“Empieza la cuenta atrás…” Un bonito lema que reza en la web del Museo Arqueológico Nacional (MAN). El problema es que nunca acaba y no especifican cuándo tienen previsto la apertura. Nadie sabe nada, porque el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte retrasa la inauguración. Ahora será 2014. Pero, ¿cuándo? “2014”, responde la Secretaría de Cultura a este periódico. Todos los servicios están contratados, el diseño expositivo cerrado, ¿qué ocurre? Ya están adjudicadas las empresas que regirán la tienda, la cafetería, el mantenimiento, el equipo de limpieza, audiovisuales… Pero falta lo básico: los vigilantes de sala. No están, ni se les espera. Y el MAN no puede abrir sus puertas.

Es un nuevo capítulo de la nueva España, la que ha aprendido del batacazo financiero y la austeridad. Cuando en mayo de 2008 arrancaron las obras de reforma del maltrecho museo, se mantuvo la apertura intermitente de la institución, hasta julio de 2011. Desde entonces todo cerrado. La actividad cesó, los visitantes no podían entrar y los vigilantes no tenían a quien vigilar. Así que se tomó la salomónica decisión de repartir a los trabajadores por el resto de museos estatales para mantener su actividad.

Ministerio y AC/E inaugurarán el Arqueológico con una exposición del tesoro de Las Mercedes. Como no llegan a tiempo pretenden reciclar chóferes en vigilantes de sala

La llegada del refuerzo hizo que muchos de estos museos beneficiados –y bajo mínimos antes de la diáspora- pudieran abrir por la tarde. La dispersión, como vemos, fue muy bien aprovechada, tanto que plantear el regreso al lugar del que partieron significaría que, hasta donde ha podido saber este periódico, el Museo Sorolla, por ejemplo, quedaría en una situación tan comprometida que no podría abrir. El de América es muy probable que tuviera que quitar el turno de tarde.

El director del MAN, Andrés Carretero, según ha podido saber El Confidencial por fuentes cercanas al museo, quiere hacer las cosas de otra manera. Con el renacimiento de la institución quiere implantar un nuevo perfil de vigilante, con conocimientos en aquello que protege. Carretero prefiere informadores, que resuelvan dudas al público, antes que amonestadores. Eso significaría preparar un concurso público para contratar a todo el personal. El último de este tipo del que tenemos noticia lo siguió de cerca este periódico: casi 19.000 personas se presentaron para las 11 plazas de bedel en El Prado, el pasado mayo. Entre el anuncio y el examen pasaron seis meses. Esto retrasaría de nuevo la reapertura del MAN, aunque nacería con un nuevo espíritu.

La Secretaría de Estado de Cultura confirma a este periódico que el problema existe y que en estos momentos valoran cómo resolverlo, pero que los deseos del director tendrán que ser contrastados con los de Jesús Prieto, director general de Bellas Artes, al que este periódico no ha podido tener acceso. Un dato básico a tener en cuenta: tras la reforma, aumentará la superficie expositiva y mejorarán los espacios internos y de servicios. O sea: el número de vigilantes debe duplicarse. ¿Cuántos? Tomemos el Museo Nacional del Prado como referencia: hay más de 120 vigilantes fijos contratados y casi 100 de manera temporal. Si el MAN necesitara más de 200 vigilantes de sala estaríamos ante una buena noticia para muchos trabajadores parados, pero muy mala para la institución.

El sainete no acaba ahí

Una nueva coordenada entra en juego: el tesoro de Las Mercedes. Ya saben, el expolio recuperado de las garras del Odyssey. El pasado mes de julio, cuando la empresa roba tesoros devolvió a España el resto del botín, compuesto por más de 500.000 monedas de plata –conservadas en el Museo Nacional de Arqueología Subacuática ARQUA de Cartagena-, el Ministerio de Educación, Cultura y Deporte anunciaba la inauguración “en los próximos meses” de una exposición “en la que se muestren los objetos más interesantes recuperados de la fragata Nuestra Señora de las Mercedes y en la que el visitante podrá acercarse tanto a la época y las circunstancias del hundimiento, como al proceso de recuperación de este importante conjunto de patrimonio subacuático”.

De nuevo, desde el gabinete no se daba fecha ni lugar, porque, tal y como ha podido saber este periódico, será montada en el MAN, con la participación de Acción Cultural Española (AC/E)… y la idea originaria era el próximo enero, aunque no está confirmada, claro. Apenas unos meses para encontrar la solución al problema de los vigilantes. ¿Qué hacer? La situación es tan desesperada que barajan la posibilidad de reciclar a los conductores de la flota de los coches oficiales, en paro con los recortes de los lujos ministriles, y convertirles en vigilantes de sala del Museo Arqueológico Nacional.  

