La oxitocina, la 'hormona del amor', también produce agresividad
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NO MEJORA LA SOCIABILIDAD SIEMPRE

La oxitocina, la 'hormona del amor', también produce agresividad

El estudio señala que los efectos de esta hormona dependen tanto del contexto como de la personalidad

Foto: La oxitocina, en ratones, ha demostrado varias funciones. Foto: Instituto Max Planck
La oxitocina, en ratones, ha demostrado varias funciones. Foto: Instituto Max Planck

Parecía demostrado que la oxitocina, un péptido que se produce en el cerebro, era la 'hormona del amor'. No obstante, investigadores alemanes e israelíes han descubierto que es algo más y que puede inducir a la agresividad.

Científicos del Instituto de Ciencias Weizman (Israel) y del Instituto Max Planck (Alemania) manipularon las células cerebrales productoras de oxitocina de ratones que vivían en condiciones seminaturales. El objetivo de su investigación era profundizar en el papel de la oxitocina.

Se creía que esta hormona mediaba el comportamiento prosocial, pero los resultados han sido contradictorios, y algunos han propuesto otra hipótesis, denominada prominencia social, en la que se afirma que la oxitocina podría estar implicada en la amplificación de la percepción de diversas señales sociales, lo que podría dar lugar a comportamientos prosociales o antagónicos, dependiendo de factores tales como el carácter individual y el entorno.

Foto: Una pareja en la cama . (iStock)

Mucho de lo que se sabe sobre las acciones de los neuromoduladores como la oxitocina proviene de estudios de comportamiento de animales de laboratorio que se realizan en condiciones artificiales estrictamente controladas. No obstante, recientes investigaciones sugieren que someter a los animales a un ambiente seminatural puede enseñarnos mucho más sobre el comportamiento social, especialmente cuando se quieren aplicar esos hallazgos a los humanos.

Así, los investigadores crearon una instalación experimental que les permite observar a los ratones en algo que se aproxima a sus condiciones de vida naturales, un entorno enriquecido con estímulos que pueden explorar, y su actividad es monitorizada día y noche con cámaras y analizada posteriormente.

Ambiente "más real"

La innovación en este experimento fue la incorporación de la optogenética, un método que permite activar o desactivar neuronas específicas en el cerebro utilizando la luz. Para crear una configuración que permitiera estudiar el comportamiento natural de los ratones, el equipo desarrolló un dispositivo compacto y liviano con el cual podían activar las células cerebrales productoras de oxitocina de manera muy precisa.

En una serie de experimentos se demostró que, en el entorno seminatural, los ratones al principio mostraron un mayor interés el uno por el otro, pero esto pronto fue acompañado por un aumento en el comportamiento agresivo. En contraste, el aumento de la producción de oxitocina en los ratones en condiciones de laboratorio clásicas resultó en una agresividad reducida. La principal conclusión del estudio es que la oxitocina no mejora la sociabilidad en todos los ámbitos y que sus efectos dependen tanto del contexto como de la personalidad.

"Nuestro trabajo demuestra que la oxitocina no mejora la sociabilidad en general"

"En un entorno social natural, solo para hombres, esperaríamos ver un comportamiento beligerante mientras compiten por el territorio o la comida", explica Sergey Anpilov, uno de los investigadores, en Neuroscience News. "Es decir, las condiciones sociales son propicias para la competencia y la agresión. En la configuración estándar del laboratorio, una situación social diferente lleva a un efecto diferente para la oxitocina".

Si la 'hormona del amor' es más probable que sea una 'hormona social', ¿qué significa eso para sus aplicaciones farmacéuticas? "La oxitocina está involucrada, como lo han demostrado experimentos anteriores, en comportamientos sociales como el contacto visual o los sentimientos de cercanía", señalan los investigadores, "pero nuestro trabajo demuestra que no mejora la sociabilidad en general. Sus efectos dependen tanto del contexto como de la personalidad".

De esta manera, los hallazgos del estudio podrían aportar nuevos conocimientos respecto al uso de la oxitocina para el tratamiento de una serie de enfermedades psiquiátricas, como la ansiedad social, el autismo y la esquizofrenia.

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