El Perseverance acelera en Marte para convertirse en el róver marciano más rápido
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Nuevo conductor autónomo

El Perseverance acelera en Marte para convertirse en el róver marciano más rápido

El Perseverance tiene un nuevo sistema de navegación que le permite ir mucho más rápido que el Curiosity para poder ahorrar tiempo a los científicos terrestres

placeholder Foto: El Perseverance dejando detrás marcas de ruedas y su helicóptero (NASA/JPL)
El Perseverance dejando detrás marcas de ruedas y su helicóptero (NASA/JPL)

El Perseverance va a convertirse pronto en el coche más rápido en suelo marciano gracias a su nuevo sistema de conducción automática. De hecho, la aceleración va a ser más que notable: multiplicará por seis la velocidad actual del Curiosity .

Foto: Una imagen de 'Ready Player One'. (Warner)

Según la NASA, el rover podrá avanzar a un máximo de 120 metros por hora en vez de los 20 metros por ahora actuales. Esto no parece demasiado para los estándares terrestres, pero el aumento de velocidad ahorrará un tiempo precioso a los científicos del Jet Propulsion Laboratory, que podrán llegar a sus objetivos mucho antes, explorar más lugares en menos tiempo y cubrir una mayor distancia.

Uno de esos científicos es Vandi Verma, ingeniera senior de la misión y una de las pilotos del rover, que afirma que el róver Perseverance tiene la capacidad de pensar mientras conduce sin intervención humana.

Cómo funciona

La conducción autónoma es necesaria porque los controladores terrestres no pueden dirigir el róver en tiempo real.

Dependiendo de la posición de Marte y la Tierra, puede haber de cuatro a 24 minutos de retraso en las comunicaciones entre la Tierra y Marte. Aunque las señales viajan a la velocidad de la luz, tardan en ir de la Tierra a Marte y viceversa. Por eso los ingenieros que dirigen el Perseverance desde Pasadena sólo pueden darle puntos de destino y una ruta a seguir.

El equipo de la misión Perseverance elige los puntos de destino y rutas utilizando las imágenes en tres dimensiones que envía el róver. Evaluan qué zonas del cráter Jezero pueden tener interés para ser examinadas por los instrumentos del laboratorio móvil y luego planean cuál es la mejor manera de llegar a ellas.

Sin embargo, no tienen toda la información y el róver debe enfrentarse a todos los peligros que encuentra por el camino. Para conseguir sortearlos con éxito, una vez recibido un punto de destino y un plan de ruta, el Perseverance utiliza una combinación de sensores en combinación con un sistema de inteligencia artificial para conducir por su cuenta, evaluando el terreno de forma continua y sorteando cualquier obstáculo imprevisto en su camino.

El Curiosity — lanzado en 2011 — también tiene un sistema de conducción automática. Pero no es tan inteligente como el del Perseverance. Según el líder de movilidad de los róvers de la NASA, “hemos acelerado AutoNav de cuatro a cinco veces. Estamos conduciendo mucho más lejos en mucho menos tiempo que lo demostrado por el Curiosity”.

Además, el Curiosity desarrolló un problema son la tracción debido al desgaste extremo de las ruedas, perforadas por los pequeños guijarros puntiagudos que encontraron en las zona. Según Jennifer Trosper — la manager del proyecto Perserverance — el AutoNav del Curiosity no fue capaz de detectar ese peligro.

Ese problema motivó un rediseño de las ruedas pero también modificaciones al sistema de navegación del Perseverance para poder detectar peligros potenciales con mayor precisión.

Necesitamos más madera

Aún así, el róver autónomo marciano está muy lejos de la máxima velocidad de un vehículo con ruedas fuera del planeta Tierra. El buggy lunar fue diseñado para mantener una velocidad máxima más de 1000 veces más rápida que el Perseverance: 13 kilómetros por hora.

De hecho, el astronauta Eugene Cernan rebasó ese límite, batiendo todos los récords al alcanzar los 18 kilómetros por hora en la misión Apollo 17, la última vez que hubo humanos en nuestro satélite.

Futuros vehículos seguirán mejorando su sistema de navegación. El objetivo de la NASA es que sean totalmente autónomos, algo que será necesario para que un ejército de robots pueda preparar una base en suelo marciano en anticipación a la llegada de los primeros seres humanos.

Quizás Elon Musk — que seguirá los pasos marcados por Curiosity y Perseverance — pueda ayudar a que esos futuros coches marcianos vayan a mayor velocidad gracias a Dojo, el quinto supercomputador del mundo dedicado al desarrollo de un sistema de conducción realmente autónomo para los coches de Tesla.

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