siglos y siglos de historia

Roma: sitios que ver para exprimir la capital de Italia y Ciudad del Vaticano

La ciudad acoge tanta variedad de ofertas turísticas (desde cultural a gastronómica) que resulta imposible no rendirse a sus encantos

Foto: Foro romano (Bargoti Photography)
Foro romano (Bargoti Photography)

Siglos y siglos de historia acompañan al viajero que se adentra en el callejero de Roma. La ciudad de las 'siete colinas' es el destino perfecto para los que buscan aderezar su viaje con grandes dosis de cultura y arte a la vez que se disfruta del mejor lugar del mundo para comer pasta. La capital de Italia es eterna: luz, calzadas adoquinadas y cierto caos en el tráfico la han impulsado a aparecer entre las 15 ciudades más visitadas del mundo –7,4 millones de turistas la descubrieron en 2015–. Para explorar sus encantos existen planes programados que permiten sacarle todo el jugo a los viajes a Roma.

Un paseo por la Roma histórica es fundamental para comprender la ciudad en la actualidad. Empaparse de su contexto y su pasado resulta imprescindible si se quiere entender el presente italiano, por lo que el guía experto de habla española que compartirá el recorrido con los turistas será de gran ayuda para conocer los más misteriosos secretos de la urbe. El Coliseo, parte primordial de la ruta, le recibirá con los 'arcos' abiertos y le hará sentirse como un auténtico gladiador romano. Muy próximo a este redondeado enclave se sitúa el foro romano, centro neurálgico de la antigua Roma al que conviene hacer una escapada cuando termine la ruta guiada.

Otro de los paisajes que se pueden disfrutar en Roma
Otro de los paisajes que se pueden disfrutar en Roma

El Panteón de Agripa es otro de los puntos clave de toda visita a Roma. Considerado como uno de los edificios más llamativos del mundo, su entrada de 16 columnas siempre está entre las fotos que se llevan a casa los turistas. Pero, sin duda alguna, lo que más impacta a los que se acercan hasta él es su enorme cúpula interior. Su diámetro, de 43,3 metros, ofrece una abertura de casi nueve metros de ancho responsable de dejar pasar la luz del sol –e incluso el agua de lluvia– que llama a su 'puerta' deseando entrar en este antiguo templo dedicado a todos los dioses romanos.

Por los alrededores del Panteón se pueden encontrar restaurantes muy buenos donde degustar una buena pizza casera o un plato de pasta que le deje sin hipo. No suelen ser demasiado baratos, pero su estómago le estará eternamente agradecido si le sienta a la mesa de alguno de estos locales. Antes de 2012, para saciar el hambre existía una posibilidad más barata que actualmente no puede llevarse a cabo. Los turistas que lo deseaban se sentaban en la escalinata de la Plaza de España a tomar un bocadillo o una porción de pizza disfrutando de la vida de la ciudad, pero tras el veto legislativo no se permite descansar entre sus 135 peldaños.

Interior del famoso Panteón romano (Scaliger)
Interior del famoso Panteón romano (Scaliger)

El Vaticano y la religión en Roma

A pesar de que Ciudad del Vaticano es un estado soberano, pensar en viajar a Roma invita inevitablemente a 'cruzar fronteras' y dar un paseo por la archiconocida Plaza de San Pedro. Considerada como una de las plazas más bonitas del mundo, sus filas de columnas invitan a devotos y turistas a disfrutar todas las horas que se necesiten de un enclave de singular dedicación al arte religioso. Entre las ventajas de contratar los planes programados se encuentra el hecho de que la entrada está previamente pagada y reservada, lo que facilita enormemente el acceso y permite olvidarse de largas colas siendo 'acosado' por guías locales que le ofrecen sus servicios.

La magia del Vaticano se filtra por las paredes. Sobre todo, por las de la Capilla Sixtina. Esta capilla de la Basílica de San Pedro es la estancia más estudiada del Palacio Apostólico de la Ciudad del Vaticano, una habitación responsable de más de una tortícolis provocada por la obnubilación que producen los colores inmortalizados por el fantástico Miguel Ángel. Los frescos de esta capilla, cuyo nombre se debe al papa Sixto IV, han sobrevivido gracias a sucesivas restauraciones que han conseguido mantener su impronta victoriosa sobre el paso del tiempo.

Capilla Sixtina (EFE)
Capilla Sixtina (EFE)

Y es que Roma no se entiende sin su vinculación religiosa. Además del Vaticano, recorrer las calles de la ciudad es un constante encuentro con iglesias y templos de toda índole y apariencia. Entre los más destacados no puede faltar Santa María la Mayor –cuyo punto más alto se encuentra a 75 metros del suelo–; San Pietro in Vincoli –muy visitada por los fervientes seguidores del cincel de Miguel Ángel, pues en su interior se encuentra el famoso 'Moisés'– o la Basílica de San Giovanni in Laterano –algo menos transitada y con unas imponentes esculturas representando a los apóstoles–.

Trevi, Trastévere y Sant'Angelo

¿Quién no recuerda el baño que Anita Ekberg se dio en la Fontana di Trevi durante el rodaje de la película 'La Dolce Vita'? Seguramente le darán ganas de imitar a esta la rubia actriz que desplegó su vestido negro por las aguas de la fuente, pero tendrá que conformarse con tirar a su interior una moneda mientras pide un deseo. El nombre de la fuente más famosa de Roma evoca el lugar físico donde se encuentra, pues a ella desembocan tres calles que en italiano se designarían como 'tre vie' –tres vías–.

Fontana di Trevi (Tomás Sereda)
Fontana di Trevi (Tomás Sereda)

El Trastévere es, recurriendo al latín clásico, otro lugar 'sine qua non' en Roma. Este barrio de coloridas fachadas y balcones plagados de macetas es un entorno ideal para adentrarse en un mundo bohemio y soñador. A veinte minutos andando desde el centro romano, en el Trastévere se respira ambiente de ciudad antigua mientras el río Tíber inspira a los artistas callejeros que inundan las aceras con sus cuadros y acuarelas.

Piazza Navona
Piazza Navona

Alguno de ellos también incluyen entre sus temáticas pictóricas al Castillo de Sant'Angelo, que en el 135 d.C. tenía visos de convertirse en mausoleo para el emperador Adriano y su familia. Finalmente, al terminar las obras, se convirtió en una construcción militar que pasó a formar parte de la Muralla Aureliana en el 403. El serafín que puede verse en la cima del castillo hace honor al arcángel San Miguel, a quien según se cuenta el papa Gregorio I se apareció en el año 590 para anunciar el fin de la pandemia de peste que estaba sufriendo Roma. Más de 700 años después, Sant'Angelo fue anexado al Vaticano a través de un corredor fortificado que serviría de vía de escape en el caso de que algún Sumo Pontífice estuviera en peligro. Una curiosidad más que anima a conocer Roma 'ad infinitum'.

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