ENTREVISTA A LORI MEYERS

"Intentamos aportar algo a la música. No hacemos churros ni éxitos programados"

La banda de Granada publica su sexto álbum: 'En la espiral', un disco de catársis ante la situación social y de esperanza frente a los lobbies y los grupos de poder

Foto: Lori Meyers publica su sexto disco, 'En la espiral' (Joaquín Calle)
Lori Meyers publica su sexto disco, 'En la espiral' (Joaquín Calle)

"Este es un disco sin presión que nace porque teníamos algo que contar". Así explicaba Noni López, voz y guitarra del grupo Lori Meyers, los cuatro años que han transcurrido entre 'Impronta' (2013) y su nuevo trabajo, 'En la espiral', que se ha publicado este viernes. Era diciembre en el malasañero Tupperware cuando un grupo de periodistas podíamos escuchar por primera vez los 13 temas del sexto álbum de la banda. Un trabajo marcado por la voz inconfundible de Noni y el sello rítmico de los granadinos, pero en el que la banda se sacude la comodidad y las expectativas y arriesga.

'En la espiral' habla de la vorágine de bolos, ensayos y composición que hay detrás de cada trabajo. Por eso, para este decidieron parar y trabajar a la vieja usanza como cuando hace 19 años echaban horas en el local de ensayo sin agobios, probando y jugando con los acordes y las letras. Pero 'En la espiral' también es un disco de catársis ante la situación social y de una esperanza necesaria frente a "los lobbies y los grupos de poder que nos han metido en una espiral", aseguraba el cantante.

Un trabajo en el que Lori Meyers da un paso más fiel a su faceta sonora con himnos para bailar y canciones para reflexionar y la introspección. Un disco íntimo y expansivo que funde a los Lori de antaño y la experimentación y, sobre todo, una oda a los valientes y una llamada a abandonar nuestra zona de confort y movilizarnos. Noni, Ale Méndez y Alfredo Núñez, que explica las claves de este trabajo a El Confidencial, presentan el álbum en Granada (16 de marzo en La Industrial Copera), Madrid (23 de marzo en La Riviera) y Barcelona (1 de abril en la Sala Apolo) y girarán este verano por festivales como Tomavistas, Contempopránea, Low, Arenal Sound o Sonorama.

"Intentamos aportar algo a la música. No hacemos churros ni éxitos programados"

P: 'En la espiral' es un disco cocido a fuego lento. Han tardado cuatro años y ha nacido como sus primeros trabajos: en el local de ensayo, sin ProTools ni maquetas previas, jugando y probando. Quizás por eso transmite menos el peso de la expectativas y más riesgo. ¿Cómo ha sido el proceso de composición?

R: Lo has descrito muy bien. Han sido cuatro años pero entre edición y edición de disco. Los dos primeros años y medio estuvimos con la gira de 'Impronta'. Esta vez queríamos parar y recuperar la esencia del ensayo para que emanaran cosas más frescas. Eso ha hecho que el disco tenga esa frescura de banda y que, a la vez, no esté tan acotado en la estructura ni en ciertos elementos porque, en esta ocasión, queríamos ser más libres para plasmarlo. Y en cuanto a lo que dices de las expectativas eso es muy relativo. Nosotros siempre trabajamos con la misma presión y a la vez con ninguna. El disco sale cuando tenemos una colección de canciones interesantes y algo de que decir. La presión y lo que espera la gente... Nunca se puede contentar a todo el mundo. No vamos a poder hacer otra 'Mi realidad'. Los grupos evolucionan y eso es lo bueno: mejorar como músicos y productores y a la vez decir algo.

P: Este disco reúne el sonido de Lori Meyers de siempre pero también hay más experimentación. ¿Cómo se evoluciona manteniendo fiel la esencia de la banda?

R: Es muy simple. Al tener seis discos, el mismo nombre del grupo te marca los límites. En estas canciones hemos tenido un poco más tiempo para experimentar, pero no suena a un cambio radical. Aun saliéndonos de las connontaciones del pop y el rock, que se pueden hacer mil cosas, sabemos marcarnos los propios límites. Somos nosotros los que marcamos esas pautas. Y lo bueno es que el sonido Lori Meyers, la voz y las melodías, son muy características. Eso hace que puedas extenderte o variar un poco sin tener que cambiar radicalmente de estilo porque la banda ya tiene su sonido y su carrera encaminada.

P: 'En la espiral' hace referencia, por un lado, al maremágnum de bolos y composición y, por otro, a la maquinaria de lobbies que nos han metido en una espiral o un bucle a nivel social. ¿Por qué necesitaban hablar ahora de la realidad social y política?

