"Aún podemos controlar la situación pero nos quedan pocas semanas para hacerlo"
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"No estamos actuando mal, pero sí muy tarde"

"Aún podemos controlar la situación pero nos quedan pocas semanas para hacerlo"

Alex Arenas, físico, matemático y especialista en análisis de epidemias, lleva meses estudiando el impacto del coronavirus en España y asesorando a gobiernos e instituciones

Foto: Alex Arenas en su despacho de la URV (Foto: URV)
Alex Arenas en su despacho de la URV (Foto: URV)

Alex Arenas es doctor en física, profesor de ciencias de la computación y uno de los expertos matemáticos españoles que más tiempo llevan estudiando al detalle la evolución de la pandemia. Con su grupo de la Universitat Rovira i Virgili (URV) y en colaboración con la Universidad de Zaragoza desarrolló en febrero un modelo matemático que permitía hacer predicciones del riesgo de brotes de coronavirus en España y desde ese momento no ha parado. Ahora asesora, entre otros, a la Generalitat de Cataluña y es uno de los científicos que han firmado la carta que pide una auditoría externa de la pandemia para saber qué hicimos mal y cómo corregirlo.

Como experto en análisis de datos y predicciones sobre la evolución de epidemias, asegura que en España aún no estamos en una situación descontrolada, y todavía nos quedan opciones para no tener que llegar a esa fase, pero deja claro que si no se toman en serio los rebrotes ni se ponen medidas adecuadas para sostener lo máximo posible al virus la segunda ola "está escrita". ¿Qué podemos hacer para esquivar un nuevo desastre? Todo pasa por cambiar las tornas y pasar de actuar de forma reactiva a hacerlo intentando adelantarnos al virus.

Foto: Foto: EFE.

PREGUNTA: La primera cuestión es casi obligada, ¿cómo ves la situación actual? ¿Es tan grave como empieza a parecer?

RESPUESTA: Es preocupante, está claro, pero yo diría que lo que está ocurriendo es algo normal y lógico tras la desescalada. Cuando decidimos dejar el confinamiento e ir abriendo, poco a poco, la movilidad e incluso las fronteras sabíamos que aún había un gran riesgo de rebrotes, que el virus seguía ahí. Hubo un momento de paréntesis conseguido gracias al grandísimo esfuerzo hecho durante el duro confinamiento, pero es normal que ese paréntesis acabara y volviéramos a tener contagios.

Lo preocupante y grave es si no nos tomamos este riesgo en serio ni somos capaces de frenar estos rebrotes a tiempo y el contagio se dispara y descontrola. Entonces podemos volver a una fase muy delicada, pero de todos modos aún creo que la situación es controlable si nos lo tomamos muy en serio. Vamos, así lo han demostrado algunas regiones que han vivido situaciones graves durante estas semanas.

P: Entonces, si es algo lógico y normal tras la desescalada, ¿por qué parece que estamos mucho peor que otros países?

R: A ver, aquí al final es verano, hace mucho calor, estamos hartos de todo lo ocurrido, hemos pasado meses durísimos y nos lanzamos mucho más a la calle, nos juntamos con gente, nos movemos... Eso influye mucho para que tengamos más posibilidades de contagios, pero también es cierto que creo que ha habido una relajación en las medidas y sobre todo en el control.

Llegamos a creer que lo teníamos todo bastante controlado y actuamos tarde. Se ha visto que muchas regiones no se habían tomado en serio ni siquiera el trabajo de rastreo hasta que han visto que es fundamental para cortar las cadenas de contagio, y eso ha podido ayudar a que estemos en una situación un poco más delicada que otros países.

P: ¿Crees que se ha sido poco contundente con esto?

R: Sí, esa es mi sensación al menos. Todo el mundo sabía que en algún momento habría que montar un buen sistema de rastreo para controlar los rebrotes, pero nadie lo hizo hasta que ha tenido el problema delante. Y claro, no se puede ir deprisa y corriendo con algo así, pues necesitas preparación, desarrollo... pierdes un tiempo valiosísimo que solo hace que el problema crezca. Pero bueno, es la historia de la pandemia en España, siempre vamos tarde. No hacemos las cosas mal, las hacemos tarde. Y yo no sé por qué, pues la información la tenemos.

