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Para los fabricantes de chips, tu próxima tele es más urgente que este exoesqueleto pediátrico
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MULTIPREMIADO INVENTO NACIONAL

Para los fabricantes de chips, tu próxima tele es más urgente que este exoesqueleto pediátrico

En 2021 la 'spin off' de Elena García Armada sacó al mercado el primer aparato que permitía caminar a niños con discapacidad, pero la crisis microelectrónica frena su producción

Foto: El pequeño Víctor Millo con el primer exoesqueleto pediátrico del mundo para pacientes afectados por atrofia muscular espinal (Kiko Huesca / EFE)
El pequeño Víctor Millo con el primer exoesqueleto pediátrico del mundo para pacientes afectados por atrofia muscular espinal (Kiko Huesca / EFE)
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En mayo del año pasado, Elena García Armada, investigadora del Centro de Automática y Robótica del CSIC, lograba hacer realidad un sueño. Por fin, el Atlas 2030, primer exoesqueleto robótico del mundo para niños creado por ella y sus compañeros de la empresa Marsi Bionics —surgida como 'spin-off' de la mayor institución de investigación pública española para desarrollar las innovaciones de sus científicos— lograba ver aprobada su comercialización en España y el resto de Europa. Este logro era el broche de un laborioso proceso que había comenzado muchos años antes, el día en que una familia fue a visitarla para que conociera a Daniela, su hija tetrapléjica.

"Decían que en el mercado había exoesqueletos para adultos, pero no para niños", recuerda García Armada, quien hasta entonces centraba sus esfuerzos en exoesqueletos industriales, pensados para amplificar la fuerza de los trabajadores industriales.

La decisión no pudo ser más acertada, no solo por lograr desarrollar una herramienta que puede ayudar potencialmente a los 17 millones de niños con movilidad reducida por diferentes patologías (atrofia muscular espinal, parálisis cerebral o lesión medular) en todo el mundo, sino porque para la ingeniera robótica vallisoletana ha supuesto un reguero de premios y reconocimientos, el último de ellos el European Inventor Award 2022, otorgado hace unos días por la Oficina Europea de Patentes.

placeholder La ingeniera en robótica Elena García Armada, junto a su invento. (EPO)
La ingeniera en robótica Elena García Armada, junto a su invento. (EPO)

El Atlas 2030 es, además, uno de esos ejemplos recurrentes cuando las autoridades buscan palabras alentadoras para la ciencia nacional. Demuestra que en este país tenemos las ideas, el talento, la ambición, el espíritu de superación... pero hay algo que no tenemos: componentes electrónicos.

"Nos estamos viendo comprometidos para atender la demanda que existe", explica a El Confidencial una fuente cercana a la empresa de robótica. "Motores, chips... la crisis de suministro nos afecta mucho y nos está costando construir nuevos exoesqueletos".

"Pedimos los motores a un proveedor, no nos llegan, luego llamamos 'qué pasa con esto' y nos dicen 'ya, a mí también me pasa, no puedo construir los motores porque tampoco tengo suministro', ellos con los chips o con las placas", añade esta misma fuente.

"Nos está costando construir nuevos exoesqueletos por la crisis de suministro"

Los exoesqueletos tienen actualmente una función principalmente rehabilitadora en centros especializados, donde los trabajadores se sorprenden cada día del efecto que el invento tiene sobre los niños: "Cuando se ponen en pie, su sonrisa lo ilumina todo", dice la investigadora. "Pero además de ser felices mientras están usando el esqueleto, están mejorando su salud, están retrasando cirugías, mejorando su atención en el colegio, mejorando su sociabilidad, su visión periférica...".

Pero, poco a poco y desde su aprobación por parte de la Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios, el Atlas 2030 también va abriéndose un hueco fuera de los ensayos clínicos —uno de los más importantes tiene lugar en el madrileño Hospital La Paz, donde están evaluando los efectos a largo plazo del uso del exoesqueleto— ante el interés de centros, hospitales o asociaciones de pacientes.

Una tecnología única

El ingenio de un exoesqueleto pediátrico no se limita a reducir el tamaño de las partes de uno adulto para adaptarlo a cuerpos más pequeños. García Armada y sus compañeros tuvieron que "rediseñar de cabo a rabo la tecnología de hasta el último pequeño componente", señala, cumpliendo en cada uno de ellos tanto con los parámetros de seguridad como con las regulaciones internacionales para dispositivos de tecnología sanitaria.

