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Turismo en Lima y Perú: el legado inca del Machu Picchu y otros imprescindibles

Desde naturaleza a gastronomía pasando por unas de las ruinas históricas más importantes y reconocidas del mundo, Perú es un destino perfecto para recorrer en vacaciones

Foto: Machu Picchu, en Perú. (iStock)
Machu Picchu, en Perú. (iStock)

Visitar Machu Picchu es una de las grandes aspiraciones de los viajeros, pues el colorido inherente al país han enamorado a las cámaras de todo el que se atreve a poner un pie en Perú. ¿Pero es solo fama o de verdad es tan asombroso? Querido lector, he aquí la prueba de que Perú es un imprescindible en su álbum de recuerdos. Para que no se pierda ni un detalle, la agencia de viajes PANGEA ha organizado la ruta definitiva en este país con tantos contrastes.

El escudo de la bandera de Perú incluye en su diseño tres elementos típicos del país. Por un lado, una vicuña simboliza los camélidos propios de la región andina; por otra, un verde árbol de quina pone forma a la vegetación originaria sudamericana que se empleó años atrás para combatir la malaria. Pero si hay algo que resume de manera gráfica lo que se disfruta al viajar por este país limítrofe con cinco naciones diferentes es la cornucopia que se dibuja en su parte inferior. ¿Qué mejor emblema para representar la abundancia de todo tipo que los visitantes encuentran durante su estancia?

Las sorpresas en este viaje a Perú empiezan al poner el pie en Lima. Una visita guiada por la capital del país le ayudará a conocer el centro histórico y sus principales monumentos. Cultura, tradición e historia se dan cita en un callejero que fue declarado Patrimonio Cultural de la Humanidad en 1991 y que a día de hoy es un vivo ejemplo del pasado virreinal del país. La Plaza de San Martín, el Convento de San Francisco, el barrio residencial de Miraflores, la Catedral o la visita al Museo Antropológico no pueden faltar.

Más de 760 kilómetros separan Lima de la siguiente ciudad programada en el tour, por lo que la mejor idea es tomar un avión que le lleve hasta Arequipa cómodamente. La visita a su callejero le servirá para ir aclimatándose a la altura del país –si bien es cierto que esta urbe registra una altitud media de 2.300 metros sobre el nivel del mar, durante su ruta peruana llegará a enclaves situados a más de cinco kilómetros en vertical a la costa–, además de ser la forma ideal para conocer las antiguas tradiciones coloniales.

Arequipa. (iStock)
Arequipa. (iStock)

En la llamada 'ciudad blanca' se encuentra el Convento de Santa Catalina. A este monasterio se enviaba a las primogénitas de las familias de la región, a quienes se proveía de un ajuar completo en el que se incluían desde vajillas hasta manteles que aún a día de hoy se contemplan en las celdas.

Durante la tarde tendrá tiempo libre para continuar visitando la ciudad a su antojo. Resulta recomendable dar un paseo por la Plaza de Armas, los Claustros de la Iglesia de la Compañía o los barrios residenciales de Chilina y Yanahuara; así como la visita al Museo de los Santuarios Andinos donde duerme el sueño eterno la 'niña Juanita'. Con este nombre se designa a la momia humana descubierta en 1995 de una adolescente incaica brindada a los dioses como ofrenda humana. Su excelente estado de conservación vino motivado en gran parte por la climatología del inactivo volcán Ampato donde fue descubierta.

Colca, llamas, termas y lago Titicaca

Colca. (iStock)
Colca. (iStock)

Uno de los cañones más profundos del planeta le estará esperando a su llegada a Colca. Considerada como la 'estepa andina' del extremo noreste de Arequipa, en su extensión se registra un abultado número de cóndores y llamas. Si la temperatura le ha hecho sudar la camiseta, no se preocupe: podrá darse un baño en las termas naturales de La Calera, en Chivay. Acuérdese de meter el bañador en la mochila para disfrutar de hasta cinco piscinas de agua proveniente del volcán Cotallumi con gran concentración de minerales beneficiosos para el organismo.

Aunque tuvo posibilidad de saludar a los cóndores en Colca, al llegar a la Cruz del Cóndor resultará complicado no volver a encontrarse con ellos. A este mirador se accede a primera hora de la mañana para vislumbrar el vuelo de estas aves que suponen el orgullo nacional. Merece la pena madrugar: en este horario es más fácil contemplarlas porque aprovechan las corrientes de aire matinales para dejarse llevar.

Lago Titicaca. (Shutterstock)
Lago Titicaca. (Shutterstock)

Si hay un escenario natural por excelencia en Perú, ese es el Titicaca. El lago navegable más alto del planeta le transportará sobre sus aguas a puntos tan llamativos como las islas flotantes donde aún habitan descendientes de la ancestral etnia de los uros, la isla de Taquile o la península de Capachica en la que reside la comunidad indígena llachón. Aquí tendrá lugar una de las experiencias más enriquecedoras del viaje, pues esa noche dormirá en las casas de los lugareños y será partícipe de sus costumbres, músicas y formas de vida.

Una curiosa manera de 'enterrar'

Durante este completo recorrido por Perú también tendrá la posibilidad de contemplar una forma de 'enterramiento' que no se da en Europa. Se trata de las 'chullpas', unas torres funerarias que se levantaban para dar sepultura a personajes de clase alta en la cultura inca. Aunque la mayoría de estas edificaciones se alzaron en barro, existen algunos ejemplos de ellas que están talladas en piedra: no faltan los dibujos, relieves e incluso colores en estas 'atalayas' de la región de Sillustani que daban paso a la vida eterna. Basta con echar un vistazo alrededor, cerrar los ojos y escuchar el silencio para darse cuenta del halo de misticismo que se respira en este lugar mágico.

