SEXTO LUGAR DE ESPAÑA DONDE MÁS SUBE EL PRECIO

Lista de espera para vivir en Seseña, el erial del Pocero: "Es mucho mejor que Madrid"

La antigua ciudad fantasma de Francisco Hernando, símbolo de los excesos del ladrillo, vive su particular 'boom' al calor de la nueva burbuja inmobiliaria que azota la capital española

Foto: El Quiñón, la 'ciudad fantasma' del Pocero, tiene ya unos 11.000 habitantes. (D.B.)
El Quiñón, la 'ciudad fantasma' del Pocero, tiene ya unos 11.000 habitantes. (D.B.)

Existe un lugar en España tan cotizado que ni siquiera hay pisos en venta o alquiler. El que se queda libre ya está automáticamente reservado y no llega al mercado. La gente deja la señal a ciegas en la inmobiliaria, "llámame cuando tengas algo", dicen, y cuando reciben la llamada se quedan el piso sin verlo, ya sean dos, tres o cuatro habitaciones. Lo mismo ocurre en alquiler como en compra. Con este panorama, es lógico que los precios se hayan disparado en seis meses hasta un 50%. No hablamos de El Viso ni de Pedralbes, tampoco de los chalés de Calvià en Mallorca. Se trata del residencial de Francisco Hernando, El Pocero, en Seseña. Lo que un día fue el símbolo más descarnado de la locura del ladrillo es hoy el anhelo de centenares de familias expulsadas de Madrid por la reciente explosión del mercado inmobiliario.

Dos ejemplos de oferta de vivienda en El Quiñón. (Fotocasa)
Dos ejemplos de oferta de vivienda en El Quiñón. (Fotocasa)

"Puse mi piso en alquiler hace tres meses en un portal y al día siguiente recibí 20 llamadas. Es un piso de 75 m² y lo puse a 480 euros. Tuve que quitar el anuncio porque el teléfono no paraba de sonar", explica Laura Monge, que compró una vivienda en El Quiñón, el barrio de viviendas de El Pocero, en octubre de 2010. "El Quiñón era el único lugar en el que podíamos pagar sin avales y sin meter a los padres de por medio. Y allí nos fuimos", recuerda.

Lo mismo está ocurriendo hoy. El Quiñón se ha convertido en el único lugar cercano a Madrid asequible, tanto para alquiler como compra, para las clases populares. Solo aquí se puede disfrutar de cuatro habitaciones con terraza, garaje y trastero por menos de 150.000 euros (o 700 euros de alquiler). O de 80 m² con tres habitaciones y piscina comunitaria por 80.000 euros. El coste medio del suelo es de 1.000 euros el metro cuadrado, pero ya es fácil ver pisos a 1.300 euros o más. El margen de subida de precios es enorme.

Uno de los residenciales de El Quiñón, con piscina, garaje y zonas comunes. (Central Inmobiliaria)
Uno de los residenciales de El Quiñón, con piscina, garaje y zonas comunes. (Central Inmobiliaria)
Las calles de Seseña comienzan a llenarse de gente durante el día. (D.B.)
Las calles de Seseña comienzan a llenarse de gente durante el día. (D.B.)

El 'indicador Seseña'

¿Vuelve Seseña a indicar que estamos inmersos en una burbuja? Mari Paz Pozo, dueña de la inmobiliaria Orión, conoce el mercado local como nadie. Se instaló en El Quiñón en 2005 cuando esto era un erial. Hoy es una especie de 'gurú' en este pueblo de Toledo que hace frontera con la Comunidad de Madrid. "Me da miedo cómo la gente se está echando sobre los pisos, acabaremos mal como esto siga así", advierte preocupada. "No lo digo solo por El Quiñón, sino en general". Mari Paz tiene la agenda de un ministro. Llamadas, reuniones, visitas diarias a pisos. "Tenemos lista de espera para todo. No hay pisos y lo poco que sale lo tengo reservado. Lo que ves ahí fuera en los anuncios está ya vendido o alquilado, no quito los papeles porque no me da ni tiempo", resopla.

