LA HISTORIA DE BENJAMAN KYLE

El misterio del hombre que apareció de la nada y del que no había ningún rastro

El caso de este hombre de mediana edad que apareció una mañana sin recordar nada ha interesado durante la última década investigadores profesionales y amateurs

Foto: ¿Quién es este hombre y qué hacía desnudo e inconsciente en un Burger King?
¿Quién es este hombre y qué hacía desnudo e inconsciente en un Burger King?

El 31 de agosto de 2004, un empleado de Burger King de Richmond Hill (Georgia) se topó con un hombre desnudo e inconsciente justo delante de los contenedores de basura del establecimiento. No mostraba ningún signo visible de haber sido agredido, salvo por un pequeño sarpullido. Sin embargo, durante varios días, una vez fue auxiliado por la policía, el hombre se negó a comer o beber mientras permanecía con los ojos cerrados. Aunque físicamente parecía estar en perfecta forma, psicológicamente había algo que no funcionaba: era incapaz de recordar su pasado.

La historia de Benjaman Kyle (sí, con dos “aes”) es uno de los casos de amnesia más sorprendentes de la historia, sobre todo porque nadie fue capaz de averiguar los orígenes de Kyle hasta el pasado año. Algo impensable en el siglo XXI, cuando vivimos hiperconectados y es más fácil que nunca rastrear hasta el más pequeño de nuestros gestos. No fue así con Kyle, que pasó más de una década sin saber quién era o qué hacía detrás de ese contenedor en Richmond Hill… o, como sugería otra versión más cínica de la historia, ocultando sus huellas y fingiendo no acordarse de nada.

Tan solo recordaba que su cumpleaños era el 29 de agosto de 1948, justo 10 años antes del nacimiento de Michael Jackson

Gracias a un amplísimo reportaje publicado en 'The New Republic' ya disponemos de la versión completa y definitiva de la epopeya de Kyle. Una epopeya que empezó en el año 2004, cuando tan solo recordaba pequeños detalles como que George W. Bush era el presidente de EEUU o que pensaba que su verdadero nombre era “Benjaman”, un dato que terminaría convirtiéndose en su “Rosebudparticular. También su fecha de nacimiento: el 29 de agosto de 1948, que recordaba porque era justo 10 años antes del alumbramiento de Michael Jackson.

Desde la nada

Fue una enfermera llamada Katherine Slater quien decidió ayudar al despistado Kyle a reconstruir su nueva vida, después de que la policía, el FBI, otros expertos investigadores y detectives 'amateur' se diesen por vencidos. ¿Quién podía ser ese afable hombre de mediana edad con bigote, aficionado a la ciencia-ficción y gran conocedor del material electrónico de cocina, lo que hacía pensar que había trabajado en restauración? Lo más extraño del caso era que ni siquiera después de que el FBI difundiese su fotografía por todas partes, nadie manifestó conocer al hombre. Como si hubiese llegado volando en un plantillo volante.

El reportaje recuerda que fue el primer hombre clasificado como “desaparecido” por el FBI pesar de que la agencia conocía su paradero. En 2007, Slater decidió acudir a la prensa en su incansable lucha por encontrar a la familia de Kyle. Gracias a su ímpetu, este terminó apareciendo en el programa 'Dr. Phil', dirigido por el médico Phil McGraw. Todos los análisis psicológicos previos a la aparición de este don nadie en el programa señalaron que, muy probablemente, estaba diciendo la verdad, y que no se trataba de un complicado montaje para ocultar algún crimen. En el programa, Kyle confesó que la primera vez que se miró en el espejo, después de ser localizado, no reconoció al hombre que veía, y que de hecho se quedó sorprendido por lo viejo que era.

El siguiente paso en la investigación se dio en el año 2009, cuando Slater conoció a una “detective genealógica” llamada Colleen Fitzpatrick, que había sido capaz, entre otras cosas, de identificar el cadáver de un niño encontrado en el Titanic casi un siglo después. Era, probablemente, la única persona que podía unir las pequeñas pistas que Kyle iba recordando, como haber llegado a Boulder (Colorado) antes de la inundación del cañón Big Thompson en 1976. Ni los documentos oficiales ni su cuerpo parecían ofrecer más pistas, pero sí podía hacerlo el ADN, cuya ciencia se había desarrollado enormemente. Sin embargo, cuando Fitzpatrick sentía que estaba a punto de conseguir dar con la clave, Kyle dejó de hablar con ella.

Recordaba ciertas cosas, como que era católico, de derechas y que en su vida anterior había llevado bigote

Tampoco terminó bien con Slater, su principal protectora. En febrero de 2011 esta le obligó a irse de casa, después de siete años de trabajo conjunto incansable. “Me siento como una idiota por haberle dedicado tanto tiempo”, afirmaba. Kyle, por su parte, decidió viajar al sur, a Florida. Allí conoció gracias al cineasta Josh Wikstrom, que estaba dirigiendo un documental sobre el caso, al dueño de un restaurante llamado Crazy Fish que le ofreció un trabajo y techo, y donde estuvo empleado durante varios años.

¿Acaso importa quién soy?

