Évole, no dejes que los fuegos artificiales te conviertan en la reina de corazones
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OPINIÓN DE 'LA TELETIPA'

Évole, no dejes que los fuegos artificiales te conviertan en la reina de corazones

Aunque la sombra de 'Salvados' es alargada, el primer episodio de 'Lo de Évole' no es más de lo mismo, aunque esto no significa que un futuro no pudiera llegar a serlo

Foto: Jordi Évole, conductor de 'Lo de Évole'. (Atresmedia)
Jordi Évole, conductor de 'Lo de Évole'. (Atresmedia)

"El hombre puede cambiarlo todo, transformarse hasta físicamente, enmendar su vida, sus instintos, sus costumbres, pero jamás podrá modificar la luz que porta dentro de sí y a cuya claridad examina la mesmedad de su paso. El hombre libremente puede elegir su camino, pero no puede alterar a voluntad la luz bajo la cual camina" (Miguel Delibes).

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Pues sí, la sombra de 'Salvados' es alargada. Tanto que Jordi Évole en 'Lo de Évole', en su regreso a la televisión lo primero que hace es curarse en salud. O sea, justificar el terrible y egocéntrico nombre con el que ha bautizado a su nuevo programa, es tan espantoso que no convence ni a su padre. "Los lunes después de 'Salvados' todo el mundo hablaba de lo de Évole", se justifica ante su progenitor. Lo segundo, irremediablemente, es adelantarse a las críticas. "Te van a decir que es más de lo mismo", le espeta Gemma Nierga mientras evoca su primer día al frente de 'La ventana', el programa vespertino de la Cadena Ser que hoy regenta Carles Francino. Todo esto nada más empezar. Ya saben… la mejor defensa es un buen ataque.

Nada más que por respeto a su trabajo, me sobran todos tus paseítos micrófono en mano, haciendo como si las cosas cayeran del cielo

Pero no, el primer episodio de 'Lo de Évole' no es más de lo mismo, que no significa que un futuro lo pudiera llegar a ser. Es más, para mí tiene toda la pinta. El primer programa es una especie de declaración de intenciones entrelazada con un (aparentemente) sincero homenaje a Jesús Quintero y aderezada con gran dosis de protagonismo, la misma que José Luis Martínez Albertos probablemente no aprobaría jamás. "No se debe utilizar la entrevista como plataforma para la exhibición intelectual del entrevistador", escribía en el 'Curso general de redacción periodística'.

Gemma Niega con Jordi Évole. (Captura de Atresmedia)
Gemma Niega con Jordi Évole. (Captura de Atresmedia)

Maestro, no se olvide que esto es televisión y el periodismo de televisión se ha transformado, se ha convertido en otra cosa. El ex 'follonero' de Buenafuente se ha crecido en televisión y está encantado de conocerse. 'Lo de Évole' es un yo, mí, me, conmigo agotador.

No seré yo quien se atreva a despreciar los 11 años de entrevistas que Évole ha regalado a la audiencia. Indudablemente ha dado la campanada más de una vez y más de dos. Momentazos como las entrevistas al Papa Francisco I, a Villarejo, a Maduro, a Jordi Pujol, Julian Assange o al etarra arrepentido son de esas historias con las que cualquier periodista que se precie sueña con toparse algún día. ¡Yo entrevistaría hasta al mismísimo Hitler! Puesto que pienso que las entrevistas jamás entran en conflicto con el código deontológico, siempre y cuando se hagan las preguntas oportunas, sin peloteos y sin blanqueos de ningún tipo. Sí, también habría entrevistado a Otegi si la vida me lo hubiera puesto delante.

Encuentro entre Jordi Évole y Jesús Quintero. (Captura de Atresmedia)
Encuentro entre Jordi Évole y Jesús Quintero. (Captura de Atresmedia)

Dicho esto, no sé si 'Lo de Évole' será más de lo mismo o no será, de momento la presentación se queda en una especie de 'Buscando a Quintero desesperadamente'. Así, durante 57 minutos el follonero de La Sexta evoca 'Cuerda de presos', el programa en el que entre 1995 y 1996 el periodista onubense entrevistó a decenas de reclusos en distintas cárceles españolas.

"Soy Jesús Quintero, buenas noches. Durante meses he vivido la dura experiencia de la cárcel. He entrevistado a 90 presos en 32 cáceles. He convivido con asesinos, atracadores, mafiosos, narcotraficantes, yonquis a los que el mono convirtió en delincuentes, jóvenes violentos, perros callejeros…".

