Los coches aéreos son el nuevo monorail de Los Simpsons
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Puro bombo y platillo

Los coches aéreos son el nuevo monorail de Los Simpsons

Los mal llamados coches aéreos no tienen ni sentido, ni futuro. Por lo menos, no hasta que haya una tecnología que evite que caigan sobre la población al 100%. Y eso nunca existirá

placeholder Foto: Los coches voladores darían risa si no dieran tanto miedo. (NFT)
Los coches voladores darían risa si no dieran tanto miedo. (NFT)

Si alguien tenía dudas sobre lo absurdo de los vehículos de transporte personal voladores, atención a este vídeo del cuatrimotor Scorpion estrellándose desde 30 metros de altura. Es una demostración práctica de por qué estos vehículos son el timo de la estampita del siglo XXI y están destinados al fracaso.

Según Hoversurf, la compañía que lo fabrica, el piloto salió ileso del accidente. De milagro. Los que no hubieran salido ilesos son los peatones, conductores o cualquiera asomado a un balcón si esto hubiera ocurrido sobre suelo urbano. Las poquitas que tienen vehículos que pueden volar, claro.

El del Scorpion no es el único accidente de este tipo. Boeing estrelló su taxi aéreo en 2019 y en febrero de este mismo año, un prototipo de coche volador se estrelló cerca del aeropuerto de Gatwick. Según el informe de las autoridades de aviación británicas, tuvieron mucha suerte de que el Airspeeder Mk2 no matara a nadie porque se estrelló a 40 metros de un bloque de casas. Esos son algunos de los que conocemos. Lógicamente, las startup americanas en busca y captura de incautos inversores no publican sus accidentes en internet.

Como Tomohiro Fukuzawa — CEO de la startup japonesa de coches voladores Skydrive — declaró a Associated Press en 2020, la mayoría de las más de 100 startups que se han apuntado a esta moda no han demostrado vuelos tripulados. De hecho. la mayoría sólo tienen imágenes 3D o prototipos que no vuelan pero que quedan fantásticos para las fotos de notas de prensa. La realidad es que los coches aéreos son el nuevo monorail de Los Simpsons.

Los mismos límites legales que cualquier aparato volador

Está claro que los accidentes son inevitables, sobre todo durante fases de prueba. También pasan con aviones y helicópteros y llevan décadas de vuelo y certificaciones de seguridad. Pero estos accidentes son una ilustración perfecta de por qué, hoy en día, en España se prohíbe volar drones y helicópteros comerciales sobre ciudades y otros espacios aéreos restringidos.

Primero, las consecuencias de un accidente de un vehículo volador, cayendo a cientos de kilómetros por hora sobre una ciudad, no tienen comparación con las de una colisión en el tráfico rodado. Solo hay que ver lo que pasa en ciudades como São Paulo, por ejemplo, que sí permiten los taxis aéreos.

Y segundo, por la contaminación acústica que generan sus motores, aún más fuerte en el caso de estos nuevos vehículos con múltiples rotores que giran a gran velocidad. Son ensordecerores.

Hasta un trilero como Elon Musk se parte de risa con la idea de los coches voladores por este mismo motivo. "Oh, te gusta la idea de conducir un coche volador...", dice en esta entrevista en SXSW. "¿Y que todos a tu alrededor tengan coche volador? Ah, eso no suena tan bien".

Razones de peso

Hay más razones aparte del peligro obvio. Estas 'startups' no tienen la tecnología ni para garantizar vuelos seguros para usuarios y terceros, pero tampoco para ofrecer una autonomía lo suficientemente grande para que sean realmente útiles. Y aunque consiguieran resolver todos los retos tecnológicos en un futuro cercano —digamos, una o dos décadas, no los dos o tres años que estas 'startups' voladoras de Silicon Valley llevan prometiendo durante años— tampoco existen los estándares de certificación para que estos vehículos vuelen.

placeholder El coche volador de Terrafugia.
El coche volador de Terrafugia.

El único coche volador que ha recibido una autorización inicial de la agencia federal de aviación norteamericana (FAA) para un vuelo de prueba es el Terrafugia, un ridículo batmóvil que se cree una avioneta, con alas plegables y un motor de explosión con una hélice. Y Terrafugia lleva años intentando que su 'frankenvioneta' vuele con la idea de, atención, venderla a grandes terratenientes y granjeros.

