OPINIÓN DE 'LA TELETIPA'

Eurovisión Junior 2019 | ¿Era necesario ese exceso de tul, brillantina y rutilancia?

Polonia gana el festival por segundo año consecutivo tras lograr un total de 278 puntos, mientras que España se anota un tercer lugar tras quedarse con 212 puntos

Foto: La representante armena Karina Ignatyan. (Thomas Hanses/ EurovisionJunior.TV)
La representante armena Karina Ignatyan. (Thomas Hanses/ EurovisionJunior.TV)

"Eres un ángel cantando en esta tierra". Hace un año, Melani deslumbró con su voz a la audiencia española y este domingo, desde el Arena de Gliwice de Polonia, ha hipnotizado a Europa. La representante española de Eurovisión Junior 2019 quedó en tercera posición con 'Marte', su canto de esperanza a favor del medio ambiente, un tema que la heredera española de María Callas transformó en todo un grito desgarrador con el que pretende despertar conciencias que actúen contra el cambio climático.

[Eurovisión Junior | Melani ha brillado con unos agudos limpios, largos y sin cortes]

Si el lunes 14 de mayo de 2018 se convirtió, contra todo pronóstico, en la ganadora de la cuarta edición de 'La Voz' con una impecable y emocionante interpretación de 'Nessum Dorma', el aria más famosa de Turandot; este domingo, Melani partía con las mejores cartas, el favor del jurado y el apoyo del público español. Se cumplieron las expectativas. España quedó entre los Top 3.

Melani y las cuatro niñas del coro han defendido el tema compuesto por Pablo Mora como lo que son, cinco niñas

Al contrario que en el festival adulto, el palmarés español es inmejorable. Cinco participaciones que nos han regalado una victoria (inolvidable el gracejo de María Isabel y su 'Antes muerta que sencilla' aquel 20 de noviembre de 2004) dos segundos puestos, un tercero (Melani) y una cuarta posición. Ese es el legado de España en un festival en el que siempre ha partido como favorito y del que se retiró en 2006 porque los entonces responsables de RTVE no compartían los valores que transmitía el festival. "Fomenta estereotipos y explotar a los niños participantes", reveló en su momento Javier Pons, entonces director de la cadena pública española.

La representante de Macedonia del Norte. (Thomas Hanses/EurovisionJunior.TV)
La representante de Macedonia del Norte. (Thomas Hanses/EurovisionJunior.TV)

Puede que algo de eso rezume todavía del 'Eurojunior'. Confieso que este domingo, desde mi 'chaise longue', he tenido un extraño problema de localización. He perdido el norte. ¿Dónde estaba, en la versión junior o en la adulta? Ha sido todo un déjà vu. El escenario, las luces, el público, la realización y las actuaciones, bien podía tratarse de cualquiera de las ediciones de su hermano mayor. Ha sido como si el rayo electromagnético reductor del profesor Wayne Szalinski hubiera encogido a los artistas. La adolescente francesa, la pareja de rusos y mi tocaya de Macedonia, todos jugando a ser mayores antes de tiempo, imitando al festival que les abrió la puerta. Todo mimetizado, incluso las conexiones con la sala desde donde los artistas menudos esperaban el veredicto. Las puestas en escena de todas las delegaciones también las he vivido como un presunto plagio, todo inspirado en el festival de adultos. ¡Cariño, he encogido a los adultos!

Con el debido respeto, ¿era necesario que las niñas lucieran uñas de gel y maquillajes como si hubieran superado la veintena? ¿Era necesario vestir a los niños de viejos? ¿Era necesario ese exceso de tul, brillantina y rutilancia?

Viki Gabor, representante de Polonia. (Thomas Hanses/EurovisionJunior.TV)
Viki Gabor, representante de Polonia. (Thomas Hanses/EurovisionJunior.TV)

En estas andaba cuando por el escenario se ha asomado la delegación anfitriona y ganadora, Polonia, con sus cuatro componentes luciendo trajes de chaqueta de colores ácidos y por lo menos tres talla más. En ese momento me he acordado del final de 'Big'. Impagable esa secuencia con Tom Hanks (niño de nuevo) llegando a su casa arrastrando la chaqueta y la corbata. ¡Qué manía! ¿Por qué nos emperramos en adelantar etapas? ¿Por qué no dejamos que los niños sean niños el tiempo que tengan que serlo?

Después de dos horas de espectáculo mimetizado, Si algo me ha quedado claro es que la única diferencia con el festival adulto recala en que los responsables de las puestas en escena han decidido que los colores primarios y los fosforitos están impepinablemente asociados a la infancia. Parece que la borrachera de color es exclusiva de los menores.

La representante de Irlanda. (Thomas Hanses/EurovisionJunior.TV)
La representante de Irlanda. (Thomas Hanses/EurovisionJunior.TV)

Respecto a lo formal, cada país parece que mantiene su esencia, los que suelen sorprender con extravagancias también las repiten en el junior. Por ejemplo, Gales sorprendió con su baile ancestral con zuecos de madera sobre una tarima; Irlanda con un hada recién salida de sus bosques encantados; Kazajistán con sus plumas, sus pavos reales y sus brillos.

Yerzhan Maxim, representante de Kazajistán. (Thomas Hanses/EurovisionJunior.TV)
Yerzhan Maxim, representante de Kazajistán. (Thomas Hanses/EurovisionJunior.TV)

Entre tanto empacho de adolescentes jugando a ser mayores, sin duda me quedo con la representación española. Melani y las cuatro niñas del coro han defendido el tema compuesto por Pablo Mora como lo que son, cinco niñas. De blanco impoluto, Melani ha lucido un vestido blanco perla realizado a partir de 15 botellas de plástico recicladas por una marca de moda española sostenible, con un diseño de líneas sencillas de Alma Aguilar (Ecoalf). Edurne Rodríguez, Yara Díez, Violeta Leal y María Mihali, las cuatro niñas del coro han saltado al escenario, también de blanco, abrazadas por ese mar que grita y pide ayuda puesto que, por culpa de la dejadez, la imprudencia y la insensatez del ser humano, se muere. Una apuesta valiente, nada festivalera, apoyada por la voz inmensa de esta renacuaja que un día se topó con un disco de Maria Callas y desde entonces aspira a alcanzar la técnica lírica de la diva griega.

Las comparaciones son odiosas, lo sé, en favor de Eurovisión Junior diré que no se me ha hecho tan pesado como el adulto, puede que todo haya ido más rápido y con más ritmo. Una hora menos se nota. Ahora bien, si en algo han coincidido todas las representaciones es en enviar a adolescentes con voces prodigiosas. Al finalizar el espectáculo, he sido incapaz de recordar un tema sobre otro tema, tan parecidos todos, tan repletos de gorgoritos de voces blancas. Visto uno, vistos todos.

Cartela de Milagros
Cartela de Milagros

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