el cubano presenta 'todavía', su último disco

Pancho Céspedes: “Me he metido orgías de diez días”

El superventas habla de la boda de Barbra Streisand, de la última noche de García Márquez y de los años de drogas y sobrepeso
Foto: Concierto de Pancho Céspedes en La Habana
Concierto de Pancho Céspedes en La Habana

Pancho Céspedes publica ‘Todavía’, donde repasa los amores de su vida. Llega a la entrevista con puntualidad cubana, pero compensa con un discurso abierto, cálido y cercano. Resulta imposible estar incómodo con el autor de 'Vida loca', ese medio tiempo torrencial, que se convirtió en una de las canciones estrella de 1998. Aquí nos cuenta sus conflictos vitales, sus problemas de gordura y de las muchas celebridades con las que ha tenido trato. Este mes cumple sesenta años y lo celebrará, como siempre, reuniendo a su banda y dando un concierto para familia y amigos. Una vida intensa, productiva y con un punto de locura.

Pregunta. ¿Cuál era su objetivo con este disco?

Respuesta. Quería contar mis relaciones sentimentales desde 1981, cuando tuve la primera novia a la que yo hice un discurso para fascinarla. La última es “Todavía”, que es actual. Mi trabajo es hacer canciones y no le doy más vueltas. Después de Mozart, después de Beethoven, no se puede pensar tanto.

P. Son canciones totalmente autobiográficas.

R. En teoría sí, pero algunas las compuse hace años y no consigo ubicar para qué mujeres eran. Quizá que me las inventé. No he podido tener tantas.

No he conseguido ubicar a las mujeres a las que dediqué estas canciones. Quizá que me las inventé. No he podido tener tantas

P. Muchas veces nos enamoramos de ideales, proyectados en la mujer que tenemos delante.

R. Yo los ideales me los quité hace tiempo. Pasé muchos años fascinado por el patrón de belleza occidental. Un día, como a todos los locos, se me conectó o desconectó algo en el cerebro. Entonces dejé de fijarme solo en las que parecían candidatas a misses. Comencé a tener mujeres de cualquier lugar. Si los chinos se casan entre ellos, es que algo tendrán las chinas. Empecé a quitarme la tontería.

P. Habla de un proceso político: igual que los Panteras Negras reivindicando la belleza de la piel oscura y el pelo afro.

R. Claro. Martin Luther King y Malcolm X fueron personas maravillosas. Te lees el libro de Malcolm y te emocionas. Entiendes cómo alguien puede empezar como un delincuente y luego encontrar la luz.

Pancho Céspedes: “Me he metido orgías de diez días”

P. ¿Cuál fue la canción más complicada de componer?

R. En realidad, ninguna. Las cosas van fluyendo. Yo escribo canciones para papá y mamá. Hay un poeta cubano, ya fallecido, Eliseo Diego, que dijo que los poemas se escriben con las mismas palabras con las que insultas a la vecina. Yo no tengo la estructura ni la intelectualidad que me permita componer como Silvio Rodríguez. Canto lo que siento. Hoy me cuesta terminar las letras. Soy más exigente: antes no tenía prejuicios con la palabra, ahora he leído dos o tres libros, te cruzas con Borges y Lezama Lima, así que pones un poco más de cuidado. También, por supuesto, Gabriel García Márquez. Curiosamente, el amigo que me trajo a esta entrevista y yo fuimos los últimos que estuvieron con él antes de su muerte.  Esa noche le canté las mañanitas. No podías hablar con él porque estaba muy ido. Se me salieron las lágrimas al ver que Gabriel se iba. Sus libros me emocionaron toda la vida.

P. ¿Alguno en concreto?

R. Cuando leí ‘Crónica de una muerte anunciada’ se me quitó el amor por Hitchcock. Gabo podía emocionarte aunque supieras desde la primera página que al tipo lo iban a matar. Hitchcock y Agatha Christie recurrían a esas trampas al final, para las habían ido dejándote pistas. Yo no empecé a leer hasta la edad adulta. Iba a las tertulias y tenía que estar callado, cosa que no viene mal porque pareces más sabio. Por cierto, ¿de qué estábamos hablando?

P. Volvemos a su disco. Me imagino que es más complicado publicar una canción sobre las parejas a las que sigues viendo que sobre las mujeres con las que ya has perdido el contacto.

R. A las novias que siguen vivas les canto las canciones por teléfono y les envío las letras por Wassup. Sigo en muy buenos tratos. Habrá chicas que me odien, pero está difícil, porque saben que a mí la vida me resbala. En general, he quedado bien con ellas porque yo era divertido, parece que las hacía reír. Ahora las llamo, me intereso por cómo van sus relaciones, pregunto si el marido va a enfadarse porque les haya escrito una canción. Les divierten estas cosas. He avanzado mucho desde que era adolescente. Con mi primera novia me preparé un discurso, pero luego me puse tan nervioso que no podía hablar, me salía un tartamudeo. Tuvo que ser ella quien dijera “yo te gusto y tú me gustas, ahórrate todo esto”.

Con mi primera novia preparé un discurso, pero me puse tan nervioso que no podía hablar. Hasta que ella me dijo: “yo te gusto y tú me gustas, ahórrate esto”

P. ¿Cuáles son los ingredientes esenciales de una canción de amor?

R. Ser honesto. Mostrar la verdadera relación de la pareja. Tener conocimientos musicales para hacerlo sencillo. Saber sentir.

