Joe Sacco: "Quiero ser honesto, no objetivo"
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el dibujante entra al detalle en la gran guerra

Joe Sacco: "Quiero ser honesto, no objetivo"

Bastión de la Asociación de la Prensa de Madrid. Mediodía. El protagonista se acerca al micrófono y contesta: "No creo en el periodismo objetivo"

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Joe Sacco, en la Asociación de la Prensa de Madrid. (EFE)

Bastión de la Asociación de la Prensa de Madrid. Mediodía. El protagonista se acerca al micrófono y contesta a la pregunta que le acaba de lanzar su editora: “No creo que el periodismo objetivo sea posible”. Las paredes de la sala aguantan el seísmo, la sacrosanta institución que vela por la objetividad del oficio, entre otras muchas cosas más, aguanta el envite. Joe Sacco continúa su intervención, alentado por Mónica Carmona, directora editorial de Reservoir Books. El dibujante y periodista e historiador ha volado desde Portland para la presentación del cómic La gran guerra y su participación en el Salón del Cómic de Barcelona, este fin de semana… y a ver el Duelo a garrotazos de Goya, en el Museo del Prado.

“El dibujo es un acto subjetivo, incluso la fotografía lo es. Yo tengo mis empatías ylo manifiesto en la selección del tema que quiero escribir: siempre aquel que las personas que no tienen voz en los medios de comunicación”, el autor maltés aclara de esta manera su posición con los palestinos frente a los israelíes, como hace en Palestina: en la franja de Gaza. “Quiero ser honesto, no objetivo, la gente conoce bien mis prejuicios”.

Hago dibujos de cosas desagradables. En ese sentido, Gaza y la Primera Guerra Mundial son la misma experiencia

Acercarse a la verdad, “todo lo que pueda”, ya sea hablando con supervivientes, víctimas o leyendo sus testimonios en libros de historia. Porque ha cambiado el disfraz de periodista por el de historiador, aunque nunca ha contado con el beneplácito de unos ni de los otros. De hecho, no oculta las diferencias entre visitar Bosnia y hacer una crónica del primer día de la batalla del Somme, 1 de julio de 1916.

“Hago dibujos de cosas desagradables. En ese sentido, son la misma experiencia, pero nada se puede comparar con hablar con un superviviente en el mismo lugar de los hechos a los que escapó”, dice. A pesar de esta declaración, antes apuntaba que para documentarse sobre los detalles de la batalla tuvo que leer muchos relatos de testigos –“porque no hay fotos de las batallas”- y que eso es similar a lo que hizo en Gaza. “En un caso hablo con ellos y en otro los leo. En ambos, caminé entre ellos”, se le perdonan las contradicciones que hagan falta.

Un crítico sin concesiones

Lo que no varía ni un ápice es su sentido crítico. Ya hemos visto cómo torea las acusaciones de partidismo. Está siempre a favor de las víctimas. En el caso de la Gran Guerra son los 20.000 soldados que murieron ese día en Somme (60.000 en la batalla). “Fue un desastre absoluto y los generales británicos siguieron echando soldados al horno un año después, en otra batalla tan catastrófica como la de Somme. La mitad de los soldados que salieron de las trincheras murieron y es ahí donde hago hincapié”, por eso no muestra cómo alcanzaron las trincheras alemanas, ni cómo sufrieron los rivales.

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Por primera vez, Sacco se ha excluido de la narración y a cambio ha puesto a mirar a un extraterrestre. Lo que leen. “Creo que el testigo de este libro es un extraterrestre que observa lo que hacía la gente en 1916”. Bromea para subrayar que este extraordinario trabajo es su obra más distante con los protagonistas y desapegada con los hechos. Una tercera persona muda que mira y escudriña la salsa de la miseria y la barbarie. Y no se amilana por el pudor. Es su obra más gore.

Ya no quiero más guerras. No me voy a meter en ninguna de las guerras de hoy

El relato camina en una panorámica muda (con el ruido de las bombas estallando y los gritos de las víctimas) hacia el horror de miles de personas saltando en pedazos, mientras los generales idean sus muertes sobre los planos. Por eso se queja de que los historiadores británicos no se hayan enfrentado realmente al hecho hasta hace 30 años. Dice que han vivido noqueados muchos años hasta que se atrevieron a mirar.

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'Duelo a garrotazos', de Goya.

En el mundo ideal del dibujante lo habitual es que cada pueblo reconozca sus crímenes, porque hablar de los crímenes ajenos es muy fácil y no simplifica “el camino hacia la honestidad”. Será esa la razón por la que no duda en dejar de meterse en líos: “Ya no quiero más guerras. No me voy a meter en ninguna de las guerras de hoy”. Pero quién puede creerle después de haberse pasado por Bosnia, 18 años después del genocidio balcánico, y escribir Srebrenica, únicamente para formato on line, publicado por Acuerdo.

Así que estamos ante el nacimiento de un nuevo Joe Sacco. Uno que se preocupa más por la psicología del individuo, después de 20 años visitando conflictos. Abandona el frente, las botas embarradas y lo cambia, de momento, por el archivo para reflexionar sobre la naturaleza humana. Parece extraño, pero es coherente con la introspección que le ha dado a ese gran friso de la muerte. Cuesta ver a Sacco en pantuflas, resignándose a dibujar sobre veleidades humanas, lejos de las guerras. Desvela que anda metido en un relato sobre Mesopotamia...¿Cómo sacará a Goya de sus tripas?

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