En octubre vendí un ático estupendo de cuatro habitaciones por 95.000 euros. Hace poco se ha vendido uno igual por 145.000 euros

Sus dos empleadas cogen llamadas sin parar. Es una mañana cualquiera y en su oficina no para de entrar gente. "Me dan el dinero de la señal y los apunto en la lista. Hay edificios que van a salir próximamente al mercado, pero o están ya reservados o vuelan en subasta pública", explica Mari Paz. "Te pondré un ejemplo. En octubre vendí un ático estupendo de cuatro habitaciones por 95.000 euros. Hace poco se ha vendido uno igual por 145.000 euros. El Quiñón engancha a quien viene a conocerlo porque se vive mucho mejor que en Madrid".

Mari Paz Pozo, dueña de la inmobiliaria Orión, en su despacho. (D.B.)
Mari Paz Pozo, dueña de la inmobiliaria Orión, en su despacho. (D.B.)

Anuncios de venta de pisos en El Quiñón en la inmobiliaria Orión. (D.B.)
Anuncios de venta de pisos en El Quiñón en la inmobiliaria Orión. (D.B.)

La estadística es clara. Seseña fue el sexto municipio de España donde más subieron los precios en el primer trimestre de 2018. En concreto, un 6,92%, según el informe trimestral de Pisos.com. Esto en el mismo lugar que hace apenas cinco años era visto como una aberración, la colmena de viviendas en mitad de la nada que angustiaba a todo aquel que pasaba a su lado por la autopista A-4. El sitio del vertedero de neumáticos más grande de España que ardió en mayo de 2016 generando un desastre medioambiental.

Seseña fue el sexto municipio de España donde más subieron los precios en el primer trimestre de 2018. En concreto, un 6,92%

Pero los tiempos cambian rápido y las percepciones también. "Lo del Pocero y la ciudad fantasma ya es historia. Ahora El Quiñón es un barrio como otro cualquiera. Es más, alrededor de Madrid no hay ningún sitio tan tranquilo y con tantas zonas verdes como este. Yo si no hubiera venido aquí estaría viviendo en un agujero en cualquier barrio de Madrid", dice Agustín Búrdalo, que compró piso hace cinco años en Seseña.

Nadie en El Quiñón se arrepiente de haberse venido a este erial. Todos aseguran sin pestañear que nunca hubieran podido tener esta clase de pisos en Madrid. Al principio aquí no había nadie, había un bar y poco más, pero ya han abierto un montón de negocios y se ve mucha gente en la calle", cuenta Ester Arias. "Aquí nos conocemos todos, la mayoría somos gente joven y hay muy buen ambiente, mejor que en los barrios de Madrid donde no te saluda ni el vecino. Los pisos están muy bien y casi todos tienen jardín y piscina comunitaria".

Las aceras comienzan a llenarse de vecinos tras muchos años vacías. (D.B.)
Las aceras comienzan a llenarse de vecinos tras muchos años vacías. (D.B.)

El Pocero terminó 5.096 viviendas de las 13.000 proyectadas antes del estallido de la crisis en 2008. Pisos que todo el mundo coincide en que están hechos con buenos materiales y acabados. Los primeros inquilinos llegaron a pagar 250.000 euros por pisos de 100m² en 2007. En 2011, en lo más hondo de la crisis, los bancos vendieron 2.300 pisos de la fase 2 de desarrollo a precio de saldo, entre 50.000 y 60.000 euros, para cobrarse las deudas del constructor. Ahí comenzó el crecimiento poblacional de Seseña y su lavado de cara. Desde entonces, los precios han ido subiendo progresivamente hasta el 'boom' actual, precipitado por la locura inmobiliaria que vive Madrid.

En El Quiñón se finalizaron 5.096 viviendas de las 13.000 proyectadas. (D.B.)
En El Quiñón se finalizaron 5.096 viviendas de las 13.000 proyectadas. (D.B.)

Una de las varias avenidas a ninguna parte de El Quiñón. (D.B.)
Una de las varias avenidas a ninguna parte de El Quiñón. (D.B.)