La cultura inca hace su máxima aparición en Cuzco, ciudad a la que llegará tras conocer el fuerte de Pukara, el puerto de La Raya y la conocida como 'Capilla Sixtina andina'. Con este pomposo nombre se conoce a la Iglesia de San Pedro, en Andahuaylillas, pues en su interior se disfruta de una recargada decoración con frescos en las paredes y motivos naturalistas, frutales y florales. Todo el trayecto hasta Cuzco se realiza en autobús, aunque si el viajero lo solicita y cuadran las fechas se puede efectuar en un tren que incluye la comida a bordo.

Ruta por Cuzco y acceso a Machu Picchu

La antigua capital del imperio inca dejará de tener secretos para usted después de que un experto guía le haga partícipe de los misterios de la Plaza de Armas, el museo inca, el mercado central, la Catedral o la Hatun Rumiyoc. Con este curioso nombre se conoce a la vía circunvalada por el muro del antiguo palacio habitado por el Inca Roca, que a día de hoy es una ruina arqueológica mezcla de elementos constructivos de la época inca, colonial y republicana. Si se atreve, puede retarse a encontrar la piedra de los doce ángulos, un bloque pétreo irregular popular por sus múltiples aristas. Después, déjese arrastrar por el pasado durante su visita a las ruinas de Sacsayhuaman y Tambomachay.

Uno de los paisajes de Cuzco. (iStock)
Uno de los paisajes de Cuzco. (iStock)

Cuando llegue al Valle Sagrado y comience a descubrir sus caminos para llegar al pueblo andino de Chinchero, la naturaleza saldrá a su encuentro. Después, el urbanismo de la citada localidad le hará partícipe de su historia a través de su zona arqueológica, un taller textil tradicional, las Minas Salineras de Maras dispuestas en preciosas terrazas geométricas y la fortaleza de Ollantaytambo. Desde allí, un tren le llevará hasta el pueblo de Machu Picchu –con límite de equipaje y peso– y tendrá tiempo para disfrutar la zona por su cuenta.

Machu Picchu, la estrella del viaje

Cuando la ciudadela inca de Machu Picchu aparezca ante sus ojos es más que posible que se le corte la respiración. No culpe a la altura de la 'montaña vieja' de su mal: la responsable de que se haya quedado sin habla es la belleza de las ruinas que contempla. Patrimonio de la Humanidad de la Unesco desde 1983, su visita cobra especial atractivo si se organiza para la primera hora de la mañana, momento en que la gran avalancha de turistas que recibe a lo largo del día aún no ha hecho su entrada.

Símbolo del imperio inca más conocido internacionalmente, en su terreno se esparcen lo que antaño fueron plazas, templos, palacios, escalinatas e incluso fuentes de agua. También descansa en Machu Picchu la roca Intihuatana, una piedra situada en una plataforma cuya ubicación parecía indicar que era un reloj solar. Sin embargo, estudios posteriores han apuntado que pudo haber actuado como observatorio astronómico.

Vistas de Machu Picchu. (Shutterstock)
Vistas de Machu Picchu. (Shutterstock)

Guarde en su retina el contorno de Machu Picchu silueteado sobre el horizonte antes de volver a casa. Afortunadamente, el vuelo tardará un día más en llegar, pues antes tendrá tiempo de conocer el célebre mercado de Pisac y sus llamativas artesanías de colores. Si desea llevarse algún recuerdo, es el momento ideal para comprarlo –en este enclave comercial se venden desde bolsos hasta sombreros de paja, pinturas o joyas–. Su última noche en Perú la pasará en un hotel de Cuzco, ciudad a la que habrá vuelto para coger el avión. Desde las alturas, un dios inca sacude la mano instándole a volver encaramado sobre una de las esplendorosas construcciones de Machu Picchu. Sería descortés declinar su invitación.

Gastronomía con 'superpoderes'

La gastronomía peruana es mucho más que ceviche, ají de gallina y rocoto relleno. En las fértiles tierras del país se recogen hasta 4.500 especies nativas de muy diferente origen y variedad y, entre ellas, los superalimentos encuentran un papel muy destacado. Con este nombre se conoce a los productos naturales, saludables e ideales para mantener el organismo nutricionalmente 'satisfecho'.

Hortalizas, frutas, cereales, cacao y otras plantas componen el tesoro gastronómico de Perú. El país contempla 28 de los 32 climas que existen en el planeta, por lo que las diferencias de humedad, precipitación y niveles de luz solar entre las regiones provoca que sus alimentos sean tan ricos y variados que dé gusto pasear por sus mercados.

Superalimentos de Perú. (Shutterstock)
Superalimentos de Perú. (Shutterstock)

La quinoa es uno de los productos que se cultivan en las tierras peruanas. Se trata de uno de los 21 cultivos más resistentes al cambio climático y supone todo un 'regalo' para el organismo. En su interior esconde proteínas de altísimo valor biológico. Si hablamos de las vitaminas, no puede faltar la mención al aguaymanto, la mandarina, el camu camu, el mango y la chirimoya, fuentes naturales de vitamina A y C. En el último caso, la chirimoya puede presumir de aportar el 60% de vitamina C que necesita el ser humano en un día.

Los pescados azules peruanos son ricos en ácidos grasos omega 3 y omega 6, y su consumo es primordial para mantener una dieta equilibrada a la que se deben añadir los antioxidantes de, por ejemplo, el cacao o los espárragos. Nadie puede resistirse a probar estos superalimentos: son el hilo conductor perfecto en un viaje tan mágico que habrá cumplido todas sus aspiraciones viajeras.

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