¿Y si damos clases al aire libre? La última baza contra el covid que divide a las escuelas
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EEUU lleva semanas recomendándolo

¿Y si damos clases al aire libre? La última baza contra el covid que divide a las escuelas

La medida, que ya se usó en lugares como Nueva York durante las epidemias de tuberculosis, no tiene muchos adeptos en España, pero puede ser útil incluso cuando termine la pandemia

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¿Y si damos clases al aire libre? La última baza contra el covid que divide a las escuelas

El IES Ferando Lázaro Carreter de Utrillas (un municipio situado en las Cuencas Mineras de Teruel) está en una de las zonas de España menos habitadas y cuenta con unos 400 alumnos. A simple vista es un centro de educación secundaria como muchos otros, pero casi sin querer se ha convertido en uno de los pocos espacios educativos españoles públicos que, hasta la fecha, han apostado por algo que cada vez piden más científicos e incluso figuras como el doctor Anthony Fauci y que ha generado un gran debate con los responsables educativos: dar clases al aire libre como medida contra la propagación contra el coronavirus.

Según explicaban en el periódico La Comarca, este instituto contará para este curso con un aula al aire libre como un espacio más para impartir lecciones en época de covid-19 y tras dos años de preparación de la misma. "La verdad que la idea nació con una idea distinta a la de la epidemia, obviamente, pero con esto pues se ha impulsado más aún. Queríamos crear un espacio abierto desde el que dar una enseñanza algo diferente, mezclar asignaturas y, por qué no, también hacer que a los chicos les dé un poco el aire, salir de la rutina", apunta David Giraldo, profesor de Filosofía, coordinador de inclusión del pequeño centro turolense y principal impulsor de la construcción de este espacio.

Foto: Hablar alto, gritar y cantar: cuanto más levantas la voz, más propagas el coronavirus

Con ella lista para este inicio de curso en el mismo patio del instituto, el objetivo es que esté a disposición de los profesores como un lugar organizado, ventilado, espacioso y que, como estaba pensado desde el principio, sirva como un entorno especial para dar clases diferentes cuando el tiempo lo permita; e incluso se ha planteado para posteriores reuniones de padres o diferentes eventos en un año en el que se buscan como agua de mayo espacios como este. Pero, ¿es este caso ampliable a otros centros españoles? El debate está servido.

La discusión generada entorno a la vuelta al cole en plena pandemia ha puesto la ventilación de estos espacios como un punto clave para convertir las clases en un espacio seguro. Por la forma en la que se propaga el virus, y más aún si se confirma la propagación por aerosoles, la renovación del aire es algo fundamental para evitar grandes contagios y eso ha hecho que el propio Fauci (el Fernando Simón estadounidense) o el estado de Nueva York hayan apostado de forma contundente por las lecciones al aire libre y haya proyectos similares al de Utrillas en Italia o Dinamarca.

Expertos como el investigador de la Universidad de Colorado José-Luis Jiménez, el físico experto en epidemias Alex Arenas o grupos de pediatras llevan semanas recomendando esta práctica y lo cierto es que no es algo nuevo. Como explican en The New York Times, en las epidemias de tuberculosis de principios del siglo XX incluso en lugares tan fríos como la propia ciudad de Nueva York se apostó por las clases al aire libre como método para frenar el contagio (65 escuelas lo hicieron). Los grandes problemas están ahora, según distintos especialistas, primero en las infraestructuras de los centros y luego en el tiempo que hay para preparar estos espacios.

Imagen de una clase al aire libre en 1915 durante una epidemia de tuberculosis en Rhode Island. (Biblioteca del Congreso de EEUU)
Imagen de una clase al aire libre en 1915 durante una epidemia de tuberculosis en Rhode Island. (Biblioteca del Congreso de EEUU)

Ventilación sí, pero organizada

Partiendo de que existe un consenso general en torno a que la ventilación de los espacios compartidos por niños y profesores debe ser la máxima posible (ya hay muchos estudios que demuestran el peligro de los espacios cerrados y poco ventilados), la gran disputa es cómo garantizar esa renovación del aire de forma continuada sin acabar con problemas peores como una sensación de frío que haga imposible la clase. "Creo que es importante hablar de todo ello pero en nuestro caso pienso que vamos tarde. Ahora no da tiempo a pensar en ventilar o mejorar eso, no hay infraestructura suficiente", apunta el intensivista pediátrico del Hospital Infantil Universitario Niño Jesús de Madrid, Alberto García-Salido.