Solvia sacará en El Quiñón un lote de 290 viviendas este verano. Según los expertos inmobiliarios, van a volar. "La demanda sobre el residencial es adecuada y la perspectiva es que continúe mejorando", indican desde Sareb, que comercializa 39 viviendas, 19 locales y unas 200 plazas de garaje en El Quiñón. En las amplias avenidas, los vecinos reciben su particular burbuja inmobiliaria con alegría. Significa más gente, más tiendas y, claro está, un mayor valor de sus viviendas.

El residencial se encuentra integrado en el municipio desde 2011, después de muchos años en los que fue una simple propiedad privada

"Esa imagen que aún mucha gente tiene en la retina de Seseña es cosa del pasado. El Quiñón ha cambiado para bien, hay 8.000 residentes censados y otros 3.000 sin censar, cuenta con un parque con un lago espectacular y cada vez más servicios. Por suerte ya casi nadie se acuerda de cuándo no había recogida de basuras, ni colegios ni ningún mantenimiento público", resume Carlos Velázquez, alcalde de Seseña.

El residencial Francisco Hernando se encuentra integrado en el municipio desde 2011, después de muchos años en los que fue una simple propiedad privada ante la que el ayuntamiento se lavaba las manos. "Lo primero que hice como alcalde fue recepcionar el barrio porque había 3.700 personas que vivían sin servicios. Ahora que cada vez hay más vecinos, el objetivo es dotar de infraestructuras a El Quiñón para que eso no vuelva a ocurrir. No sería una buena idea edificar más viviendas para atraer a más gente al calor de la demanda hasta que no tengamos todas las necesidades cubiertas", afirma el alcalde.

Emilio de Benito, en su tienda de regalos recién abierta en El Quiñón. (D.B.)
Emilio de Benito, en su tienda de regalos recién abierta en El Quiñón. (D.B.)

Unas 11.000 personas repartidas entre las fases 1 y 2 de desarrollo se notan en las calles. Poco, porque a pesar de todo El Quiñón sigue siendo una ciudad dormitorio, pero la evolución es evidente. Decenas de madres con carritos de bebé se acercan a disfrutar del sol al parque María Audena, que El Pocero nombró así en honor a su esposa. La gente llena los bares al atardecer. Tiendas que abren como champiñones aquí y allá cada semana. Como la tienda de regalos de Emilio de Benito, que lleva dos días abierta. "El negocio tenía todo el sentido, aquí hay muchísimas familias con niños y no tenían donde comprar". Lo mismo pasa con peluquerías, supermercados y veterinarios.

Uno de los bares que han abierto en Seseña en el último año y medio. (D.B.)
Uno de los bares que han abierto en Seseña en el último año y medio. (D.B.)

La opinión de los vecinos respecto a los servicios es bastante menos optimista que la de su alcalde. "Aquí se vive muy bien pero faltan mucha inversión. Parece que el ayuntamiento no se ha enterado de que aquí vive muchísima gente", se queja Sara López, en ropa de deporte tras un paseo por el parque. En El Quiñón no hay ambulatorio, no hay cajero automático y tampoco hay policía. "Yo en dos años no he visto ni una patrulla por aquí", se queja De Benito en su tienda. Cada mañana, los autobuses de Interbus zarpan abarrotados hacia Madrid y regresan igual por las tardes. "Necesitamos una estación de Renfe. Si el ayuntamiento se preocupara lo más mínimo por nosotros haría que Adif recupere el apeadero de Seseña y haga una estación", se queja Olga Arias.

En El Quiñón todos coinciden: si les ponen un tren que les deje en Madrid en 35 minutos, entonces sí que El Quiñón va a experimentar un 'boom' inmobiliario que ni los más ingenuos habrían soñado jamás. Velázquez recoge el guante y adelanta que el ministerio de Fomento acaba de confirmar su voluntad de reformar y abrir el antiguo apeadero, cerrado en 2007. También hay proyectada una biblioteca pública, otra escuela más (hace solo unos meses abrió la segunda ante la enorme demanda) y la larga lucha de los vecinos por conseguir acceso directo a la A-4. El día que la autopista tenga un cartel de salida con el nombre de El Quiñón, será el día en que la ciudad fantasma de El Pocero habrá ganado la batalla.

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