ANÁLISIS

Rosa López cierra su reality con otra tanda de innumerables situaciones ficcionadas

El docu-reality ha contado con la única máxima de devolver a la cantante a la primera plana de la que un día dejó de formar parte

Foto: Rosa López junto a Conchita Wurst en 'Soy Rosa'. (Grupo Secuoya)
Rosa López junto a Conchita Wurst en 'Soy Rosa'. (Grupo Secuoya)

Este lunes, 24 de julio, Rosa López ha cerrado su más reciente etapa televisiva con la emisión del sexto y último programa de 'Soy Rosa', el personality show de Ten del que la ganadora de 'Operación Triunfo' ha sido la estrella durante un total de cinco semanas.

En este desenlace, la cantante ha vuelto a mostrar a los espectadores parte de su irreal rutina, evidenciando que el formato de telerrealidad de la granadina cuenta con más tele que realidad.

[LEE MÁS: 'Soy Rosa', una descarada 'Operación Promoción']

Rosa López bebiendo champán en su reality show. (Grupo Secuoya)
Rosa López bebiendo champán en su reality show. (Grupo Secuoya)

Un producto olvidable

Una ostentosa visita a Marbella para comprar un barco que nunca llegó a adquirir, presumiendo de una vida repleta de lujos y excesos. Una forzosa visita al epicentro de una feria andaluza, demostrando que su popularidad jamás ha menguado y que sigue siendo seguida por el público. Falsos paparazzi persiguiéndola e, incluso, hasta la aprobación de Conchita Wurst a su último álbum cuando esta ni siquiera sabía de su existencia. Estas son algunas de las situaciones que el reality show ha vendido a la audiencia, deformando aún más la realidad que se percibe de la cantante.

'Soy Rosa', coproducido por la discográfica de la artista, ha quedado retratado como una mera excusa para promocionar el retorno a la escena musical de López, ensalzando sus valores con forzadas e idílicas situaciones de superación personal y ficcionando momentos prefabricados que distan bastante del poco atrayente día a día real de la estrella.

Nada de momentos que dejen mal a la artista, frustraciones que disten de las de la Rosa descubierta en 'OT' o el tono 'real' que transmite y requiere este tipo de formato para enganchar a la audiencia. Este es el gran error de este 'Soy Rosa', provocar que cierre temporada pecando de ser un producto olvidable cuyo mayor éxito ha sido el de contentar a la propia cantante, a sus fans y a su equipo.

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