Vivimos en una sociedad ombliguista e individual, cada vez más marcada por una sobreinformación que nos lleva a sitios donde nos estamos deshumanizando

R: No se habla por imposición de algo porque sea moda o tendencia. Podríamos hacer un disco político totalmente y no es nuestra intención. Este disco tiene una reflexión más personal e intimista relacionada con la filosofía del ser humano en sí. Habla más de la espiral filosófica, aunque quede pedante dicho así, y lo que pensamos cada uno desde la madurez de las cosas que nos preocupan ahora y que a lo mejor con 20 años no nos preocupaban tanto. Las letras salen por el aspecto personal del momento que vive el compositor. Aun así, no dejamos de estar marcados por lo que pasa. Vivimos en una sociedad ombliguista e individual, cada vez más marcada por la sobreinformación. Parece que la noticia es la no noticia hoy en día y esa sobreinformación nos lleva a sitios donde nos estamos deshumanizando. Las atrocidades que vemos todos los días dejan de sorprendernos y son cosas con las que podríamos llevarnos las manos a la cabeza. Esta sociedad ombliguista es el reflejo del disco. 'Siempre brilla el sol' es una metáfora bastante buena: podemos dejar un mundo habitado por cucarachas, pero el sol y el universo seguirán su curso y será mucho más grande lo que nosotros hemos creado aquí.

P: De hecho, en este trabajo convive esa lectura de catársis e incluso cabreo, pero también hay optimismo.

R: Es esa espiral de optimismo y pesimismo. Es como las noticias. Empiezan siempre con las catástrofes, pero al final siempre hay una luz y sale esa gente altruista que ha descubierto algo para paliar una enfermedad, que trabaja para los demás o la cultura misma. Hay un tono pesimista, pero entre la música y la letra Lori Meyers siempre tiene un punto de vista positivo. En esa dualidad anda el disco.

"Intentamos aportar algo a la música. No hacemos churros ni éxitos programados"

P: Habla del altruismo también en la cultura. ¿Es posible con los palos que está recibiendo el sector?

P: Al final los artistas, siempre con sus egos en cada faceta, son personas que aman lo que hacen, y cuando una persona ama lo que hace ya es altruista. Independentemente de que vaya a gustar o no ya te hace confiar en tí y creo que eso te desarrolla y hace ser muy maduro como persona, más allá del trabajo. Ojo que también conocemos casos de artistas gilipollas directamente [risas]. Creo que ahora mismo el arte y la música están en un momento en el que la estrella del rock and roll es el futbolista. Hoy los músicos nos dedicamos a tocar, a hacer kilómetros y kilómetros y a poder pisar el escenario, que es nuestro hábitat natural. Se han quedado muchos más mitos de la música atrás de los que hay hoy en día. Hoy en realidad somos currantes y gente que quiere hacer su trabajo lo mejor posible.

P: 'Evolución' me parece una canción muy simbólica de esa dualidad del disco. "No tengo fe en la evolución, hemos optado por la destrucción", cantan y, a la par, llaman a no rendirse y hacer un último esfuerzo. ¿Es necesario recalcar ese mensaje?

R: A pesar de que estamos manejados por lobbies en esta sociedad que parece que vamos cogidos de hilos, siempre hay gente altruista, misioneros o gente de verdad que, más allá de religiones, intenta dejar un mundo mejor para los demás. Para esos es precisamente esa frase: no te rindas que siempre se le puede dar la vuelta esto y ver la luz al final del túnel. Esa dualidad de la que hablábamos: esto está fatal, pero hay mucha gente que hace que este mundo tenga amor y cosas buenas por las que luchar.

P: Y a la par una llamada de atención. ¿Estamos adormecidos?

R: Yo creo que sí, estamos totalmente adormecidos. Cada uno se mira su ombligo, está en su casa y ya no nos sorprende nada. Pasa que meten en la cárcel a 200 políticos y lo vemos normal. Matan a una mujer y no nos sorprende. Es muy cierto aquello de que la realidad supera la ficción y cada vez lo vemos más presente en nuestras vidas. Tenemos como una zona de confort donde todo el mundo está instalado y mientras que nuestras pequeñas cosas nos vayan bien, nos conformamos. Y el ser humano debería empezar a mirar a la generalidad de lo qué hacemos aquí y lo qué hemos creado después de tantos siglos de guerras, de disputas religiosas y políticas. Hay mucho más allá y se está perdiendo.

P: En 'Zona de confort', precisamente, dicen "es la revolución", pero ¿la revolución dónde se hace ahora, si es que se está haciendo? ¿Está en las instituciones o en la calle? ¿Sirve de algo la movilización social?

