Puede tener uso clínico en dos años

Prueban un prometedor análisis de sangre para detectar alzhéimer hasta 20 años antes

La comunidad científica ha cosechado un varapalo tras otro en la lucha contra el alzhéimer. Sigue sin haber una cura, pero la posibilidad de un diagnóstico rápido está cada vez más cerca

Foto: Una anciana apoya su cabeza sobre el dedo índice. (iStock)
Una anciana apoya su cabeza sobre el dedo índice. (iStock)
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La humanidad puede romper una importante barrera contra el alzhéimer en un par de años. Así lo consideran los científicos reunidos esta semana en la Conferencia Internacional de las Asociaciones de Alzhéimer (AAIC, por sus siglas en inglés), que han presentado en sociedad varios estudios esperanzadores acerca de un análisis de sangre capaz de detectar la enfermedad de la memoria con tanta precisión como los métodos más caros e invasivos.

Se trata de una prueba que mide los niveles en sangre de la proteína tau, un elemento que se concentra en las partes donde la atrofia cerebral es más grave y que ha sido clave para estudiar los diferentes síntomas que presentan los pacientes. El nuevo método es capaz de determinar si las personas tienen alzhéimer hasta 20 años antes de que aparezcan los primeros problemas de memoria, según revela una investigación conjunta de expertos en neurología de Estados Unidos y varios países de Europa publicada en la revista 'Journal of the American Medican Association'.

"Este análisis de sangre predice de manera muy precisa quién tiene la enfermedad en el cerebro, incluidas las personas que no presentan síntomas", destaca el doctor Michael Weiner, investigador sobre alzhéimer en la Universidad de California en San Francisco. "No es una cura, no es un tratamiento, pero no se puede tratar la enfermedad sin poder diagnosticarla. Y el diagnóstico preciso y de bajo coste supone realmente un gran avance", explica en declaraciones recogidas por 'The New York Times'.

Además de evaluaciones clínicas de memoria y deterioro cognitivo, los médicos siguen utilizando costosos mecanismos como las tomografías por emisión de positrones (PET) —que utilizan pequeñas cantidades de materiales radioactivos para identificar cambios a nivel celular— o las punciones espinales. De esta forma, detectan niveles elevados de la proteína amiloide, otro de los elementos que se acumula en el cerebro de los pacientes de alzhéimer. El problema es que algunas personas pueden tener niveles altos y no desarrollar la enfermedad.

Imagen de un PET que muestra la progresión del alzhéimer. (Clínica Universidad de Navarra)
Imagen de un PET que muestra la progresión del alzhéimer. (Clínica Universidad de Navarra)

"Decir que tienes amiloide en el cerebro a través de una exploración PET no es suficiente para diagnosticar el alzhéimer", explica la directora científica de la Asociación del Alzhéimer, María Carillo. Sin embargo, el nuevo análisis de sangre abre la puerta a conjugar este indicador con la detección de tau. "Esta prueba permite la posibilidad de detectar definitivamente a una persona con alzhéimer. Hace cinco años te habría dicho que era ciencia ficción", celebra la experta.

La detección de tau también puede ser valiosa para predecir el ritmo al que disminuirán las capacidades cognitivas de una persona, pues, a diferencia del amiloide, la tau tiende a aumentar a medida que la enfermedad se agrava. "Este análisis de sangre para tau parece no sólo mostrar capacidad para distinguir con precisión entre la enfermedad de alzhéimer y otras afecciones neurodegenerativas, sino que también puede detectar cambios antes de que aparezcan los síntomas", asegura Fiona Carragher, de la Sociedad de Alzhéimer.

La investigación abre un debate ético

"Ahora necesitamos estudios a mayor escala para confirmar estos resultados y descubrir si esta prueba podría acelerar nuestra capacidad de desarrollar nuevos tratamientos para la enfermedad de alzhéimer en el futuro", aclara Carragher. El siguiente paso podría ser mucho más grande si el análisis de sangre integra las mediciones de amiloide. De ahí que el gran frente común de los investigadores a la vanguardia sea el estudio SEABIRD, que incluirá el desarrollo de biomarcadores de amiloide en sangre y contará con la participación de más de 1.000 personas, de diferentes razas, categorías socioeconómicas y estados cognitivos.

¿Deben decidir las personas si prefieren saber o no que padecen una enfermedad para la que aún no existe una cura?

Pero la capacidad de diagnosticar el alzhéimer con un análisis de sangre rápido también arroja un debate ético: ¿deben decidir las personas si prefieren saber o no que padecen una enfermedad para la que aún no existe una cura?

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