'EL PIONERO', LOS DOMINGOS EN HBO ESPAÑA

Las intervenciones más bizarras y excesivas de Jesús Gil en televisión

Populismo noventero, jacuzzis, caballos, insultos racistas y peleas. Repasamos las actuaciones más tremendas de Jesús Gil con motivo del estreno de 'El Pionero' (HBO)

Foto: Jesús Gil, en su programa 'Las noches de tal y tal'. (Mediaset)
Jesús Gil, en su programa 'Las noches de tal y tal'. (Mediaset)

"Él entendió que la mezcla de la promoción inmobiliaria, más la política, más el deporte, es una mezcla explosiva". Es una de las frases más reveladoras del tráiler de 'El Pionero', la serie de no ficción de HBO sobre Jesús Gil (Soria, 1933) que se estrena este 7 de julio. Y es que eso era Gil, un tipo explosivo (y excesivo) en la construcción, en la política, en el deporte… y delante de las cámaras.

Antes de entrar en materia, hay que decirlo claramente: Jesús Gil y Gil era un delincuente. Por delitos como los de corrupción u homicidio involuntario de 58 personas ingresó hasta en tres ocasiones en prisión. ¿Pero qué ha quedado de Jesús Gil para el imaginario colectivo de España? Un icono pop. Perdón, un icono cañí, que le va mejor.

Salían negros de todas partes, como si fuera una máquina de hacer churros. Y que conste que no soy racista... (Jesús Gil)

Al igual que Donald Trump hoy, Gil era un experto en rentabilizar sus apariciones en los medios. Excesivo, sin pelos en la lengua, políticamente incorrecto, con un discurso "anti-stablishment" pronunciado desde una piscina en una lujosa mansión… ¿Estamos hablando de Jesús Gil o de Donald Trump? El empresario soriano era un caramelito para aquella televisión de los años 90 que estaba ávida de personajes hipnóticos. El público quería carnaza, y Gil era un chuletón (aunque no sé si de primera).

Su peculiar manera de entender el fútbol

Jesús Gil se convirtió en presidente del Atlético de Madrid en 1987 (apropiación indebida mediante) y basó su gestión al frente del club rojiblanco en el temperamento.

Vale, es verdad que a muchos colchoneros se les va de las manos la pasión en un derbi contra el Real Madrid, pero a Gil no le importaba el rival a la hora de rajar. Que antes, durante, o después de los partidos de los colchoneros hubiese un micrófono y una cámara cerca del "presi", no era casualidad. Despotricaba de los árbitros, de los rivales e incluso de sus propios jugadores.

Adolfo "El Tren" Valencia fue el jugador rojiblanco que, seguramente, más sufrió la ira de Gil. Es verdad que el delantero colombiano fracasó en el Atleti, pero de ahí a llamarle "fracasado", "negro" o dedicarle frases como "a ver si le matan de verdad", pues hay un trecho. Pero la lengua de Gil era más rápida que su cerebro y aunque no acostumbraba a disculparse por sus palabras, alguna vez tuvo que recoger cable. Por ejemplo, cuando tras el partido de ida de un enfrentamiento de Liga de Campeones, entre el Atlético de Madrid y el Ajax de Ámsterdam, el presidente definió así a la plantilla de los holandeses:

"Los negros del Ajax... Eso parecía el Congo, dicho con todos los respetos. Mirabas a un lado y había cuatro negros calentando, mirabas a otro y había cinco, y en el campo, otros tres. Salían negros de todas partes, como si fuera una máquina de hacer churros. Y conste que no soy racista".

El club neerlandés se negó a asistir a la comida entre directivas previa al partido de vuelta y Jesús Gil tuvo que disculparse. Eso sí, a su manera…

"The color no is problem for... man". No sabemos a ciencia cierta si el color era un problema para Jesús Gil, pero sí lo era la condición sexual. Los aficionados del Atlético de Madrid no pudieron disfrutar de los goles del alemán Jürgen Klinsmann (uno de los mejores delanteros de los 90) porque al "presi" le dijeron "que perdía aceite".

Pero no solo perdió jugadores el Atleti por las fobias de Gil. El club rojiblanco también perdió la oportunidad de tener un proyecto deportivo estable debido al temperamento de su dirigente. Hasta 34 entrenadores pasaron por el banquillo colchonero en la Era Gil. Cambió de técnico hasta en 49 ocasiones. Y alguna vez, lo hizo en caliente... y en vivo y en directo.

Su excesiva manera de jugar en política

En 1991 Jesús Gil y Gil fundo su propio partido político, el Grupo Independiente Liberal, el GIL (lo de las siglas no es casualidad), y ese mismo año barrió en las elecciones municipales en Marbella consiguiendo la mayoría absoluta. Su gestión durante sus 11 años como edil de la ciudad de la Costa del Sol fue populista de puertas para afuera, y corrupta para los que se atrevían a entrar en el ayuntamiento. Por cierto, lugar que casi nunca pisaba Gil. ¿Dónde hacía política el alcalde? Pues al poco de tomar el poder empezó a presentar un programa en Telecinco: 'Las noches de y tal y tal'.

Este esperpento televisivo se convirtió en el atril desde el que Gil pronunciaba sus mítines. Lo que pasa es que, en vez de una plaza popular, nuestro protagonista prefería el jacuzzi. ¿Pero cuál era su programa político? Pues es complicado de explicar. Él lo intentó, por ejemplo, en 'El programa de Carlos Herrera' (1995), en Canal Sur.

Para poder entenderlo hoy, Jesús Gil era un político liberal, pero para con la cultura del pelotazo. Si él y los suyos podían "trincar", no había negocio que no prosperara en Marbella. No me invento nada, ahí están las sentencias judiciales. Y si no... ¿de dónde salía el dinero para excentricidades como tener un cocodrilo por mascota?

A puñetazos en la sede de LaLiga

Ponerse a repasar los mejores momentos televisivos de Jesús Gil es complicado. Era tan excesivo y bizarro que es complicado quedarse con solo unos pocos vídeos, por eso HBO le dedica una serie documental. En el tintero se queda su caballo Imperioso, las celebraciones en carroza por Madrid para festejar los títulos de su Atleti o esas entrevistas en la piscina como si fuera Hugh Hefner.

Pero no podíamos terminar de otra manera. La cumbre televisiva de Jesús Gil no fue en un plató, sino en la sede de la Liga de Fútbol Profesional. Corría el año 1996. Jesús Gil se encontró con el presidente del Compostela, José María Caneda, en una reunión de la LFP con los presidentes de algunos equipos de LaLiga. Gil entabló una "amistosa charla", que acabó como el rosario de la aurora.

Jesús Gil recurrió al argumento del puñetazo y el damnificado fue el gerente del Compostela, José González Fidalgo. Resulta que el enfrentamiento entre los dirigentes del club santiagués y Gil venía de atrás. Unos días antes de la lamentable pelea, Caneda dijo que "cómo iba a tener un animal como ese de alcalde de Marbella". Y claro, el alcalde tiró de diplomacia.

Otro ejemplo más de que Jesús Gil no era un modelo a seguir, a pesar de que eso es lo que intentó vender con sus constantes y excesivas intervenciones televisivas. "Se me juzga por una forma de actuar", llegó a decir Gil en una de las frases que recoge el tráiler de 'El Pionero'. Veremos cómo se juzga la imagen de este icono cañí después de ver la serie de no ficción completa sobre su figura.

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