"Las mujeres hemos cambiado, sabemos bien lo que queremos"
  1. Alma, Corazón, Vida
LA NUEVA LITERATURA ERÓTICA

"Las mujeres hemos cambiado, sabemos bien lo que queremos"

“—Desnúdate, cariño. Los ojos de ambos hombres me comen, mientras observo

Foto: "Las mujeres hemos cambiado, sabemos bien lo que queremos"
"Las mujeres hemos cambiado, sabemos bien lo que queremos"

“—Desnúdate, cariño.

Los ojos de ambos hombres me comen, mientras observo que Eric no se desnuda ni Dexter tampoco. Sólo me miran y esperan que yo haga lo que él me ha pedido.

Sin dudarlo un instante, me desabrocho el botón y la cremallera de la minifalda, y la prenda cae al suelo.

Los dos clavan la vista en mi tanga, pero no me lo quito.

Dexter hace un movimiento con la mano y, al entenderlo, giro sobre mí y le enseño mi trasero.

—Mamacitaaaaaaaaaaaaaaaaaa –murmura el mexicano.

Cuando vuelvo a mirarlos de frente, me quito lentamente la camiseta de tirantes que llevo y me quedo ante ellos vestida sólo con la ropa interior y los zapatos de tacón. Los conozco y sé que les encanta que lleve los zapatos puestos.

—Ponte las manos en la cintura y separa un poquito las piernas –dice Dexter.

Hago lo que me pide, mientras mi respiración se acelera y Eric dice:

—Tócate los pechos”.

Éste es un extracto –uno bastante pudoroso– del último libro de Megan Maxwell, Pídeme lo que quieras o déjame (Esencia/Planeta). La autora escribe bajo pseudónimo y, aunque nació en Alemania por consecuencia del azar, es hija de un estadounidense y una toledana. La propia Megan afirma en su página web que le gusta “escribir comedia romántica y publico géneros tan distintos como chick lit, contemporánea, medieval, time travel y erótica”. La escritora comenzó, efectivamente, dedicándose a la comedia romántica, pero ha sido el género erótico el que definitivamente le ha proporcionado un éxito que la consolida como una de las escritoras más relevante en este tipo de libros. Megan Maxwell ha hablado con El Confidencial acerca de su última novela y del género erótico en general.

La escritora comenzó escribiendo comedias románticas, pero alcanzó el éxito total con el género erótico

Maxwell comenzó escribiendo comedias románticas y si dio un exitoso giro hacia el erotismo fue porque se lo pidió su editorial. De entrada dijo que no, “porque nunca había escrito una novela erótica y no sabía si iba a saber darle el morbo necesario”. Sin embargo, al final no le resultó tan complicado como pensó en un principio, y confiesa: “No me resulta difícil escribir escenas de sexo, ni imaginármelas ni nada; he disfrutado haciéndolo”. La autora ya va por la última novela de las tres que componen la saga erótica: Pídeme lo que quieras (2012), Pídeme lo que quieras ahora y siempre (2013) y Pídeme lo que quieras o déjame (2013).

El éxito de la novela erótica

¿Por qué tiene tanto éxito el erotismo hoy en día? Desde el pelotazo de Cincuenta sombras de Grey, la famosa novela de la británica E. L. James, hasta los libros de Megan Maxwell, la erótica ha encontrado su lugar en el panorama editorial y la gran mayoría de los libros que se dirigen a las mujeres hoy en día cuentan con escenas de sexo explícito que convierten el libro en un entretenimiento para mayores de 18 años.

Cuando se le pregunta a Maxwell por este éxito, la autora considera que, por un lado, “va por modas: antes eran los vampiros y ahora la erótica”. No obstante, reconoce que hay una serie de circunstancias que han influido en el éxito de esta tendencia, y considera que “las mujeres hemos cambiado, sabemos lo que queremos y no nos da vergüenza decir lo que nos gusta”. Así, ninguna mujer hoy en día leería este tipo de novelas a escondidas, tiene claro que le gustan y no hay nada de malo en ello, por lo que su comercialización y difusión no encuentra ninguna traba.

¿Es machista la novela erótica?

El pasaje al que aludíamos al principio del artículo aparece en el capítulo 3 de la novela: Judith es la protagonista, que narra sus experiencias en primera persona y acaba de volver de su luna de miel con Eric, su admirado marido. Dexter es el socio de éste último, un mexicano que va en silla de ruedas. Judith y Dexter son una pareja de las que se conocen como swingers, que se prestan al intercambio o a la inclusión de otros miembros en sus relaciones sexuales. Como se aprecia en el fragmento citado –y se apreciaría aún más si se continuase leyendo– la protagonista tiene un rol sumiso y obedece punto por punto lo que su marido le ordena en cuestiones de sexo.Las novelas de hoy tienen mujeres con un papel protagonista en el que ellas también piden y exigen lo que les gustaría

Resulta sorprendente el contrapunto entre lo que puede parecer una novela que casa con la mujer moderna y sexualmente liberada, que no niega el disfrute del sexo o el placer que le produce la lectura de este tipo de libros, y la relación que se establece entre los protagonistas, que en ocasiones puede resultar machista. Él es posesivo y celoso, no quiere que ella trabaje y en las relaciones sexuales sus papeles son claramente de amo y sometida.

