'Parot' (Amazon Prime Video) y qué ocurrió realmente tras la derogación de la doctrina
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Nueva serie de Prime Video

'Parot' (Amazon Prime Video) y qué ocurrió realmente tras la derogación de la doctrina

La nueva serie de Amazon Prime Video parte de la derogación de la doctrina Parot en 2013 para componer un thriller que no profundiza en el debate que aquello provocó realmente

Foto: Adriana Ugarte, protagonista de 'Parot'. (Amazon Studios)
Adriana Ugarte, protagonista de 'Parot'. (Amazon Studios)

En 2013, 77 delincuentes, entre los que había terroristas de ETA y del GRAPO, violadores y asesinos, salieron de prisión antes de tiempo según la norma española hasta aquel entonces. Lo hicieron gracias a que el Tribunal Europeo de Derechos Humanos derogó la doctrina Parot. Poco después, algunos de estos criminales, como el conocido como el ‘violador del ascensor’, volvieron a delinquir ante la indignación de víctimas y opinión pública.

¿Qué pasaría si alguien se hubiese tomado la justicia (o la venganza) por su mano y hubiera empezado a asesinar a estos delincuentes tal y como ellos lo hicieron con sus víctimas? Ese es el punto de partida de ‘Parot’, la nueva serie de Televisión Española que desde este 28 de mayo se encuentra disponible en Amazon Prime Video y próximamente emitirá en abierto La 1.

Foto: Tom Ellis, protagonista de 'Lucifer'. (Netflix)

‘Parot’ no se mete en terreno político ni entra a valorar aquella sentencia de Estrasburgo, sino que toma la realidad como percha para construir un thriller muy emocional. En la serie, creada por Pilar Nadal (‘Águila Roja’), Adriana Ugarte interpreta a Isabel Mora, una agente de policía que asume la investigación de los asesinatos y que a la vez sufre la derogación de la doctrina, ya que uno de los excarcelados la violó cuando ella era adolescente y ahora busca venganza.

Más centrada en la investigación criminal que en el debate de justicia o venganza, ‘Parot’ pone el foco también en las consecuencias emocionales que las excarcelaciones provocan en las víctimas y sus familiares, como la madre de Pilar, interpretada por Blanca Portillo. A lo largo de los diez episodios de la serie tendremos muy presente lo que supuso la derogación de la doctrina Parot, pero la acción no nos dará mucho pie a entrar a juzgarla.

placeholder Blanca Portillo y Adriana Ugarte en 'Parot'. (Amazon Prime Video)
Blanca Portillo y Adriana Ugarte en 'Parot'. (Amazon Prime Video)

¿En qué consistía la doctrina Parot?

El Código Penal de 1973, en su artículo 70, establecía límite máximo de cumplimiento de pena de prisión de 30 años (con el Código Penal de 1995 este límite se redujo a 20 años). Es decir, que un condenado a 200 años de cárcel saldría en libertad a los 30. Por otro lado, el artículo 100 de este mismo Código Penal ofrecía la posibilidad a los reos de reducir sus penas mediante el trabajo a razón de un día menos encarcelado por cada dos días trabajados entre rejas.

Esta situación provocó que presos condenados a miles de años de prisión pudieran salir de ella en poco más de 20 años con el consiguiente agravio para las víctimas y la estupefacción de parte de la sociedad. Uno de esos casos fue el del terrorista de ETA Henri Parot, detenido en 1990 y condenado a 4800 años de cárcel por 82 asesinatos.

Foto: Henri Parot (I), uno de los presos trasladados.