P. Más concreto: ¿cuáles son sus canciones de amor favoritas?

R. Más que “de amor”, pienso en canciones “de tema amoroso”. Por ejemplo 'Luz do Sol' de Caetano Veloso, que compuso para la banda sonora de la película 'India, la hija del Sol' (1982). Otra es 'You are so beautiful', que cantaba Joe Cocker. Hay una versión tremenda con Ray Charles al piano. Es como un orgasmo. También me marcó 'Para vivir', de Pablo Milanés. Me impresiona porque él era muy joven y la letra dice cosas que parecen conclusiones de un anciano, de alguien que ha vivido mucho.

Pancho Céspedes: “Me he metido orgías de diez días”

P. Su canción más popular, 'Vida loca', es más bien de desamor.

R. Es una canción de desencuentro. La gente no entendió la letra, se quedó con la frase. En general,  llevamos una vida muy loca, por eso la gente la cantó con tantas ganas. Luego hice una canción titulada 'Donde está la vida', que era una afirmación, pero el público la convirtió en pregunta existencial. Es normal porque esa frase pasa por nuestra cabeza todos los días: ¿dónde carajo está la vida? Cuando los oyentes te malinterpretan, no hay que enfadarse. Es mejor analizar, compadre.

Pancho Céspedes: “Me he metido orgías de diez días”

P. ¿Qué piensa del auge del electrolatino? Son canciones más directas y sexualmente explícitas que las de su generación.

R. En mi casa y en mi móvil no entran esos artistas. Me invitaron a participar una vez, una colaboración de la que me convencieron, pero no voy a hacerlo más. Prefiero no decir nombres. Es mejor hablar de la gente que te gusta, por ejemplo Ricky Martin. Cuando yo camino con alguien dos cuadras, sé si voy a caminar la tercera. Con Ricky caminaría el universo entero. No me gusta juzgar a la gente joven. Recuerdo una noche en casa de Alejandro Sanz, pasamos juntos y solos desde las siete de la tarde hasta las siete de la mañana. Estuvimos fumando, no pongas el qué porque lo mismo prefiere que no se enteren sus hijos. Estuvo desprevenido y sincero. Mostró un alma muy grande. Me sentí estúpido por tener prejuicios contra el tipo de música que él hacía. A mí me trataron bien Silvio Rodríguez y Pablo Milanés, aunque no tanto los de la Nueva Trova que estaban alrededor.  Por eso no quiero juzgar.

P. ¿Y el reguetón?

R. Hay una decadencia en lo anglo y lo latino. Cuba fue un patrón musical popular para todo el planeta en los años treinta y cuarenta. Piensa en el mambo y el cha-cha-chá. Era música que venía del pueblo, de gente marginada. El reguetón dice cosas como “la mujer es una perla que hay que darle por las nalgas”. Cuando haces una encuesta, el ochenta por ciento de quien acepta este género son mujeres. No me lo explico. Es una decadencia. A mí no me gusta el reguetón, pero si quieres una noche vemos a mujeres que lo bailan. Eso sí es maravilloso. Dicho esto, prefiero que no todo sea música anglo. No me gusta el gobierno de Estados Unidos, que intenta conquistar el mundo por medios militares o diplomáticos. Se creen la policía de la humanidad. No se le puede dar el Nobel de la Paz a Obama. Mira, yo recuerdo un recital de Sabina y Serrat en el que este último soltó algo fuera del guión. Dijo en alto “Joaquín, ¿a dónde fue todo el camino ese maravilloso que nosotros emprendimos?” Había mucho vino en el escenario. Me daban ganas de gritar “Se fue a la mierda”. Los grandes poderes acabaron con los sueños del hippismo.

Recuerdo un recital de Sabina y Serrat en el que éste dijo: “Joaquín, ¿a dónde fue el camino maravilloso que emprendimos?” Tuve ganas de gritar “A la mierda”

P. Supongo que, con la edad, cambia la manera de usar la voz. ¿Ha sido su caso?

Mira, yo bajé de peso. Dejé todas las drogas. Todas menos el cannabis, que es lo mío. El cuerpo que yo tenía, y la vida que llevaba, me hacían la voz ronca. Ahora me dice la gente que tengo la voz fresca.  Antes la nota más alta que yo daba era Sol sostenido y ahora llego a La y Si. Tampoco soy del bel canto, pero me ha sorprendido. Hubo años en que dormí 65 días de los 365. Te lo juro: yo me podía meter diez días en una orgía, durmiendo solo a ratitos, cuando no podía más. Eran putas por aquí, bandejas por allá y sigue sigue. Estaban los platos llenos de cualquier tipo de cosa. Después nacieron mis hijos, pero no voy a decir que lo dejé por ellos, en realidad me quité porque me aburrí. De todo se cansa uno. Sigues por ese camino y no sabes quién eres. Tenía conversaciones entre Francisco y Pancho donde me llamaba “estúpido” y “comemierda” a mí mismo. Estaba tan gordo que, al terminar los conciertos, tenía que ponerme oxígeno.

P. Tocó en la boda de Barbra Streisand. ¿Qué recuerda?

R. Me invitaron a tocar en una casa en Malibú. Me dijeron que era del compositor David Foster. Me puse nervioso porque me encanta “September”. Ha escrito canciones maravillosas. Luego me dijeron que era la fiesta que daba Barbra Streisand a sus amigos. No toqué en la ceremonia, sino en la noche para los íntimos. Allí estuve con sus verdaderos amigos: Sidney Poitier, Jeff Bridges, Pierce Brosnan, Jim Carrey, el jefe de Warner…Todo mi recital fue en español. También actuaron Laura Pausini y la propia Barbra. David Foster le había compuesto una canción, que ella interpretó sin apenas ensayar, pero me emocionó. En el mundo judío, las mujeres no pueden destacar, pero ella se atrevió toda su vida. La recuerdo cantando en un balcón, medio en penumbra, con esos ojos azules. Me hizo mierda en pedazos.

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