"La calle del vicio": así es el rincón de La Veneno en el Parque del Oeste más de dos décadas después
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CALLE DE LA ROSALEDA

"La calle del vicio": así es el rincón de La Veneno en el Parque del Oeste más de dos décadas después

Aunque la prostitución sigue presente en el parque madrileño, el aspecto y el ajetreo del terreno ha cambiado bastante en los últimos años

Foto: "La calle del vicio": así es el rincón de La Veneno en el Parque del Oeste más de dos décadas después
"La calle del vicio": así es el rincón de La Veneno en el Parque del Oeste más de dos décadas después

El éxito de la serie 'Veneno' llega en abierto a la pequeña pantalla este fin de semana. Coincidiendo con el episodio final en la plataforma Premium de Atresmedia, Antena 3 emitirá los dos primeros capítulos de la ficción este domingo, 25 de octubre. Dos primeros episodios en los que el Parque del Oeste en Madrid estará muy presente.

Javier Calvo y Javier Ambrossi, que cosecharon muy buenas críticas con la serie 'Paquita Salas' y dos Premios Goya en 2017 por Mejor dirección novel y Mejor guion adaptado con 'La llamada', han dejado de ser futuras promesas para convertirse en una realidad tras comprobar el resultado final de 'Veneno'.

Los Javis no han defraudado con los escenarios. La serie comienza entre platós de televisión y un oscuro Parque del Oeste en el que Cristina Ortiz, más conocida como la Veneno, conquista a la audiencia con una entrevista que atrapó a media España por el desparpajo de la protagonista ante la atenta mirada de Faela Sainz, la periodista de 'Esta noche cruzamos el Mississippi' que descubrió a la musa de Pepe Navarro.

En la serie, Lola Dueñas ha sido la encargada de dar vida a la intrépida reportera que decidió jugarse el tipo para traer una historia entre los rincones más sombríos del parque madrileño que tan bien han plasmado Javier Calvo y Javier Ambrossi. Una especie de Salvaje Oeste de clientes y prostitutas que en 2020 se ha convertido casi en un erial de lo que fue.

Foto: Isabel Torres, tras dar vida a Cristina 'La Veneno': "He aprendido a amarla a través de su dolor"

Al menos esa es la realidad que ha podido constatar el autor de este artículo. Y es que las míticas escenas de la serie 'Veneno' en el Parque del Oeste, que en realidad se han grabado en la Casa de Campo, poco tienen que ver con el aspecto actual que cualquier curioso puede comprobar cuando cae la noche en el extenso parque de la capital.

Imagen de 'Veneno' (interpretada por Jedet) en el Parque del Oeste. (Atresmedia)
Imagen de 'Veneno' (interpretada por Jedet) en el Parque del Oeste. (Atresmedia)

Tal y como he podido inspeccionar, la calle en la que la Veneno trabajaba en los noventa no es la selva de cristales rotos, preservativos tirados en el suelo y contenedores con fuego que uno se imagina tras ver la serie.

La calle de la Rosaleda, ubicada entre el Teleférico de Madrid y el Templo de Debod, está más frecuentada por los camiones de basura municipales y cucarachas a esas horas que de clientes y prostitutas. Sin embargo, todavía hay mujeres transexuales que siguen trabajando en la famosa recta que catapultó a la Veneno.

Imagen de la calle de la Rosaleda en Madrid a las 01:45 horas.
Imagen de la calle de la Rosaleda en Madrid a las 01:45 horas.

El declive en la zona, tal y como confiesa Angelique, una mujer transgénero que lleva años haciendo la calle, se ha producido por dos factores: el acoso policial a los clientes en el pasado y la regulación del servicio de estacionamiento en la zona. En la actualidad, el número de denuncias a los clientes ha ido descendiendo los últimos cinco años hasta prácticamente desaparecer.

"Se ha notado muchísimo el cambio desde hace dos o tres años con las multas a los clientes. Ha cambiado mucho el trabajo en este parque", reconoce Angelique. Y seguramente tendrá razón, porque de las "50 mujeres" que confiesa que solían trabajar en el Parque del Oeste solo hay cinco. "El puto coronavirus lo ha jodido todo", apunta Isabella, otra de las mujeres trans que hacen la noche.