Parot consiguió trabajo entre rejas, por lo que podría haber salido 10 años antes, así que el Tribunal Supremo sentenció el 28 de febrero de 2006 que los días de reducción de penas por trabajo no debían descontarse de los 30 años del límite de cumplimiento, sino de la pena total (4800 años en el caso del etarra). A partir de entonces, esta sentencia tomó el nombre del primer criminal al que se aplicó y comenzó a aplicarse la doctrina Parot a todos los delincuentes en serie, entre ellos, a Miguel Ricart, condenado por la violación y asesinato de las niñas de Alcasser.

placeholder El etarra Henri Parot (izquierda)
El etarra Henri Parot (izquierda)

El fin de la doctrina Parot

En julio de 2012, el Tribunal Europeo de Derechos Humanos condenó a España a liberar a la terrorista de ETA Inés del Río y a indemnizarla con 30.000 euros por daños morales debido al recurso que la delincuente interpuso en 2009 ante esta instancia en relación con la doctrina Parot. Del Río fue condenada a 3000 años de prisión por 23 asesinatos y formó parte del conocido ‘comando Madrid’ que fue responsable del atentado la Plaza de la República Dominicana en Madrid que se cobró la vida de 12 guardias civiles.

España recurrió la sentencia del TEDH, y en octubre de 2013, Estrasburgo anunció su fallo definitivo en el que daba la razón a la terrorista y por el que la justicia española tuvo que revisar la situación de otros presos sobre los que pesaba la doctrina Parot. Así, durante los meses siguientes a la sentencia europea, hasta 77 presos salieron de prisión antes de lo previsto. Entre ellos, 54 terroristas etarras, siete del GRAPO, uno de los GAL, y varios violadores, asesinos y pederastas.

Sus consecuencias, lejos de lo que se ve en ‘Parot’

Si en ‘Parot’ la consecuencia más inmediata de la derogación de la doctrina del mismo nombre que la serie es que un misterioso asesino comienza a matar a los excarcelados de la misma manera que ellos hicieron en su momento con las víctimas, en la realidad no hubo atisbo de justicieros ni vengadores enmascarados. Aunque eso no quiere decir que no hubiera repercusiones sociales, amén de la oposición del Gobierno de Mariano Rajoy a la decisión de Estrasburgo.

En algunas localidades, las de residencia de alguno de los excarcelados tras el fallo del TEDH, los vecinos se movilizaron ante la vuelta a casa de sus problemáticos vecinos. Pintadas y carteles decoraron algunos de estos pueblos y ciudades ante la inquietud social que provocó la noticia. En el Barrio de la Victoria de Valladolid algunas mujeres llegaron a hacerse con espráis de pimienta como defensa personal tras conocer que Valentín Tejero, violador y asesino, podía volver a su casa.

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Escena de una protesta ciudadana en la serie 'Parot'. (Amazon Prime Video)

En el caso de Miguel Ricart, condenado por el asesinato de las niñas de Alcasser, la movilización de los vecinos valencianos (y de su propia familia) fue clave para que se marchara a Francia de forma clandestina. Los miedos de la población a que estos delincuentes pudieran reincidir se vieron confirmados meses después de la derogación, cuando Félix Vidal Anido, conocido como el violador del estilete, intentó agredir a una mujer. Habían pasado solo cuatro meses de su liberación, que fue en diciembre de 2013. No fue el último delincuente excarcelado en reincidir.

Por contra, en algunas localidades se recibió con festejos la liberación de algunos de estos criminales. Es el caso de Galdako (Vizcaya), donde varios vecinos lanzaron cohetes y profirieron vítores al etarra Francisco Javier Martínez Izagirre, condenado por un atentado que costó la vida a un niño de 2 años. No muy lejos de allí, en la localidad vizcaína de Durango, los presos de ETA que fueron liberados tras la derogación de la doctrina Parot realizaron un acto el 4 de enero de 2014 en el que participó la terrorista Inés del Río.

Pero ¿y si alguien se hubiese tomado la justicia por su mano? ¿Y si algún ciudadano anónimo, quizás una víctima, se hubiese vengado? Ese es el punto de partida de ‘Parot’, que más que abrir el debate que un crimen así habría provocado en la sociedad, explota las intrigas de estos asesinatos y las consecuencias emocionales de todos los implicados. La sentencia es solo un punto de partida para una ficción que transita por otros derroteros muy diferentes a los que la sociedad española vivió en su momento, lo cual no resta tampoco un ápice de interés para esta nueva producción nacional.

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