ESTABA HARTO DE ELLAS

"He dejado de salir con 'tías buenas'. Y podía tener a la que quisiera"

Con apenas dos frases, un cuarentón responsable de un fondo privado se ha convertido en la diana de medio internet al explicar cómo se ha aburrido de las mujeres guapas y rubias

Foto: Esto es lo que él pensaba que estaba pasando. (iStock)
Esto es lo que él pensaba que estaba pasando. (iStock)

Al principio no parecía tan mala idea, debe haber pensado el ejecutivo Dan Rochkind, después de que internet se haya llenado con insultos hacia su persona. ¿Qué ha hecho exactamente? Convertirse en el hombre “no salgo con tías buenas” gracias a un artículo publicado en el tabloide 'The New York Post', en el que explicaba las razones por las que ha decidido dejar de juntarse con espectaculares veinteañeras.

“Las mujeres guapas que reciben mucha atención terminan siendo egoístas”, explicaba al medio americano. “Al final, odiaba cenar con ellas porque no podían mantener una conversación”. No ayudaba que el 'Post' saliese en su ayuda citando investigaciones que aseguran que las mujeres bellas tienden a las relaciones más breves (aún está por ver qué tiene que ver con la capacidad para mantener una buena charla), ni que el propio Rochkind asegurase que podía tener “a la que quisiera”, ni que otra fuente, a la que el artículo define como “un escritor de Brooklyn con un doctorado en Filosofía y el cuerpo de Adonis” asegurase que las mujeres guapas saben menos idiomas, no saben tocar instrumentos musicales y no estudian después de licenciarse.

El ejecutivo define a su nueva pareja como “una belleza más suave, alguien a quien puedes llevar a casa y acurrucarte con ella”

Según presume en el artículo, el treintañero Rochkind tenía unas tres citas a la semana con despampanantes “modelos rubias”, hasta que decidió que había tenido suficiente y decidió buscar el amor –y una buena conversación– entre los brazos de Carly Spindel, una casamentera de 31 años a la que define como “una belleza más suave, alguien a quien puedes llevar a casa y acurrucarte con ella, y es muy elegante”. Son todo ventajas, sugieren sus palabras. Como solo mide 1,57, “no puede ser modelo de pasarela”, pero a pesar de todo ello la considera “la más guapa de todas con las que he salido”.

Aquí viene el linchamiento

Previsiblemente, Rochkind se ha convertido en el objeto de las iras de los internautas. Como se suele decir, han ardido las redes. A la condescendencia con la que trata a sus antiguas compañeras se le suma la conclusión a la que cualquiera puede llegar con un simple vistazo a la fotografía de su mujer: quién diría que está aburrido de las mujeres bellas. Su prometida ha salido en su ayuda, recordando que sus palabras han sido “malinterpretadas” y su amor, “juzgado de manera injusta”, como explicaba de nuevo a 'The New York Post', que ha estrujado la historia hasta la última gota. “No es un gilipollas, es un poco empolloncete, guapo, listo y orientado hacia su familia”.

“Esta mañana, he leído (o me han leído, porque recuerda, estoy buena) un artículo sobre un hombre del montón, poco interesante, que ya no sale con tías buenas porque somos muy aburridas y no puedo dejar de llorar lágrimas buenorras de mis ojos cachondos”, escribía con ironía una tal 'Tía Buena' en un artículo paródico en 'Jezebel'. “Dan, lamento que yo, una modelo buenorra en mis veintipocos, te haya aburrido a ti, un hombre dos décadas mayor que yo”, añadía. “Honestamente, es admirable que quieras salir con mujeres que solo son apañadas y apenas 10-12 años menos que tú, pero al mismo tiempo… ¿por qué no vuelves?”

¿Le parecerá muy bien su prometida que tenga una jerarquía de las mujeres con las que se ha acostado… y ella esté en los últimos puestos?

Para entender mejor por qué el post de Rochkind ha levantado tantas ampollas, aquí reproducimos cinco tuits que resumen bien por qué la parodia es la única forma de discutir en los términos del exitoso empresario, antiguo cansadamas y actual diana de la furia cibernética.

1) Vaya, no soy muy guapa

La gran pregunta: ¿qué habrá pensado Spindel cuando vio que su marido contaba en uno de los medios americanos de mayor tirada que, bueno, le gustaba porque tampoco es nada del otro jueves? No solo eso: ¿le parecerá muy bien que su pareja tenga una jerarquía de las mujeres con las que se ha acostado… y a ella le haya tocado estar en los últimos puestos?

2) El mito de la rubia tonta

“A mí no me preguntes… ¡solo soy una chica!” era la frase que emitía la muñeca Stacey Malibu de Lisa Simpson, lo que despertaba la ira de la joven protofeminista. La apreciación de Rochkind da alas al mito de la rubia tonta, que compensa con su belleza su falta de inteligencia (o al revés), un estereotipo que no funciona en sentido contrario: los hombres guapos son, según el cliché, más listos. Ya lo ha dicho Melania Trump: “No solo soy guapa, soy lista. Tengo cerebro. Soy inteligente. Pero los hombres son así”.

3) Si su ego produjese energía…

Traducido, “el recurso más abundante en la Tierra es la confianza desaprovechada de los hombres”. En otras palabras, Dan puede estar muy seguro de que sus amiguitas eran muy guapas y medio tontas, pero ¿alguien les ha preguntado a ellas qué pensaban de verdad de Dan? Quizá en sus fantasías habrían respondido algo como lo que aparece en el artículo de 'Jezebel': “Como ejecutivo en una empresa de capital privado (¡hay tan pocos en Nueva York!) eres inherentemente interesante y debería haber estado más atenta mientras hablaba de cosas NO aburridas como tu definición del término 'umami', lo bien que te lo pasaste con los colegas en el concierto de reunión de LCD Soundystem o por qué no te hace gracia Melissa McCarthy”.

La forma de hablar de las mujeres de Rochkind dice más de su carácter que de la supuesta falta de inteligencia de sus antiguos ligues

4) Dice más de él que de ellas

Duras declaraciones por parte del amigo Greg, pero que resumen algo que todos los críticos han repetido una y otra vez: las palabras de Rochkind dicen mucho más de su visión de las mujeres, propia de un hombre “pequeño”, incapaz de entenderlas y apreciarlas, que de la supuesta falta de inteligencia de sus ligues. Como si de un acto fallido freudiano se tratase, la manera en que hablamos de los demás desvela en realidad lo que pensamos de ellos. En este caso, un atroz utilitarismo.

5) La belleza no lo es todo, repites sin parar

'Excusatio non petita'… Ya saben cómo sigue. Resulta llamativo que la confesión del ejecutivo gire alrededor de la belleza de sus antiguas parejas y de su amada actual, porque es un síntoma de que, quizá, le da más importancia a la apariencia que la mayor parte de la población y quiere enmendar sus pecados, como asegura el cómico Tim Young, “saliendo con una chica de 9 o 9,5”.

Alma, Corazón, Vida

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