también 'segways' y baños árabes

Entradas para la Alhambra de Granada: dónde comprar y reservar los tiques

Visitar esta preciosa ciudad andaluza supone conocer uno de los monumentos más importantes de la historia de España

Foto: Vistas de un atardecer sobre Granada.
Vistas de un atardecer sobre Granada.

Granada quiere a Washington Irving por haber regalado al mundo las leyendas de su fortaleza más famosa: la Alhambra. Gracias a escritores como este neoyorquino —que vivió en el Palacio de Carlos V durante el verano de 1829—, Granada se lee y se sueña. Pocas ciudades han inspirado a tantos escritores y artistas como ella. En 2014, su relevancia, trascendental en nuestra cultura desde la Edad Media, fue reconocida por la Unesco con el título de Ciudad de la Literatura. La Alhambra es, además, Patrimonio de la Humanidad desde 1984, un atractivo añadido a su imponente belleza, fruto del máximo respeto a su arquitectura y testigo de su papel clave como protagonista de nuestra historia.

La Alhambra, el Albaicín, el Sacromonte y su Realejo. Ciudades dentro de una misma ciudad que reflejan la mezcla de culturas árabe, judía y cristiana. Todo ello forma parte del encanto de este punto de la geografía andaluza cuya su máxima atracción turística se quedó hace años, de forma incomprensible, fuera de la lista de las nuevas siete maravillas del mundo. Pese a la ausencia de ese merecido reconocimiento, Granada lleva conquistando a sus visitantes desde hace siglos. Además de los cuentos de Irving, una de las pruebas más universales de ello son los versos grabados en el muro al pie de la Torre de la Vela. Su autor, el poeta mexicano Francisco de Asís de Icaza, regaló este piropo en forma de poema dialogado a una mujer que se cruzaba con un invidente: “Dale limosna, mujer, que no hay en la vida nada como la pena de ser ciego en Granada”.

Puente sobre el río Darro, en Granada. (iStock)
Puente sobre el río Darro, en Granada. (iStock)

La reserva de entradas, fundamental

Esa magia inspiradora de la Alhambra, los palacios nazaríes o los jardines del Generalife es la misma que envuelve a los turistas que tienen la suerte de visitarla. Cada vez son más los que se animan a descubrir o redescubrir esta joya nacional, y prueba de ello es que en 2015 batió su récord, con 2,6 millones de visitantes y 5,6 millones de pernoctaciones. La gran afluencia de público hace que resulte especialmente complicado encontrar entradas para acceder en el recinto, dificultades que quedan suplidas si se reserva la visita con tiempo —única manera de ampliar las posibilidades de adquirir los tiques—.

Acercarse a Granada a la aventura puede conllevar desagradables sorpresas si al llegar a la Alhambra no podemos entrar. La planificación es la mejor aliada para acudir con tranquilidad, sabiendo que se tendrá reservado el acceso. Existe la posibilidad de contratar 'packs' completos de estancia y entradas al recinto histórico, la mejor opción para evitar quedarse en la puerta con las ganas de disfrutar del más conocido atractivo de la ciudad. Aunque no hay garantía plena debido a la gran demanda y a la limitación del número de visitantes por día, agencias como Pangea cuentan con un 'stock' de reserva para los clientes que contraten su escapada con ellos.

'Segways' y baños árabes

La ciudad ofrece una completa oferta de alojamientos de todo tipo. Algunos hoteles, enclavados en el Albaicín, suman encanto a estas visitas. No obstante, los fines de semana se pueden realizar rutas guiadas por este barrio y por Sacromonte a bordo de 'segways' que hacen más llevaderas sus empinadas cuestas. Recorridos fáciles —aptos para niños desde ocho años— para los que es conveniente reservar un par de horas y que siempre terminan en el Mirador de San Nicolás. Este punto, elevado sobre la ciudad, presume de ofrecer el mejor atardecer y las mejores vistas de la Alhambra.

Baños árabes en Granada. (iStock)
Baños árabes en Granada. (iStock)

Granada es también sinónimo de relax y cuenta con numerosos baños árabes. Entre ellos, está el Hamman Al Andalus, los primeros baños árabes originales reabiertos en Europa tras su desaparición en el siglo XVI. Están situados a los pies de la Alhambra, sobre las ruinas de un antiguo 'hammam'. Un lugar perfecto para tomarse un descanso y disfrutar de un reconfortante masaje bajo el influjo de los aromas y los sabores del pasado.

Tapeo granadino. (iStock)
Tapeo granadino. (iStock)

La gastronomía, otro de sus encantos, agasaja a los turistas con una variada oferta de tapas —los bares de Granada son famosos por acompañar todas las bebidas con ellas— y con restaurantes más selectos como el Castilla, en la plaza de Campos. En sus mesas han comido celebridades de toda condición, incluidos los Reyes de España. No se vaya sin probar los piononos. Sería un pecado... dulce, pero un pecado al fin y al cabo.

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