Para este especialista en medicina infantil, se debería hablar más de lo importante que puede ser un recambio de aire en las aulas "que convierta en espacios abiertos los cerrados", pero se necesita tiempo para ello. Por ejemplo, para el frío y la lluvia, que son los motivos por los que más gente rechaza lo de las clases al aire libre, hay soluciones ya existentes: "Las gradas de muchos estadios de fútbol están calefactadas".

Tabla de un estudio de BMJ sobre el riesgo de contagio en diferentes entornos. (Foto: BMJ)
Tabla de un estudio de BMJ sobre el riesgo de contagio en diferentes entornos. (Foto: BMJ)

Como método de ayuda para organizar la ventilación y renovación del aire en las escuelas, para convertir espacios cerrados en abiertos, la Universidad de Harvard ha redactado una guía con cinco claves para intentar minimizar el riesgo, aunque, como aseguran sus propios autores, solo sea para ganar tiempo al virus. Según esta guía, lo ideal es mejorar los sistemas de ventilación, incorporar purificadores de aire (o, al menos, humidificadores), realizar el máximo de actividades al aire libre y algo básico: abrir las puertas y ventanas siempre.

La idea es conseguir con todo ello, al menos 5 ACH (cambios de aire por hora) en aulas de 100 metros ocupadas por unos 25 estudiantes. Además, dan ideas para medir o mejorar la situación de clases y otros espacios como usar hielo seco o balómetros que permitan saber más sobre los cambios de aire en estas salas.

David Giraldo también apoya la idea de que no vale solo con decir que vas a dar clases al aire libre o que vas a ventilar las aulas, que hacerlo por sí solo puede ser incluso contraproducente. Debes preparar bien los espacios, tener claro cómo lo vas a utilizar y con qué objetivo. "Hay que escoger bien el espacio, ser consciente de lo que tienes que hacer y cómo. Con chavales de estas edades necesitas tener todo organizado si quieres que algo funcione", apunta el profesor. Ellos, para intentar aprovechar su abierta al máximo en un lugar bastante frío, han optado por una zona recogida, con bastante luz e incluso sombra para el verano. "No se puede hacer deprisa y corriendo, eso está claro".

Sobre el frío, Giraldo es claro. "Creo que hay muchos mitos en este sentido. Entiendo que hay días o meses fríos en los que es algo imposible salir a dar una clase, pero no olvidemos que los chavales se pasan los recreos fuera y que los propios adultos salimos a tomar un café a una terraza en cuanto vemos un rayo de sol. Hay que desterrar esas ideas generales encorsetadas y ser más prácticos y abiertos a propuestas diferentes y bien pensadas. Porque, además, los alumnos en cuanto ven algo de sol están deseando que los saques a la calle, eso lo saben todos los profesores", apunta. "Si nuestro ocio siempre lo realizamos al aire libre, ¿por qué no nuestro trabajo o nuestro estudio?".

Una medida más

En la organización y jugar con lo que se tiene a mano también hace especial hincapié el virólogo y profesor de biotecnología de coronavirus Javier Cantón: la ventilación es importante y hasta una pieza clave si se hace correctamente, pero no puede quedarse como la única medida a tener en cuenta, sino como un complemento a tener en cuenta y utilizarlo, si es posible. "Los espacios cerrados son más propicios para la dispersión del virus, eso está claro. Ahora bien, la contrapartida más obvia, dar clases al aire libre, es una solución que no todos los centros pueden adoptar. Algunos por falta de espacios, otros por el clima", señala Cantón.

Según este experto, hay que buscar medidas que valgan para todos los centros educativos. "Hay que apostar por medidas de prevención (mascarillas y distancia), filtros, aireación, desinfección y, sobre todo, tests y rastreo. Estas dos últimas cosas, tener de sobra como para hacerlo rápido, es clave. Y si se pueden hacer a las aguas residuales del barrio donde esté el centro en cuestión, mejor que mejor", apunta. Esto también lo recalca García-Salido que recuerda que en el caso de los niños el contacto personal es el mayor riesgo así que, aunque la ventilación se ha obviado y esto debe cambiar, no se puede perder el foco de otras medidas de prevención.

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