Isabella, una veterana de la calle Rosaleda con más de dos décadas de trabajo en la zona, comenta que el confinamiento ha sido la puntilla que ha dejado en la UCI la actividad sexual en el Parque del Oeste: "Yo he llegado a ganar una media de 500 euros por noche y ahora doy gracias si tengo dos clientes". "Esto era la calle del vicio", bromea Isabella.

Aunque está esperando a un cliente y no tiene mucho tiempo para entrar en detalles, Isabella comenta que, además de algún "parroquiano" fijo del lugar, son los taxistas de última hora los que le están salvando últimamente las noches.

El aspecto que presenta en la actualidad la calle de la Rosaleda en Madrid.
El aspecto que presenta en la actualidad la calle de la Rosaleda en Madrid.

"Antes, toda esta calle estaba llena de coches y no había sitio para los clientes", remarca su compañera Angelique, una joven costarricense de casi 30 años que lleva practicando la prostitución desde su adolescencia y que, al igual que la Veneno, también podría escribir un libro sobre su vida.

Angelique, otra vida de serie

Al igual que la Veneno, Angelique ha experimentado en sus carnes las consecuencias de vivir en los bordes de la marginalidad social por ser una mujer transgénero. Ahora bien, Angelique y Cristina Ortiz son dos mujeres completamente distintas.

Nacida en Nicaragua pero criada en Costa Rica, Angelique es una mujer culta, que por momentos tiene dificultades para encontrar la palabra adecuada en castellano porque está acostumbrada a hablar en inglés de vivir en distintas partes de Europa.

P: ¿Por qué estás aquí trabajando en la calle?

R: Salgo a la calle porque la calle tiene algo que siempre te llama. Estás de viaje encerrada mirando el techo y por lo menos aquí tienes a tus compañeras con las que hablas y vacilas. Es una diversión un poco tonta.

Y es que Angelique, que nunca llegó a terminar sus estudios en Medicina, comenzó a ganarse la vida en las calles desde los 14 años. Quince años trabajando en los que, al igual que Cristina, ha sido víctima de violaciones y agresiones.

"He sufrido secuestros, violaciones con armas y agresiones. Tengo en la pierna una puñalada de un día que me asaltaron en un piso", comenta Angelique mientras muestra la gruesa cicatriz que tiene en su pierna izquierda.

Unas consecuencias, que como le ocurrió a la Veneno, también se trasladaron en su ambiente familiar: "Fue bastante fuerte porque mi madre estuvo más de cinco años sin hablarme, me rechazaba los abrazos porque decía que era una aberración".

"Le costó bastante aceptar mis preferencias sexuales", apunta Angelique. "En Europa la cosa es diferente, es mucho más inclusivo y hay más leyes que nos protegen", comenta la mujer costarricense.

"De todas maneras sigue siendo una sociedad un poco hipócrita", matiza. "Hay un poco de doble moral en algunas cosas, es un poco hipócrita porque hay personas que dicen ser bastante y abiertas y delante de su familia son otra cosa", explica Angelique, que tras estar separada está viviendo una situación parecida con su actual pareja.

"Su familia y amigos nunca han pensado que fuera transexual ni saben que me dedico a la prostitución", confiesa Angelique. "Tampoco me gusta ir divulgándolo", añade antes de explicarme cómo se siente.

"Yo me siento una chica, me veo como una chica, mi mentalidad es de chica, pero, aunque me opere en el futuro, seguiré pensando siempre que soy una chica trans. Para mí una mujer biológica es la que nace", opina Angelique.

Por último, Angelique no deja escapar la oportunidad de comentarme su visión sobre el marco legal de la prostitución en España: "Me gustaría que fuese legal como en Holanda, Suiza, Austria o Alemania. Ahí tienes la oportunidad de trabajar pagando impuestos y tienes acceso a comprarte un apartamento, cotizar y esa serie de cosas".

"Me gusta ahorrar, no tengo vicios y tengo un pequeño negocio. Mi plan es poder retirarme dentro de dos o tres años porque un cuerpo y una cara bonita se va con el tiempo", sentencia Angelique.

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