Del resto de vehículos voladores no se sabe nada ni se sabrá por mucho tiempo. Ni están, ni se les espera, según los expertos de la propia FAA, porque cada uno de estos drones glorificados son diseños de su padre y de su madre. Ahora mismo, no son certificables en un proceso estándar, como el que sufren los aviones y helicópteros convencionales.

Uno de los pocos vehículos voladores de despegue vertical que ha demostrado un vuelo tripulado es el Skydrive — una startup con el soporte de Toyota — que pudo volar su prototipo de dron gigante para una persona durante un par de minutos:

Lillium — otra de las startups que más propaganda reciben en los medios de comunicación — ha volado varios prototipos. Y al parecer, todos sin piloto. No hay detalles de estos prototipos. Ni el peso del aparato, ni su capacidad de carga, ni su autonomía real probada, ni el nivel de ruido de sus docenas de motores eléctricos.

"Los coches voladores son imprácticos e innecesarios"

Luego está el hecho de que, cuando le quitas la ropa al emperador, estos drones tripulados no son más que helicópteros eléctricos para niños ricos. Lo dice el World Economic Forum, no precisamente unos chupapiedras revolucionarios y anti-tecnológicos: "los coches voladores son imprácticos e innecesarios". El WEC también urge a gobiernos y autoridades reguladoras a que se lo piensen muy bien antes de autorizar estas fantasías, que además son un 28% más contaminantes por pasajero que un vehículo de combustión, según un estudio publicado en la revista Nature.

Aun así, el bombo y platillo no para. Hay una piara de compañías de Silicon Valley sin apenas experiencia real en aeronáutica que siguen recaudando millones de dólares con promesas que saben que no pueden cumplir en el mundo real.

placeholder Hasta Airbus se apunta al carro del bombo y platillo, a ver qué pillan.
Hasta Airbus se apunta al carro del bombo y platillo, a ver qué pillan.

Hasta en un reciente artículo del New York Times —dando publicidad a otra 'startup' que está poniendo el cazo para pillar a inversores incautos, como Ferrovial quiere hacer con sus taxis aéreos y los fondos Covid en España— les llaman "esencialmente un coche volador para los ricos". No es la alternativa de transporte urbano ni transurbano del futuro, como quieren hacernos creer desde esas compañías y sus gabinetes de relaciones públicas.

También lo dicen expertos españoles, como Miguel Álvarez —ingeniero y responsable en España de la firma Mobility Institute Berlin— que declaró a Teknautas que esto es un "concepto pensado de inicio para gente de alto poder adquisitivo, con máquinas que pueden cargar cuatro o seis personas. No es un medio masivo, no podrá mover muchas personas. Probablemente, haya mercado para directivos y perfiles similares, pero está por ver si eso es económicamente viable".

placeholder 'Bros' de Silicon Valley vendiendo burras voladoras.
'Bros' de Silicon Valley vendiendo burras voladoras.

En otras palabras, esto no es medio de transporte alternativo al coche, el autobús, el tren o el avión. Y además ya tenemos inventos voladores para directivos, prebostes y perfiles similares. Se llaman he-li-cóp-te-ros. Y para largas distancias, a-vio-nes pri-va-dos.

Pura fantasía especuladora

Aun así, las 'startups' —y las compañías tradicionales que se están apuntando a un bombardeo para pillar parte del pastel de los inversores de capital— prometen que tendrán estos vehículos operativos —llevando pasajeros— el año que viene. O el que viene. O el que viene. Lo mismo que llevan diciendo desde que empezaron hace varios años. Pero los hechos son tozudos y estas proyecciones son pura patraña.

Como dice el blog de expertos en transporte Jalopnik: "los coches aéreos no están cerca, pero el bombo publicitario no para". Y como recalca el WEC, "el sueño de los coches voladores ha capturado la imaginación de cineastas y algunos inversores. Pero por razones prácticas grandes y pequeñas, es una visión que seguirá siendo una fantasía". O más bien un timo de pesadilla lisérgica.

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