Chloé Cruchaudet publica 'degenerado'

Un travesti en la Gran Guerra

“Homosexualidad, drogas, prostitución… Era esperable que, en un entorno así, hubiese algún asesinato”. El juicio está en marcha, los prejuicios se disparan en la sala. Louise

Foto: Escena de 'Degenerado', en la que Paul se prueba por primera vez ropa de mujer.
Escena de 'Degenerado', en la que Paul se prueba por primera vez ropa de mujer.
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    “Homosexualidad, drogas, prostitución… Era esperable que, en un entorno así, hubiese algún asesinato”. El juicio está en marcha, los prejuicios se disparan en la sala. Louise ha matado a su marido Paul, pero en realidad es un litigio contra el derecho a expresar la propia sexualidad sin discriminación. Se juzga la conducta sexual de Paul, que ha desertado de la guerra y se oculta en París vestido de mujer, aleccionado por Louise, quien le enseña a prepararse para una vida en clave femenina. El hombre encuentra una nueva identidad a su medida: Suzanne, una mujer atractiva, “un ser luminoso”. Hasta que enloquece.

    La dibujante Chloé Cruchaudet desembarca en la Gran Guerra para mostrar las presiones a las que somete la identidad, las prisiones a las que condena la sociedad. Degenerado (Dibbuks) es el relato de una dramática experiencia vital, un cómic tan bello como perturbador. Paul disfruta de una nueva belleza, con nuevos deseos que ha encontrado por pura supervivencia, para escapar del ajusticiamiento legal sin comprender que le aguardaba algo mucho peor: la condena social.

    “Con ella todo era imprevisible, podía ser suave y violenta a la vez, pasar del pudor a la fogosidad en un segundo… y todo con una libertad total. Quizás fuese eso lo que más atraía”, cuenta uno de los testigos al juez para destacar las dos almas en el cuerpo de Paul. “Libertad total”, injustificable. En la primera parte Louise prepara a su marido para la vida de mujer, en la segunda es Paul quien arregla a Louise. Y en la última parte, la alteración de la conducta revienta la pareja. La libertad se hace inasumible para quien transforma su quintaesencia masculina por la femenina.  

    Por el bien de la anormalidad

    Cruchaudet describe la relación de superioridad de los machos empresarios sobre sus trabajadoras, cuenta el desastre emocional de los supervivientes de la guerra, la desesperación del inadaptado, el amor incondicional, explica la perversión de una sociedad incapacitada para asumir otras normalidades que escapen de las convencionales. Estamos ante un libro doloroso, arriesgado, sensible, honesto, uno de los pocos ejemplos en los que la ética es reflejo de la estética. Y viceversa.

    Inspirado en el ensayo La Graçonne et l’Assassin, de Fabrice Virgili y Danièle Voldmn, la autora ha transformado las ideas en narración, sin complejos: “La adaptación fue difícil porque la vida de Paul es increíble y he tenido que tomar decisiones para renunciar a algunos datos biográficos que parecían demasiado improbables. Tuve que dejar algunos hechos de lado”. El libro ha sido bendecido con varios galardones, entre los que destaca el premio público de la última edición del Festival de Angouleme.

    Cuenta que son dos libros muy diferentes, porque el original es un libro académico escrito para universitarios. Cero tratamiento narrativo, cero diálogos, intensidad, color, énfasis. “Lo que más me interesaba era apropiarme de esa base de documentación para hacer otra cosa y ofrecer mi visión de las cosas”, añade.

    El error humano

    ¿La identidad es una prisión? “Sí, lo es. Es una prisión, en la medida en que es asignada por la sociedad, que te pone en un lugar y un papel, que no corresponde necesariamente con las aspiraciones más profundas del ser”. Y de los que es imposible escapar, tal y como vemos en la cruel vida de Paul. “Él no eligió ser un travesti, lo hizo por necesidad. Eso es lo que me interesa realmente en esta historia”, dice. Subraya que es el juicio de la sociedad el que termina por acusarle de inclinación perversa. “El hecho de que Paul no se ajuste a las categorías definidas plantea un problema y como no entendemos dónde está, es más fácil descartarlo”.    

    Hay cosas que no se pueden decir, que sólo se pueden mostrar. Este es el mundo gráfico y visual del cómic, donde el gesto es la piel, donde la palabra no es imprescindible. En este sentido, los silencios ante el descubrimiento de una nueva sexualidad son controlados con atenta intimidad. Pudor sin cinismo. ¿Cómo se pone un hombre unas medias? Con mucho cuidado de no desgarrarlas.   

    No cabe duda de que Degenerado es uno de los mejores libros sobre el fracaso. El fracaso del ser humano. No es la anormalidad, como ya podrán imaginarse. No es la libre expresión de la identidad, el fracaso es “forzar a los hombres a ir a la guerra”. “Esa es la derrota de la sociedad”.

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