Juan Alberto Belloch, exministro de Justicia. (Captura de Atresmedia)
Juan Alberto Belloch, exministro de Justicia. (Captura de Atresmedia)

A priori la idea promete, pero la España del siglo XXI ha cerrado las puertas de las cárceles y la apuesta se antoja harto complicada. Évole desvela su obsesión por Quintero y por el programa, que por cierto no fue bien recibido por la audiencia y hoy es una serie de culto. Recupera a algunos de los antaño entrevistados por Quintero, como aquel primer objetor que prefirió la cárcel a la mili; se enfrenta a Juan Alberto Belloch, según todos el verdadero responsable de que ‘Cuerda de presos’ saliera adelante. "Era una época en la que los presos podían ser tratados como personas. No me arrepiento, es bueno ver a un delincuente de verdad. Creo que podía ser útil para todos, para el preso y para los ciudadanos; para hacer posible la reinserción y para educar. Hoy está todo muy complicado, no corren buenos tiempos para las políticas de derechos humanos", confiesa el exministro de Justicia e Interior.

Jordi Évole, durante la primera entrega de 'Lo de Évole'. (Captura de Atresmedia)
Jordi Évole, durante la primera entrega de 'Lo de Évole'. (Captura de Atresmedia)

"Queríamos hacer el 'Cuerda de presos' del siglo XXI pero ha sido imposible", se lamenta Évole mientras se graba en un taxi haciendo que gestiona la entrevista con Belloch. Es aquí donde el programa no funciona, por lo menos para mí. No me lo creo. Además me molesta que me tomen el pelo, igual que me molestó que lo tomara con 'Operación Palace', aquel pseudodocumental que emitió el día del 33º aniversario del 23-F en el que planteaba que el golpe fue todo un montaje destinado a fortalecer la democracia. Junto a imágenes de archivo y un supuesto acceso a documentos desclasificados, en esa farsa participaron periodistas como Iñaki Gabilondo, Fernando Ónega y Luis María Ansón; políticos como Joaquín Leguina y Jorge Verstrynge, incluso intervino el cineasta José Luis Garci, encargado de registrar todos los detalles de esta falsa asonada, por la cual el discurso del Rey en la noche de 23-F se había grabado seis días antes. En periodismo no todo vale, ni siquiera en televisión.

Javier Salvago, charlando con Évole. (Captura de Atresmedia)
Javier Salvago, charlando con Évole. (Captura de Atresmedia)

Igual que aquello, ahora no me parece bien que Évole vaya alardeando de agenda y de conocidos. No, Jordi, tú has puesto la cara, tú has hecho las preguntas, pero detrás de ti, no me cabe la menor duda de que hay un prodigioso, extraordinario y soberbio equipo de producción capaz de perseguir cualquier personaje que se te antoje. No son 'machacas', como tú les llamas despectivamente. Nada más que por respeto a su trabajo, me sobran todos tus paseítos micrófono en mano, haciendo como si las cosas cayeran del cielo. Como si tú y solo tú fueras el responsable de tantos éxitos.

El primer episodio de 'Lo de Évole' no es más de lo mismo. Es una especie de declaración de intenciones

Jordi, si sigues por este camino jamás serás digno heredero del Loco de la colina. Tras Quintero estaba la pluma de Javier Salvago, él jamás se dedicó a interpretar el trabajo de otros. En 'El perro verde', en los 'Ratones coloraos' Jesús Quintero se sentaba bajo la luz de un candil (vale, un foco) y hacía lo que sabía hacer: preguntar, escuchar y callar para presionar al entrevistado. Si me permites un consejo, abandona los artificios del siglo XXI, haz tu trabajo, valora y dignifica a las joyas que se me antoja tienes a tu alrededor. No te pongas la medalla tú solo. Sí, te has plantado en su casa de San Juan del Puerto, le has llamado y has actuado como si todo fuera por casualidad, gracias a tu tesón. No es verdad. No, Jordi, no. Quintero sale a la puerta microfonado. Tus procesos de producción están guionizados, son el resultado del trabajo de un equipo de conseguidores sobresaliente. No lo olvides.

Javier Salvago te lo ha dicho bien claro: "Quintero se convirtió en el Rey Sol, pero era buena persona". Con todo mi cariño, Jordi, aférrate al suelo, no pierdas el norte y no dejes que los fuegos artificiales te conviertan en la reina de corazones.

Cartela de Milagros
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