R: Creo que la revolución empieza de forma personal. Lo primero, que volvamos a tener un poco de educación. Perdemos los papeles súper rápido, solo hay que ver cómo conducimos, ese estrés generalizado, ese nervio y esa competición constante entre nosotros. Eso nos hace más fuertes las corazas, pero nos está deshumanizando completamente. En el sillón estamos todos bien, pero hay que salir de esa zona de confort. También en esta canción lo hacemos nosotros. Es una canción de seis minutos, con un final completamente diferente del principio... Es una metáfora tanto en la canción como en lo personal.

P: 'Organizaciones peligrosas' es una oda a los valientes y una denuncia al estado de inseguridad creado conscientemente por el poder. ¿Están jugando con nuestra libertad como cantan?

R: Por supuesto. Juegan con nuestra libertad desde que firmamos una hipoteca y la Constitución recoge que tenemos derecho a la vivienda y vemos desahucios. Juegan con nuestra libertad de muchas formas, no solo políticamente. Este no es un disco meramente político, pero te pongo un ejemplo. Esta canción es el reflejo de cómo te sientes de libre cuando paseas con tu perro en el campo y le ves feliz y en libertad mientras que la gente está pensando en pagar la luz, la hipoteca, en que no tiene trabajo o trabaja 50 horas por 3 duros de mierda. Juegan con nuestra libertad completamente. Juegan con unos valores que se están perdiendo. Obviamente ante eso hay que hacer frente de forma personal o, al menos, entender a lo que nos estamos enfrentando.

P: ¿Ese estado de inseguridad es más peligroso ahora con los resultados electorales por ejemplo de Estados Unidos o el avance de la extrema derecha?

R: Totalmente. Piensa cómo se tiene que sentir la gente en EEUU. Un tío de ese calibre llega al poder. Yo no quiero que a mí me represente algo así. La mitad del país no quiere, obviamente, que le represente un machista ni un xenófobo porque es una pérdida de valores y que después de conseguir libertades e igualdad que venga a romperlos. Muchas veces, por la situación de presiones de trabajo y dinero, nos estamos empezando a volver malos entre nosotros. Eso hay que reflejarlo y que, con la gente que nos vea, al menos intentemos cambiar algo. Nosotros siempre hemos dicho que la música nos ha aportado muchísimo. Todo. Es nuestra forma de vida, pero también intentamos aportar algo a la música. No hacemos canciones por hacerlas ni churros ni éxitos programados. Hay que aportar algo a la música y a la sociedad.

P: La segunda parte de 'En la espiral' es como una vuelta a casa. Hay temas que enganchan con discos anteriores, además del single, 'Un nuevo horizonte' o '1981'.

R: Esa parte del disco es más reposada, con medios tiempos muy Lori Meyers de toda la vida. Es la parte del disco en la que te das cuenta de su significado. '1981' precisamente es una retrospectiva del amor a todo lo que pasó y no quieres perder, habla de ese Peter Pan y de que todos los tiempos pasados fueron mejores. Es una retrospectiva del año que nació Noni y nos llama a no abandonar el espíritu inocente que teníamos cuando éramos jóvenes y no había maldad.

P: Ahora tienen por delante un ajetreado calendario de bolos y festivales. Llevan 19 años juntos y este es su sexto disco, pero la revolución llegó a Lori Meyers especialmente con 'Impronta'. ¿Qué supuso y cómo les ha cambiado?

R: Creo que fue antes, en el final de 'Cronolánea' [2008]. Surgió una escena con Vetusta Morla, Love of Lebian y nosotros, hicimos un tridente nacional que crecía, demandaba gente y era nuevo para la época en la que vivíamos. Con 'Mi realidad' sí hubo un salto bastante evidente en el grupo. Hasta entonces íbamos de escalón en escalón y aquí subimos tres peldaños más. Con 'Impronta' se consolidó esa tendencia. Pero nosotros no hemos sido de fijarnos un nivel de éxito. Siempre queremos que nuestro nuevo disco sea el mejor, pero es algo que no controlas. Jamás pensábamos que 'Alta fidelidad' o 'Mi realidad' tuvieran ese éxito. La gente nos dice: '¿os dais cuenta de que tenéis himnos en la música del país?' Es muy satisfactorio, pero con un ego controlado. Nosotros seguimos trabajando, pensando que todavía nos quedan muchas canciones buenas por hacer y queremos que nos recuerden como un grupo que hace canciones, no un single o un tipo de canción. Si hemos tardado tanto tiempo en sacar 'En la espiral' es porque creíamos en las 13 canciones.

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