Matt Wolfe, autor del reportaje publicado en 'The New Republic' (casi un pequeño libro), detalla cómo fue su primer encuentro con el misterioso hombre. Cordial, le agradeció que se interesase por su caso, pero recordaba que todos los periodistas le habían prometido resolverlo y ninguno lo había conseguido. A esas alturas, en el año 2014, se había dado por vencido. Tampoco parecía importarle mucho, porque, al menos, recordaba ciertas cosas, como que era católico, de derechas y que en su vida anterior había llevado bigote. No echaba de menos a su familia, explicaba, porque de lo contrario los habría recordado.

Benjaman Kyle en el programa de Jeff Probst.
Benjaman Kyle en el programa de Jeff Probst.

El periodista intentó buscar algún signo que delatase a Kyle como un mentiroso, pero fue incapaz de encontrar alguno: parecía decir la verdad. Si seguía buscando sus orígenes era simplemente porque lo necesitaba para jubilarse, sobre todo teniendo en cuenta que ya tenía 66 años. “Si me tocase la lotería, lo mandaría al carajo y dejaría de buscar”. Pero, a pesar de la ayuda de Wikstrom, seguía sin tener ninguna pista de sus verdaderos orígenes. “No le preocupa eso”, señalaba el documentalista. “Le preocupa comer”. La propia Fitzpatrick sospechaba que no estaba interesado en que se resolviese el caso puesto que de esa manera dejaría de ser el centro de atención. “Necesito dinero, simplemente podría asegurar que fui secuestrado por alienígenas o que mi cerebro había sido lavado por la CIA; podría ganar mucho dinero con eso”, le confesó al periodista.

Furman se negó a describir los puntos particulares del abuso, más allá de decir que era brutal y frecuente

Una década después, el interés por la historia de Kyle empezó a desvanecerse, y el propio Wolfe empezó a sospechar que su objeto de obsesión moriría antes de conocer su identidad. Sin embargo, un día de 2015, finalmente recibió la llamada de Fitzpatrick que tanto tiempo llevaba esperando: “Le hemos encontrado”. El periodista se puso en contacto con Kyle, que hablaba visiblemente nervioso. Su primera reacción fue de rechazo: ese tal William Burgess Powell que se había criado en Lafayette (Indiana) no podía ser él, puesto que había nacido en 1951 y no el 29 de agosto de 1948.

Poco a poco, sin embargo, empezó a aceptar su nueva identidad, sobre todo gracias a la ayuda de su hermano Furman. Los vacíos de la historia empezaron a llenarse, en especial lo que concernía a la relación con su padre, que solía descargar su furia en su hijo. “Furman se negó a describir los puntos particulares del abuso, más allá de decir que era brutal y frecuente”, escribe el periodista. Es una explicación plausible a la amnesia sufrida por Powell décadas más tarde. Más difícil, no obstante, fue saber qué había sido de su vida en las últimas décadas. Apenas hay pistas suyas posteriores a 1977, la última vez que Chico Goetz, uno de los amigos de Powell de la época, le vio.

Una de las imágenes del documental de John Wikstrom 'Finding Benjaman'.
Una de las imágenes del documental de John Wikstrom 'Finding Benjaman'.

Probablemente, Powell sobrevivió a base de trabajos ocasionales en restaurantes de mala muerte, hasta terminar en la parte trasera de un Burger King de Georgia, desnudo y amnésico. El antiguo Benjaman se reencontró con su hermano en octubre del pasado año, y poco después decidió mudarse a Indiana para estar cerca de él y ayudarle en sus quehaceres cotidianos, a pesar de que, como reconocía, eso podía traer de vuelta todos esos recuerdos que había conseguido eliminar de su mente. Por ejemplo, la razón por la que había decidido llamarse “Benjaman”: “Leí en algún sitio que viene del hebreo antiguo y significa 'querido hijo'”.

Una historia apasionante, sí, pero también con moraleja: “Parece sorprendente, a simple vista, que un hombre pueda vivir dos décadas sin dejar el más mínimo rastro”, escribe Wolfe. Pero, si no fuese por su amnesia, no sería un caso excepcional. Miles de personas mueren cada año sin que nadie los identifique, y son enterrados en tumbas sin nombre, desprovistos de toda identidad legal. Aun en la era de la hipervigilancia, hay seres humanos que siguen siendo invisibles, ni siquiera una nota a pie de página en el registro anual de decesos.

Un hombre a la fuga

A menudo, David Lynch habla del término médico “fuga psicogena” o “fuga disociativa” para referirse (más o menos) a lo que le ocurre al protagonista de “Carretera perdida”. Es, también, el nombre que explica lo que le ocurrió a Powell/Kyle, un proceso en el cual el paciente sufre una clase de amnesia en la que no solo olvida parte de su vida pasada, sino que al mismo tiempo crea una nueva personalidad totalmente diferente a la que había mantenido hasta el momento.

Este proceso puede durar desde unas pocas horas hasta años, como en el caso de Powell, y “puede irse tan pronto como llegó”. Como recuerda el reportaje, el problema es que es muy difícil distinguir a una víctima de este síndrome de alguien que finge: a menudo, gente con problemas financieros o criminales recurren a ello para comenzar una nueva vida lo más lejos posible. La fuga disociativa es, al fin y al cabo, otra manera de huir; en este caso, nuestra mente elimina el pasado que nos resulta imposible aguantar.

Alma, Corazón, Vida

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