No obstante, Maxwell rebate esta visión y niega ese componente de machismo en sus textos. La escritora argumenta que “las novelas de hoy tienen mujeres con un papel muy protagonista en el que ellas también piden y exigen lo que les gustaría”. Judith, el personaje principal de Pídeme lo que quieras o déjame, es ajena al mundo de los tríos y los intercambios de pareja hasta que conoce a Eric, quien le da a conocer este tipo de prácticas. La protagonista va entrando poco a poco y, aunque él sea el descubridor, ella también pide lo que quiere y exige lo que le apetece. Por supuesto, sus exigencias y apetencias pueden ser las de verse sometida y adueñada. Para Maxwell es importante recalcar que ella “en ningún momento hace nada que no quiera”. Por eso, a pesar de que es Eric quien le ordena todo lo que ha de hacer cuando están en la cama, sea con él o con otras personas, ella no se siente coartada. “Nunca te ordenaría nada que no te gustara, cariño” le dice él, a lo que ella responde, convencida: “Ordéname… amo”.

La idealización

Es evidente que en este tipo de novelas, como en otros modelos de ficción (las escenas subidas de tono de las películas, por ejemplo), el sexo aparece idealizado. No sólo porque todo salga siempre bien y ambos lleguen a la vez a un orgasmo increíble, sino también porque no hay detalles cotidianos, un preservativo que cuesta abrir, un sujetador que se resiste a ser desabrochado o una interrupción telefónica. Además, los personajes también son perfectos: mujeres guapas y bronceadas, hombres altos, guapos, ricos y poderosos.

Las personas que practican sexo swinger afirman que las descripciones del libro son muy acertadasMaxwell tiene una explicación para esta idealización, que le resta verosimilitud a la novela pero satisface el horizonte de expectativas de sus lectoras. “Se busca la perfección y el morbo”, dice Maxwell, y añade que a nadie le apetece o le excita leer una escena en la que a ella “le duele la cabeza”. La autora considera que “no podemos obviar que en la literatura erótica se juega con las fantasías de los lectores: siempre atrae más un hombre guapo y poderoso que uno gordito y calvito”. 

No obstante, y al margen de que el lector busca fantasías perfectas con las que dejar volar la imaginación, Maxwell confiesa que ha recibido correos electrónicos de muchas personas que practican sexo swinger y que afirman que sus descripciones son muy acertadas. “Lo que para algunos es irreal porque jamás lo han vivido para otros en un reflejo fiel de sus prácticas cotidianas”. En cualquier caso, “el momento gatillazo no sirve para la novela erótica”, añade la autora.

La importancia de las escenas de sexo

¿Son las escenas de sexo un eje estructural de estos libros? ¿Podrían eliminarse? ¿Son una nota de erotismo, o son parte fundamental de la narración? En otras palabras: ¿sucede, como en el porno, que lo que pasa es sólo un accidente, una excusa para llegar a las escenas de sexo, o la trama también importa?

¿Las escenas de sexo son una nota de erotismo o parte fundamental de la narración?Megan Maxwell cree que las escenas de sexo explícito son lo que aporta el componente propiamente erótico. “Esas escenas hacen que la novela sea de alto voltaje”, afirma, pero considera que la trama es interesante en cualquier caso. “Sin esas escenas, la novela se convertiría en una comedia romántica como las que he escrito antes”, alega. También describe como esas escenas sí suponen un cambio a la hora de trabajar. Cuando escribe una comedia romántica, Maxwell se autoimpone ciertos límites a la hora de describir una escena de sexo. Sin embargo, cuando se trata de una novela erótica, tal y como afirma la autora, “a la hora de escribir sobre sexo borro los límites”, por lo que la libertad a la hora de trabajar es mayor en ese sentido.

El sexo explícito es, por tanto, imprescindible para que la novela tome un cariz erótico, pero sin ellas la historia seguiría sosteniéndose. En otros términos, eso sí, que tal vez a una parte del público le interesen menos.

Las fuentes de inspiración

Cuando se le pregunta si se ha documentado de algún modo para escribir su libro, la autora cuenta con sorna que es la pregunta del millón: todo el mundo quiere saber si habla a partir de la experiencia propia. “Mi vida sexual es muy normal, como la de cualquier persona, nunca he ido a lugares de intercambios de pareja” afirma, divertida, Maxwell.

Pero sí visitó virtualmente webs de sexo swinger y habló con muchas parejas que lo practicaban habitualmente. Le preguntamos si cree que es posible, como sucede en la novela, mantener ese tipo de relaciones y llevarse estupendamente con todo el mundo, que la interacción no conlleve riñas: en el libro Eric y Judith no sólo mantienen relaciones sexuales con otras personas, sino que a menudo éstas son amigos suyos, con los que suelen salir a cenar o a tomar unas cervezas alegremente. La escritora dice que esa armonía es perfectamente posible en la vida real, y que “todo depende de las normas que tú tengas con tu pareja. En el mundo swinger hay que tenerlo todo muy claro: una cosa es el amor y otra cosa es el sexo”. Maxwell concluye diciendo que es un fenómeno que “se da. Me he documentado y he hablado con personas que lo practican y viven felizmente casadas”.Los protagonistas no sólo mantienen relaciones sexuales con otras personas, sino que éstas son amigos suyos

Cuando se le propuso la escritura de una novela erótica, esta escritora pensó que abundaban los libros sobre sadomasoquismo y sumisión. “Casi todas las novelas eran sobre los amos, los dominantes, la sumisión, el sado… para hacer algo diferente, busqué en el mundo de las orgías y los intercambios”.

En cualquier caso, lo mejor es que cada cual se acerque a los libros de Megan Maxwell y compruebe por sí mismo las aventuras que narra esta alemana afincada en Madrid. Al fin y al cabo, y afortunadamente, hay sexo para todos los gustos.