Las cuentas no salen

En una entrevista a la agencia Europa Press, dos años atrás, Carretero aseguraba que el MAN “entrará en el siglo XXI” y se convertirá “en uno de los mejores del mundo”, tras la apertura de la reforma que costará más de 60 millones de euros (30 del proyecto museográfico y más de 30 de la obra civil). Pero esos gastos no son los definitivos. Cuando la política decida que el museo debe encender la luz y empezar a andar el contador arranca. Volvamos al Prado: sólo en gastos corrientes en un año suma 18.982.870 euros, y en sueldos y salarios 15.226.629 euros y en cargas sociales 4.052.561 euros

Casi 40 millones de euros para mover el mastodonte. El Confidencial quiso saber en qué partida de los Presupuestos Generales del Estado para 2014 se reflejaba la cantidad que hacía referencia al anuncio de la inauguración del MAN que adelantó José María Lassalle, secretario de Estado de Cultura, anunció en su última comparecencia en el Congreso de los Diputados, hace unas semanas. Dicha Secretaría informó que los presupuestos de los museos estatales no son públicos, ni sus cuentas, y que la partida dedicada a los mismos se encuentra recogida en la destinada a la Dirección General de Bellas Artes, pero no aparece desglosada.  

Una vez revisada la partida de gastos, vemos que la Dirección General de Bellas Artes y Bienes Culturales y de Archivos y Bibliotecas para 2014 es de 46.610.640 euros. Por comparar, el del Prado es de 39.111.640 euros y el del Museo Reina Sofía de 33.236.670 euros. Continuemos: si está prevista la inauguración del MAN para 2014, la partida asignada a este departamento debería haber experimentado un aumento notable para el funcionamiento del museo. Sin embargo, en dos años el apoyo a la Dirección General de Bellas Artes ha perdido un 22,5%: el presupuesto en 2013 fueron 50.028.780 euros y en 2012 60.091.920 euros.

Volvemos a la web del MAN. Hay un vídeo que lo explica todo: “Nuestro pasado nos está esperando. No parece tarea fácil encontrarnos con él. Exigirá trabajo, tiempo, ideas, esfuerzo”. La banda sonora mantiene su tono épico, combinado con un montón de gente que viene y va, moviendo muebles, instalando vitrinas, debatiendo sobre ese gran escenario nuevo en el que cada día se representará la obra del pasado remoto, de la herencia universal. El patrimonio de la humanidad. Carpinteros y conservadores en bata, trabajan codo con codo por una reforma que no llega a ver la luz pública.

Los violines cada vez suenan más fuertes e intensos y la emoción crece, y los pasillos se llenan de gente que lleva cosas, y nadie para, y todo bulle y hay debates y dibujos y el I+D+I fluye a borbotones. Ahora se lee: “En estos momentos cientos de personas trabajan en la total transformación del MAN. Cuando terminen, podrás encontrarte con tu pasado, contigo mismo. Nosotros te contamos lo que nunca se muestra: cómo lo hicimos”. Y la orquesta en el clímax y todo se vuelve blanco y llega el silencio y los logos de Acciona y Empty, las dos empresas más beneficiadas de la adecuación del pasado al futuro. Pero la banda sonora no se interrumpe con un súbito estrépito de la aguja rallando el disco ante la falta de vigilantes. La realidad estropea todo vídeo promocional.

El BOE es la única fuente documental verdadera que cuenta. Y en él se comprueba cómo en 2012 se lanzan todas las convocatorias de licitación para suministrar las necesidades del MAN y en 2013 se han adjudicando, una tras otras, todas. Menos una, la de los vigilantes. La Secretaría de Estado asegura a este periódico que todavía están pensando cómo resolverlo. La idea de Lassalle de inaugurar en 2014 era buena, todo está listo, salvo este pequeño gran escollo.

En 2013, tal y como se lee en el BOE, se han formalizado el contrato del suministro e instalación del equipamiento para los sistemas de vídeo, sonido y control audiovisual del salón de actos y la sala de conferencias del museo (182.534 euros para Telesonic SA). Otro más: el suministro, fabricación e instalación de los elementos de accesibilidad en el circuito público y la exposición permanente (326.700 euros más para Acciona y Empty). El contrato del servicio de mantenimiento integral de las instalaciones (192.696 euros para Genera Quatro). El servicio de cafetería y venta mediante máquinas expendedoras (12.000 euros a Tamar Las Arenas, por dos años). En enero se formaliza el contrato con la empresa Palacios y Museos (Antigua Aldeasa) para explotar las tiendas de todos los museos estatales: Museo Nacional de Escultura, Museo del Traje, Museo Sorolla, Museo Arqueológico Nacional, Museo del Greco, Museo Nacional de Arqueología Subacuática ARQUA y Museo Nacional de Arte Romano, por valor de 135.000 euros y un contrato por tres años.

Todas estas empresas ya están cobrando sus contratos con el museo cerrado. Hasta se han adjudicado varias plazas laborales para el museo (sin fecha de inauguración): una jefa de servicio de personal y administración, una jefa de departamento técnico de conservación y una jefa de sección.

Se han restaurado las esculturas de la fachada y la escalinata (208.313 euros) y seis lotes de piezas integrantes de la futura colección permanente del museo (535.924 euros). Incluso la reconstrucción de la necrópolis de Pozo Moro, un monumento funerario de origen íbero de finales del siglo VI a.C., encontrado en Chinchilla (Albacete) y que Carretero ya anunció que sería un motivo de sorpresa en el nuevo discurso museográfico, está pagado (298.307 euros).

Las oficinas ya tienen su madera de roble, merbau en las paredes y tarimas, mármol traventino… ¿Y los vigilantes? ¿De dónde saldrán?