P: Tú conoces bien el caso de Cataluña que vivió un rebrote muy fuerte y parece que ha conseguido casi controlarlo, ¿qué ha cambiado en estas semanas y que se puede aprender de ello?

R: En Cataluña hemos tenido la suerte de que ha entrado en la secretaría de Salud (Josep María Argimon) una persona, un líder, que entiende la epidemia, conoce lo que ocurre y ha puesto las pilas al sistema en poco tiempo. Puede parecer algo muy simple pero ese ha sido el gran cambio. En dos semanas hemos dado un vuelco al tema epidémico, pero claro se ha puesto todo lo que había para conseguirlo. Medidas contundentes, hemos pasado de 200 a 900 rastreadores, y ahora hemos pasado a una nueva fase que llevábamos tiempo pidiendo pero que Argimon la ha puesto en marcha ahora.

Hemos pasado de rastrear contactos a ir a buscar al virus. Nos dimos cuenta de que las cadenas de contagio se nos escapaban y se ha decidido ir a buscar al virus montando carpas en los barrios y pueblos más afectados para hacer PCR masivos. Si así damos con, no sé, un 10% de infectados o un 15%, pues mira, esos que nos quitamos que pueden provocar nuevos rebrotes.

P: ¿O sea que la clave está en apostar por ser más proactivos?

Sí, a ver, nosotros tenemos aquí dos fases, una reactiva que es la de rastreo de contactos una vez que se da un brote al acudir gente enferma a un centro y otra proactiva de ir a buscar al virus con test masivos cuando el contagio se está generalizando y no sabes dónde empieza la cadena. Esa búsqueda del virus te puede funcionar si actúas rápido en zonas concretas y testas a todo el mundo de esa zona. Si ya es más generalizado obviamente esto se complica, porque el número de test y de personal que necesitas es mucho mayor.

Si algo hemos aprendido estos meses es que en esta pandemia la única forma de ahorrar gastos y evitar desastres mayores es actuar rápido y con decisión. Si esperas a ver qué pasa da igual, vas a tener que terminar actuando, pero con mayores costes económicos y sanitarios.

P: Durante el final de julio llegaste a dar hasta una fecha concreta sobre en qué momento se podía descontrolar el brote de Barcelona. ¿Podemos predecirlo con tanto detalle a nivel estatal?

Esos días que daba de margen es porque era un brote muy peligroso que debido a la densidad y movilidad de una zona como Barcelona se podía mover rápidamente a las zonas metropolitanas, como ocurrió. Y había que añadir el problema de la movilidad vacacional, mucho más complicada de estimar que la laboral porque cada uno viaja donde quiere. La cosa es que nosotros damos esos días como ventanas de oportunidad, si no tomas una medida en concreto en esa ventana seguramente después ya no tenga tanto efecto y tengas que ir a algo todavía más drástico.

A nivel nacional es mucho más complejo dar estas ventanas porque es un país muy heterogéneo y los brotes aparecen de manera asíncrona. Lo que sí te puedo decir es que aún podemos controlar la situación pero nos quedan pocas semanas para hacerlo y que no se nos vaya de las manos. Yo creo que ahora, al ver las orejas al lobo, las comunidades lo han entendido, pero lo que hablamos antes: vamos tarde o muy tarde y dos semanas con este virus son una barbaridad. Y aún no hemos hablado de la vuelta a las escuelas.

P: ¿Cómo ves esa vuelta?

R: Pues deberíamos ponernos con todo a pensar en ello. Hay que hacerlo muy bien y nuestro sistema depende de ello. Está claro que es imposible evitar los brotes escolares, eso es así, pero podemos hacer una vuelta exitosa y sobre todo tener un plan para saber cómo actuar en cada momento y con todas las garantías. Podemos aprender de las experiencias exteriores y enfrentarnos al problema con preparación.

