El día en que Alan Moore se convirtió en mago
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ensayo maldito sobre el ocultismo

El día en que Alan Moore se convirtió en mago

El legendario creador de cómics ('Watchmen', 'V de Vendetta') explica en un libro su relación con la magia

Foto: Ilustración de Alan Moore (Mario Riviere)
Ilustración de Alan Moore (Mario Riviere)

Ocurren cosas extrañas cuando uno cumple 40 años. Muchos hombres comienzan entonces a hacer extravagancias, del tipo vestirse comoadolescentes o liarsecon mujeres que podrían ser sus hijas... Pese a su condición de icono cultural heterodoxo, Alan Moore no pudo evitar caer en la trampadecambiar de vida el día que cumplió 40 años. Eso sí, lo hizo a su manera iconoclasta: en lugar de intentar rejuvenecer de golpe para mitigarla crisis de los cuarenta,tomó una decisión que enardeció asu base defans más underground: reunió a sus amigos porsu cumpleañosy les anunció que iba a hacerse mago. En dos palabras:la juerga.

A poco que uno conociera la trayectoria artística, política y personal del autor-guionistade cómics emblemáticos como WatchmenyV de Vendetta; azote de Hollywood; simpatizante anarquista, y militante contracultural internacional-era fácilimaginar que esono significaba que Moore quisieracompartir espectáculo en Las Vegas con David Copperfield, sino algo bastante más oscuro, lisérgico y subversivo: quería sumarse a toda una tradición ocultista donde habitaban nombres legendarioscomo Aleister Crowley o John Dee.

La idea de entrar en el club del ilusionismo obsesionaba a Moore desde que a finales de los ochenta publicó el primer episodiode From Hell, cómic sobre Jack el Destripador repleto de referencias ocultistas.

Moore asegurabaque transformarse en mago era "un paso final lógico" en su"carrera como escritor". He aquíel quid de la cuestión, los estrechos vínculosentre ocultismo y escritura, en losque iba a profundizarlos siguientes años. En 2002, Mooreescribió un largo ensayo sobre la relación entre magia y cultura llamado Ángeles fósiles, que desde entonces ha circulado por revistas underground vinculadas al ocultismo. La editorial madrileña La Felguera saca ahora el texto delas catacumbas al publicarlo por primera vez en formato libro, en español y con la complicidaddel autor.

"Si lo que hacemos no se puede considerar ni ciencia ni religión propiamente dichos, ¿acaso sería provocador sugerir que consideremos la magia un arte? ¿O incluso El Arte con mayúsculas, si les parece bien? No es que la noción carezca por completo de precedentes. Incluso puede considerarse un regreso a nuestros orígenes chamánicos, en los que la magia se expresaba por medio de máscaras, mímica y marcas en las paredes, de aquellos pictogramas que derivaron en el lenguaje escrito, que es de donde viene a su vez la conciencia. No cuesta nada imaginar que la música, la performance, la pintura, el canto, la danza, la poesía y la pantomima vienen todos del repertorio de trucos mágicos que empleaba el chamán para transformar las mentes", escribe Moore en el ensayo.

Viñeta de 'From Hell', una de las obras cumbres de Moore

El autor británico suele dar el siguiente ejemplo para demostrar la raíz compartidaentre magia y escritura: eltérmino anglosajón "spell" significa hacer un hechizo, pero también escribir y deletrear. Como si la magia y el arte hubieran sido una vez la misma cosa,separadoluegosus caminos durante cientos de años y ahora llegaraMoore (y otro muchos antes de él) a juntarlosde nuevo enuna casa común.

La terminología de la magia, su simbolismo, sus conjuros y evocaciones, son casi idénticos a los de la poesía. En el principio estaba la Palabra. La magia es casi por completo un constructo lingüístico

"La literatura estátan intrínsecamente relacionadacon la sustancia misma de la magia que en la práctica ambasse pueden considerar la misma cosa: conjuros y conjugaciones, ensalmos bárdicos, grimorios y gramáticas, magia en el sentido de 'enfermedad del lenguaje', que es como la describió sagazmente Aleister Crowley. Odín, Thoth y Hermes, dioses de la magia y dioses escribas. La terminología de la magia, su simbolismo, sus conjuros y evocaciones, son casi idénticos a los de la poesía. En el principio estaba la Palabra. La magia es casi por completo un constructo lingüístico", razona Moore en el libro.

Pero Ángeles Fósiles no sólo es una máquina de producir analogías sobre los vínculos entre artey ocultismo, sino también un tratadohistórico sobrelosusos sociales de la magia.

El ocultista Alisteir Crowley

Como explica el escritor y editor Servando Rocha en el prólogo de Ángeles fósiles, Moore no solo se unió a las filas delocultismo por motivosliterarios. Anunciada su mutación a los 40 años, el autor se tiró de cabeza a la piscina mágica con todas las consecuencias: rindiendoculto a un dios. "Su primer paso fue seguir a un determinado dios. No eligió un dios cualquiera, sino a Glycon, una serpiente con cabeza semihumana de la que salen mechones largos y de la que se conserva una imagen, tallada en piedra, encontrada cerca de la costa del Mar Negro....Glycon sería su aliado, su guía. Al hacerlo, estaba creando su propio sistema de magia. Pensar en una idea cualquiera, si lo hacemos de forma intensa, metódica e incansable, puede hacer que esta idea sea real. Como experiencia subjetiva, es suficiente para afirmar que efectivamente existe: existe para quien crea en ella. Las deidades carecen de forma física. Dios en una idea".

Moore culminasu ensayo con una enfervorecida defensa de la magia como fogonazo parailuminar tiempos oscuros. He aquí sus vibrantes palabras para rematar la función. O el sentido político del ocultismo en plena siglo XXI: " La humanidad, encerrada en la penitencia que es este mundo material que llevamos siglos construyéndonos, tal vez no haya necesitado nunca tanto como hoy esa llave que es la magia, ese pastel con una lima dentro, ese perdón que manda el gobernador en el último minuto. Con sus religiones chifladas y sus fundamentalistas pasmosamente dementes, con sus realezas de opereta y sus demagogos más despreocupadamente desvergonzados a la hora de perseguir su viles ambiciones... jamás desde que alcanza el recuerdo, la sociedad actual, tanto la de Oriente como la de Occidente, parece carecer de centro moral o espiritual, parece que no se molesta siquiera en fingir ligeramente que lo tiene... El mundo parece estar prácticamente implorando que lo numinoso venga a rescatarlo de esta cultura material enloquecida que prácticamente ya lo ha devorado entero...".

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