HAY QUE TENER MUY CLARO DÓNDE SE QUIERE VIVIR

Cómo comprar casa en verano y no morir en el intento (parte II)

Lo más importante era analizar si realmente la compra es la mejor opción y, además, establecer cuánto dinero podemos gastarnos

Foto: Cómo comprar casa en verano y no morir en el intento (parte II)

Explicábamos en el capítulo anterior cuáles son los primeros pasos que hay que dar antes de lanzarse a comprar una vivienda. Lo más importante era analizar si realmente la compra es la mejor opción, establecer un presupuesto y hacer números para conocer hasta qué nivel podemos endeudarnos sin que nuestras finanzas ni nuestro patrimonio corran peligro en el futuro. Resueltos esos primeros interrogantes, ahora sí, podemos empezar a buscar casa.

8.- Decide dónde quieres vivir. En el centro de la ciudad o en las afueras, en un adosado o en un piso. Si buscas casa en una ciudad grande, como Madrid, fija un radio de acción si no quieres volverte loco ya que hay miles de viviendas a la venta. Si reduces tu campo de búsqueda, te resultará mucho más sencillo encontrar casa.

También es clave que tengas muy claro el tipo de vivienda que quieres. Si es indispensable que tenga ascensor, dos o tres habitaciones, que esté cerca de un gran parque o si, por el contrario, prefieres la tranquilidad de las afueras de una ciudad y un adosado con jardín y piscina.

9.- Internet o agencia inmobiliaria. O las dos cosas. Una vez delimitado tu radio de acción, puedes echar un vistazo a los inmuebles que se anuncian en diferentes portales inmobiliarios para hacerte una idea de los precios que piden los compradores. Si encuentras alguna casa de tu agrado, es muy posible que puedas ver imágenes –en algunos casos hasta un vídeo– de la misma, con lo que podrás tener una idea aproximada de sus características. No obstante, si decides visitar el inmueble, no olvides que una buena cámara de fotos y algo de Photoshop pueden hacer milagros.

También puedes complementar la búsqueda a través de una agencia inmobiliaria. A diferencia de lo que sucede con el alquiler, la comisión la paga el vendedor del piso, en ningún caso el comprador. Una buena agencia inmobiliaria puede ayudarte a delimitar tu búsqueda. Eso sí, tienes que dejarle muy claro en qué zonas quieres vivir, qué tipo de vivienda estás buscando y cuánto estás dispuesto a gastarte. Es recomendable que elabores una lista con todo aquello que quieres que tenga la vivienda de tus sueños –con o sin ascensor, con dos o cuatro habitaciones, con dos baños, exterior, bien comunicada, con parques y colegios cerca…– para no perder el tiempo. Además, en pleno verano, si contactas directamente con los particulares, es posible que estos estén de vacaciones. En este caso, lo más práctico es que tires de agencia inmobiliaria.

Otro punto a favor de la agencia inmobiliaria: no enseñan viviendas que saben que no van a poder vender porque su precio está fuera de mercado. Es decir, las que suelen enseñar están más ajustadas a la realidad en cuanto a precio que la mayoría de las casas que venden directamente los particulares. Además, la agencia te puede ayudar en la negociación con el propietario, así como en el papeleo. 

10.- Tienes la sartén por el mango. Si no quieres dejar en manos de la agencia la negociación sobre el precio, toma la iniciativa. “En una situación como la actual, el que vende su casa es porque lo necesita. Si no, esperaría a que mejorase la coyuntura”, llevan meses insistiendo los expertos inmobiliarios. A diferencia de lo que sucedía en pleno boom, cuando los pisos ‘volaban’ de las manos, ahora se tarda más de un año en encontrar un comprador. Juega con esa baza, pero con medida. Se trata de negociar, no de regatear, de tal manera que no sólo importa el precio: hay que tener en cuenta, por ejemplo, si la vivienda va a necesitar reforma, si el propietario dejará algunos muebles o electrodomésticos…

11.- No tengas prisa. A pesar de lo anterior, lo más probable que el comprador también intente jugar sus cartas y te diga que tiene más interesados por su vivienda. Es necesario que mantengas el control y la mente fría. No te precipites y valora si realmente es la casa de tus sueños y crees que puede ser una oportunidad.

12.- Examina con lupa la vivienda. Lo más probable, si acudes con una agencia inmobiliaria, es que la primera visita a la vivienda sea bastante superficial. Llévate una libreta y apunta en ella todo aquello que te resulte de interés y no te cortes en preguntar: si tiene calefacción individual o central, a cuánto ascienden los gastos de la comunidad, qué gastos de agua y electricidad tiene la vivienda en verano e invierno, etc. Fíjate en la calidad de las ventanas, pregunta por las revisiones del edificio, si hay derramas pendientes…

Si la vivienda ha llamado especialmente tu atención, en una segunda visita podrás resolver dudas y fijarte con más detalles en el inmueble, e incluso intentar conseguir alguna referencia sobre los vecinos.

13.- Da una vuelta por el barrio. Tan importante es la vivienda que vas a comprar como dónde se encuentra ubicada. Cuestiones importantes son dónde están el hospital o el ambulatorio más cercano, si hay líneas de metro o de autobuses cerca, colegios, guarderías, supermercados, farmacias… Y todos aquellos servicios que consideras necesarios en tu vida actual o en tu futuro.

14.-  Aprovecha el verano. Tienes más tiempo libre para ver pisos. Tanto buscar casa para alquilar como para comprar puede ser un tarea muy estresante, especialmente si estás trabajando. En verano es posible que dispongas de más tiempo libre para visitar pisos. Si aprovechas algún día de tus vacaciones y lo organizas bien, puedes realizar varias visitas en un mismo día, lo que, además de ahorrar tiempo, te permitirá tener más frescos los detalles de cada casa para poder comparar.

15.- Si no encuentras la casa de tus sueños, espera. No te preocupes ni te desesperes si no encuentras la vivienda ideal. Es posible que todavía los precios no se hayan ajustado todo lo que necesitas para poder comprar. En algunas zonas, los precios no caerán más. Incluso podrían comenzar a subir, aunque levemente. En otras, sin embargo, todavía se producirán ajustes. Puedes tomarte un tiempo antes de volver a buscar.

Retrasar la compra te permitirá disponer de algunos ahorros más y, quién sabe, comprar más barato. Si temes que los precios puedan volver a subir, los expertos no prevén incrementos bruscos de los precios de la vivienda ni a corto ni a medio plazo. El Instituto de Estudios Económicos (IEE) estima en un reciente estudio que los precios subirán en torno al 2% durante la próxima década. 

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