Mascarillas a partir de 10 años, distancia social, salidas para los brotes, ventilación... Necesitamos ponernos en lo peor y sobre ello construir un plan que de verdad nos ayude en algo tan importante. No sé, por ejemplo, a principios del siglo XX las clases al aire libre se hacían hasta en países muy fríos para controlar la tuberculosis. Lo que está claro es que siendo un punto fundamental de nuestra estructura socioeconómica hay que poner todo lo que tenemos para que puedan funcionar. Y se debería estar haciendo ya para tener una situación al menos segura, o estar preparados.

P: ¿Crees que en este y otros casos falta coordinación territorial?

R: Creo que cuando los sistemas funcionan esto debería ser algo menor. Obviamente tenemos que coordinarnos, sobre todo entre comunidades vecinas, y aprovechar para aprender todos de todos. Para la epidemia lo que se necesita es inteligencia para luchar contra el virus. El problema es que actuemos de forma reactiva pues necesitas ser proactivo para atajar problemas que sabes que te van a venir, como es el caso de las escuelas.

P: A finales de abril tu grupo ya predijo que habría una segunda ola, incluso peor que la anterior si las medidas se paraban, y ya hablabas del temido rebrote en verano. ¿Crees que llegaremos a esa situación o estamos ya inmersos en ella?

R: Creo que el comportamiento humano ha cambiado, pero seguimos al borde de esta segunda ola. No puedes parar las medidas, al menos vamos a tener un añito similar y debemos concienciarnos todos de ello y de que el riesgo de esta segunda ola siempre va a existir. Vamos, lo único que te puedo asegurar es que si simplemente se llevasen a cabo medidas mínimas de control y protección con todo abierto, la segunda ola está escrita. Lo que hay que hacer es, viendo lo que te viene, actuar e intentar corregir y evitar el precipicio, y todo el mundo debe saber esto para actuar en consecuencia. Cada medida busca parar la epidemia, no hay más.

Y vuelvo a lo mismo, anticiparte es clave. Si tienes que cerrar, cortar la movilidad o tomar cualquiera de estas medidas drásticas es porque ya se te ha empezado a ir de las manos, son frenos que pisas cuando el coche ya empieza a descontrolarse. Y hay que evitar el confinamiento de nuevo, pues es el último freno que nos queda con todas las consecuencias que eso tiene. Tenemos que movernos en ese balance y debería conocerlo toda la población.

P: Para terminar, eres uno de los firmantes de la carta que pide una auditoria externa de la pandemia en España, ¿crees que se podrá llevar a cabo?

R: Creo que es muy necesario porque aprender de tus errores y mejorar es una forma absolutamente científica de actuar en este momento. Tenemos un sistema de profesionales de la salud que es de los mejores del mundo, pero la pandemia nos ha azotado de manera brutal. Entonces te preguntas cómo puede ser esto con unos equipos y profesionales tan buenos y si hay otras cosas que han fallado en el proceso de gestión. Entendemos que a todo el mundo le ha cogido por sopresa, pero creemos que habría que ver qué hay que corregir en estos procesos para evitar otro golpe similar, simplemente.

Esperemos que se pueda llevar a cabo, por eso hicimos el esfuerzo. Estas auditorias externas son algo muy habitual, siempre quitando el posible sesgo que puedas tener internamente, y ayudan a mejorar los sistemas tras una situación crítica como la que hemos vivido aquí.

Alex Arenas es doctor en física, profesor de ciencias de la computación y uno de los expertos matemáticos españoles que más tiempo llevan estudiando al detalle la evolución de la pandemia. Con su grupo de la Universitat Rovira i Virgili (URV) y en colaboración con la Universidad de Zaragoza desarrolló en febrero un modelo matemático que permitía hacer predicciones del riesgo de brotes de coronavirus en España y desde ese momento no ha parado. Ahora asesora, entre otros, a la Generalitat de Cataluña y es uno de los científicos que han firmado la carta que pide una auditoría externa de la pandemia para saber qué hicimos mal y cómo corregirlo.

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