Esto, precisamente, les pesa a la hora de conseguir componentes. No solo a ellos, claro, sino a cualquiera que pretenda usar semiconductores, placas o microchips para proyectos innovadores. La diferencia es que, si para alguien es fastidioso esperar varios meses para recibir su coche por la crisis global, imagínese para una institución que quiere dar a niños con parálisis cerebral la posibilidad de erguirse y caminar por primera vez.

placeholder Cada una de las piezas del Atlas 2030 tuvo que ser rediseñada. (EPO)
Cada una de las piezas del Atlas 2030 tuvo que ser rediseñada. (EPO)

En esta crisis, la mayor dificultad es para "para las spin-offs o 'start-ups' que comienzan con nuevos diseños, ya que por temas de costo, la vía para avanzar y lograr sus pruebas de concepto es grabando o imprimiendo sus diseños dentro de obleas de silicio compartidas, lo que definitivamente limita tanto los tiempos de desarrollo, como la planificación", explica a este periódico Danny Moreno, CEO de Wiyo Technology y presidente de la Asociación Española de la Industria de Semiconductores. "Esto responde a las prioridades comerciales del ecosistema, donde, definitivamente, las fundiciones o fábricas de obleas de silicio y grabados dan prioridad de recursos a las grandes empresas con producción masiva", las únicas que están pudiendo salir adelante aún con problemas de planificación.

¿Podría fabricarse en España?

El caso del exoesqueleto acentúa la enorme dependencia que España tiene de componentes electrónicos fabricados principalmente en Asia. Como consecuencia de la pandemia de covid-19, los componentes necesarios para lograr diseños y producción en microelectrónica pasan por limitaciones a la hora de poder disponer de cantidades masivas debido al fuerte incremento en la demanda. El tipo de tecnología (nanómetros) en los que se pretenda realizar el diseño solo añaden una mayor dificultad a la hora de conseguirlos.

A corto plazo no hay mucho que podamos hacer, salvo frustrarnos y esperar al equilibrio entre oferta y demanda mundial. "Actualmente, la industria nacional no tiene la capacidad de producción que se requiere", explica Moreno.

Más adelante hay cierta esperanza gracias a acciones como la Ley Europea de Chips (Chips Act) o el PERTE de semiconductores. "España tiene el potencial y la capacidad suficiente para poder convertirse en un referente en la industria de semiconductores, tanto a nivel europeo como a nivel mundial", sostiene el presidente de AESEMI. Pero algunas cosas, como los niños, no pueden ni deben esperar tanto. Los estudios científicos publicados sobre este y otros modelos señalan cómo el inicio de la rehabilitación con exoesqueleto logra detener el deterioro motor o cognitivo de los niños y mejorar su espasticidad muscular o su rango de movimiento con cada sesión, por lo que cada día sin un nuevo exoesqueleto construido supone un drama inasumible.

De fondo está también el futuro de la empresa, que necesita poner esos robots en el mercado para rentabilizar una inversión de ocho años en el desarrollo del Atlas. "Somos un caso paradigmático de éxito en España, éxito de la transferencia del conocimiento que además nace de la investigación pública, nos han dado premios de todo tipo", explican estas fuentes próximas a Marsi Bionics y conocedoras del sector de la robótica. "Ahora es cuando toca lo difícil, que llegue a los niños; lo hemos hecho muy bien, sabemos que funciona, que es efectivo, que les cambia la vida... pues vamos a ponerlo en los hospitales, ¿no?"

placeholder El exoesqueleto tiene en la rehabilitación su principal función. (EPO)
El exoesqueleto tiene en la rehabilitación su principal función. (EPO)

La crisis global de componentes microelectrónicos ha pillado a la joven 'start-up' robótica con sede en Rivas-Vaciamadrid en mitad de una ronda de financiación. Durante sus primeros años lograron salir adelante gracias a financiación competitiva —ayudas públicas a la innovación, principalmente— y 'crowdfunding' privado, que ha aportado cerca de un 10% de sus ingresos.

El reciente premio europeo y la concesión el mes pasado de una patente estadounidense para la invención de García Armada apuntan hacia dónde pueden ir los próximos pasos del exoesqueleto: más allá de nuestras fronteras. Como investigadores, ver a niños de todo el mundo elevarse sobre el Atlas 2030 es un deseo, como empresarios es una necesidad.

En mayo del año pasado, Elena García Armada, investigadora del Centro de Automática y Robótica del CSIC, lograba hacer realidad un sueño. Por fin, el Atlas 2030, primer exoesqueleto robótico del mundo para niños creado por ella y sus compañeros de la empresa Marsi Bionics —surgida como 'spin-off' de la mayor institución de investigación pública española para desarrollar las innovaciones de sus científicos— lograba ver aprobada su comercialización en España y el resto de Europa. Este logro era el broche de un laborioso proceso que había comenzado muchos años antes, el día en que una familia fue a visitarla para que conociera a Daniela, su hija tetrapléjica.

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