios y lo vea. Ya no por colgar a un cura de un cartel de Schweppes en medio de la Gran Vía, ni por jugar al escondite con un payaso siniestro por las grutas del Valle de los Caídos, no. Esta vez de la Iglesia hace un guiño a todos esos tunantes que alguna vez han acabado acodados en la barra de uno de los emblemas extraoficiales de la farra madrileña: el Palentino, ese bar malasañero de caña, chato y panchitos, abierto mañana, tarde y noche y que concentra al público más variopinto, desde el hípster versión 4.0 hasta el parroquiano de toda la vida, que bebe su vinito ajeno a la turbamulta.

El equipo de 'El Bar' en la inauguración del Festival de Málaga | EFE
El equipo de 'El Bar' en la inauguración del Festival de Málaga | EFE

No se puede negar que a De la Iglesia le gusta encerrar a sus personajes en espacios reducidos y, de paso, torturarlos un poco. El director es como un entomólogo perverso al que le divierte poner al límite a los protagonistas en un entorno controlado y observar cómo poco a poco desarrollan comportamientos antisociales hasta acabar animalizados, devorándose los unos a los otros en una batalla por seguir con vida. ¡Sálvese quien pueda! 'El Bar' es una reflexión sobre el reflejo consustancial al ser humano de "traicionar a los demás en una situación de supervivencia en la que somos capaces de pisar hasta a nuestra madre para salir de una posibilidad de muerte", ha explicado De la Iglesia durante la presentación en Málaga.

La película comienza como un chiste: esto son una pija, un gafapasta, una ludópata y un vagabundo que entran en un bar del centro de Madrid y...

La película comienza como un chiste (esto son una pija, un gafapasta, una ludópata y un vagabundo que entran en un bar del centro de Madrid y...), pero enseguida la normalidad de un acto tan cotidiano como irse a tomar un café en el primer sitio que uno encuentra se convierte en una trampa mortal. La normalidad más vulgar se rompe cuando a uno de los clientes, al abandonar el bar, le revientan la cabeza de un disparo. Nadie sabe qué o quién, ni por qué. La cuestión es que alguien quiere matarlos a pleno día en el medio de una gran ciudad... y que a nadie parece importarle.

Álex de la Iglesia con el reparto de 'El Bar'
Álex de la Iglesia con el reparto de 'El Bar'

Ya lo hizo en 'La comunidad' con Carmen Maura. O con Hugo Silva y Mario Casas -quien se ha convertido en el 'muso' del bilbaíno- en 'Las brujas de Zugarramurdi'. En esta ocasión, De la Iglesia experimenta con la claustrofobia de Blanca Suárez, Carmen Machi, Terele Pávez, Secun de la Rosa, Jaime Ordóñez y, de nuevo, Mario Casas, a cuyos personajes obliga a jugar descubrir quién es el asesino, que puede estar fuera en la calle o dentro, entre ellos. La película trata sobre "cómo vivimos el miedo" y "como éste cambia nuestras vidas", ha analizado el cineasta, para quien una de las preguntas clave que se tiene que hacer el espectador es: En esa situación, "¿cómo reaccionaría yo?".

El miedo a la muerte hace que la verdadera naturaleza del ser humano se descubra en su mejor y en su peor faceta. Y que los remilgos -si se tienen- se los coma cada uno con patatas. "Aquí hay que saber quién es el malo en el sentido moral, quién es el que realmente va a arruinar a los demás", ha proseguido. ¿Será la pija del Barrio Salamanca? ¿El vagabundo? ¿El moderno de Malasaña? ¿La proletaria?¿O la parada? A medida que la situación dentro de 'El bar' se complica, la desconfianza crece entre los que se han quedado encerrados y comienza una psicosis que va cargando el ambiente de violencia. Una premisa de la que no es difícil encontrar el eco en la realidad actual.

Blanca Suárez en un fotograma del film
Blanca Suárez en un fotograma del film

Según cuenta De la Iglesia el germen de la película nació de uno de los más recientes episodios cíclico de locura comunal que ha vivido nuestro país. Más concretamente, el surgido a raíz del brote de ébola que puso en jaque a los gobiernos de todo el mundo en 2014. ¿Se acuerdan de cómo entonces se anunciaba a siete trompetas la llegada del apocalipsis? ¿Recuerdan la psicosis colectiva a la caza de la cepa asesina? Por entonces, una amiga del director trabajaba en el hospital donde se atendió a la primera paciente contagiada de ébola en suelo español, la auxiliar María Teresa Romero Ramos. "Cuando nos despedirnos, no me atreví a darle un beso. Ahí surgió la película", ha desvelado el cineasta. Y es en ese tipo de situación "de inestabilidad general" cuando el miedo toma el control.

'El bar' tiene partes de comedia, de 'thriller' y de película de terror

'El bar' tiene partes de comedia, de 'thriller' y de película de terror. Pero también es una reflexión profunda y algo pesimista de hacia dónde le puede llevar un individualismo extremo al ser humano. Sabemos como empieza el chiste, ¿pero sabemos cómo acaba? Con estos supuestos y con el resto de la filmografía de Álex de la Iglesia como referencia, ¿cómo puede acabar ese simple cafelito mañanero? Pues -¡cómo no!- como el rosario de la aurora.

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