animalistas y ecologistas piden su cierre

"Caldo de cultivo de pandemias": ¿cuál es el futuro de los mercados de animales vivos?

Los mercados húmedos deben su nombre a la sangre, las tripas y el agua que empapan el suelo de los puestos: ahora están en el foco por ser fuente de brotes de enfermedades como el coronavirus

Foto: Mercados húmedos. (Igualdad Animal)
Mercados húmedos. (Igualdad Animal)

En los 'mercados húmedos' de Asia, ciervos, gatos, mapaches, murciélagos, cocodrilos, perros y muchas otras especies conviven entre la sangre, las vísceras, las escamas y los restos de otros animales muertos que empapan el suelo de los puestos.

Estos insalubres lugares donde se comercia con animales vivos están en el punto de mira tras la explosión de la pandemia del coronavirus, cuyo origen muchos científicos sitúan en el mercado húmedo de Wuhan en China.

"Son el caldo de cultivo para futuras pandemias", denuncian asociaciones ecologistas y animalistas, que han alzado la voz para pedir a la ONU que los prohíba a nivel global y, al mismo tiempo, han advertido del riesgo para la salud pública que representan.

"Caldo de cultivo de pandemias": ¿cuál es el futuro de los mercados de animales vivos?

La polémica en torno a estos mercados no ha parado de crecer desde que se estableció el nexo entre el nuevo coronavirus y estos puestos, donde se comercia con animales vivos. Por eso, China decidió prohibir temporalmente el comercio y el consumo de especies salvajes, pero para muchos científicos y para asociaciones como Igualdad Animal, esto no es suficiente: el cierre debería ser permanente.

"Los animales exóticos y los criados tradicionalmente se mezclan en jaulas estrechas en recintos insalubres, sufriendo de deshidratación, hambre y enfermedades, y creando el caldo de cultivo perfecto para enfermedades zoonóticas", explican desde Igualdad Animal. "No solo debería ser permanente, sino que todos los mercados húmedos del mundo deberían cerrarse inmediatamente", apuntan en su campaña dirigida al secretario general de la ONU, António Guterres, con la que han recogido más de 227.000 firmas.

"Para los humanos, representan una amenaza global para la salud y la seguridad, y para los animales, un intenso sufrimiento", añaden desde la asociación.

Las zoonosis son enfermedades originadas por patógenos que proceden de especies animales. El 70% de las enfermedades humanas tiene origen zoonótico. Es decir, son producidas por microorganismos patógenos que se transmiten al hombre a través de una especie animal, explican desde WWF. Otras epidemias recientes, como el SARS, el MERS y el ébola, también han sido provocadas por virus que se transmiten de los animales a las personas.

Foto: Igualdad Animal.
Foto: Igualdad Animal.

Aunque todavía hay mucho debate científico sobre el asunto, según WWF está comprobado que la alteración del equilibrio de los sistemas naturales por la destrucción directa de hábitats, la pérdida de biodiversidad, el tráfico de especies, la intensificación agrícola y ganadera y los efectos amplificadores del cambio climático "aumentan notablemente el riesgo de aparición de enfermedades infecciosas transmisibles al ser humano".

Y entre todas las respuestas que quedan por resolver sobre el origen del Covid-19, sin embargo, la OMS sí ha confirmado que es una enfermedad zoonótica, lo que significa que saltó de los animales a los humanos.

La responsable de diversidad de Naciones Unidas, Elizabeth Maruma Mrema, ha escuchado este grito de protesta y ha considerado necesario que los países actúen y prohíban los mercados húmedos donde se comercia con animales vivos para consumo humano, para prevenir así futuras pandemias, aunque advierte de las consecuencias que puede tener el cierre de estos espacio para la población rural de zonas empobrecidas.

En unas declaraciones al diario británico 'The Guardian', Maruma, secretaria ejecutiva interina del Convenio de la ONU sobre Diversidad Biológica, creía que "sería bueno prohibir los mercados de animales vivos como lo han hecho China y algunos otros países". "Pero también debemos recordar que existen comunidades, particularmente las de las áreas rurales de bajos ingresos, sobre todo en África, que dependen de los animales salvajes para sustentar el sustento de millones de personas".

Foto: Igualdad Animal.
Foto: Igualdad Animal.

"Por lo tanto, a no ser que encontremos alternativas para estas comunidades, podría existir el peligro de dar pie al comercio ilegal de animales salvajes, que actualmente ya está provocando que algunas especies estén al borde de la extinción. Tenemos que ver cómo equilibramos ese problema y cerrar realmente la brecha del comercio ilegal en el futuro", añadía.

La asociación ecologista WWF ha realizado una encuesta entre la población de Hong Kong, Japón, Birmania, Tailandia y Vietnam para conocer qué opina la población de estos países de este tipo de mercados. Las preguntas se realizaron entre el 3 y el 11 de marzo a 1.000 personas en cada uno de los países. Se preguntó a los encuestados sobre sus miedos sobre el brote de coronavirus en sus respectivos países y sus opiniones sobre la venta ilegal de animales silvestres en los mercados no regulados.

Según esta encuesta, los ciudadanos de Asia, aquellos que viven en países donde los mercados de animales salvajes son más frecuentes, exigen que se reduzca el consumo de vida silvestre y se elimine el comercio ilegal y no regulado de estos animales.

El 79% del total consideró que el cierre de estos mercados era una "medida eficaz" para prevenir futuras pandemias. El 93% del total estaba de acuerdo con apoyar los esfuerzos de los gobiernos y de los ministerios de salud pública para acabar con estos mercados dejando de comer productos de fauna salvaje, convenciendo a otros para que no lo hagan y compartiendo noticias en las redes sociales. El 87% de ellos afirmó no consumir productos derivados de animales salvajes y un 84% ve "improbable o muy improbable" adquirirlos.

Solo un 9% de ellos compró o conocía a alguien que hubiera comprado en el último año productos provenientes de animales vivos vendidos en los mercados húmedos. Entre los que sí lo habían hecho o conocían a alguien que lo hiciera, un 46% había comprado pájaros vivos, un 34% serpientes, un 23% murciélagos, un 20% gatos de civeta, un 10% pangolines, un 15% tortugas y un 4%, otras especies.

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