Ya sabemos que hay que lavarse las manos, pero ¿cómo debemos secárnoslas?
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Importa lavar, pero también secar

Ya sabemos que hay que lavarse las manos, pero ¿cómo debemos secárnoslas?

Desde todas las instituciones del Estado se llama a la población a lavarse continuamente las manos para evitar el contagio, pero ¿qué pasa después de echarnos agua y jabón?

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Foto: Reuters

Más de 9.000 infectados, 309 muertes, millones de personas confinadas en casa. Desde el principio de toda esta crisis de Covid-19, se instó a todo el mundo a lavarse continuamente y de forma concienzuda las manos para evitar la propagación y el contagio. Se habló de usar agua y jabón y muchos descubrieron los geles hidratantes con base alcohólica. Pero ¿qué pasa con el secado? Es igual de importante que el propio lavado y hay varios estudios que apuntan cómo es mejor hacerlo.

Normalmente, estando en casa solemos utilizar una toalla para secar nuestras manos después de lavarlas. En el trabajo o en otros espacios optamos mucho más por el papel o por los secadores automáticos. Pero ¿cuál es la opción más recomendada en estos casos? Pues esto dicen los estudios al respecto. Es muy posible que algunos te sorprendan bastante.

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Por cierto, algo clave antes de ver cuál es la mejor forma, es que sea como fuere, hay que secarse tras el lavado siempre. Unas manos húmedas pueden ser aún peor que unas antes del lavado y tocar utensilios como pomos o grifos de un baño con las manos mojadas se convierte en la combinación perfecta para llevarse todo tipo de bacterias y virus.

Lo mejor, papel desechable o toalla (y lavarla con asiduidad)

Según los expertos, tan importante como lavarse bien las manos lo es secárselas correctamente. Y ¿cómo indican que deberíamos hacerlo? Pues con una toalla o un papel. No solo por ser medidas que no solo ayudan a secar las manos, sino que sirven, con la fricción, a eliminar todos los gérmenes. Así lo recuerda en Bussines Insider una experta en higiene personal. Y no es la única recomendación que se hace en estos casos.

Normalmente, se usa mucho más la toalla de tela que el papel en casa pues, además, es mucho más ecológico y económico. Pero si optamos por esta opción lo mejor es lavar dicha toalla con cierta asiduidad. Si decidimos ir con el papel, como en el caso de los estornudos, lo más recomendable es usarlo y desecharlo. Así evitaremos cualquier contagio tras el lavado y dejaremos nuestras manos limpias de cualquier virus, incluso el Covid-19.

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En cuanto al tipo de tejido, si se opta por las toallas, no hay estudios claros sobre en qué superficies aguanta más el virus, pero sí se dice que, en ropa y tejidos similares, el virus podría llegar a sobrevivir varios días. Como decimos, no hay nada seguro y algunos expertos hablan de que la temperatura y el lugar en el que estén dichos tejidos puede ser clave. Por ejemplo, en lugares húmedos y de baja temperatura su supervivencia se dispara mientras que en sitios de temperaturas altas pasa exactamente lo contrario.

No se han hecho estudios sobre el coronavirus en concreto, pero sí que en 2018 y 2016 se hicieron diversos estudios (de las universidades de Connecticut y Westminster) que hablaban sobre cómo secarse las manos en sitios tan delicados como los hospitales. Estas investigaciones apuestan por el papel en lugares tan delicados, aunque no descartan la tela si se trata de manera personal y se mantienen unas normas de uso y lavado. En cuanto al papel lo recomiendan siempre que se utilice a conciencia y se deseche posteriormente, pero además descartan ciertas soluciones muy extendidas.

Nada de secadores

Entre las conclusiones que sacaron dichos investigadores es que lo peor para quitarse virus y gérmenes de las manos eran los secadores. Lejos de acabar con estos organismos, los secadores los dispersaban y provocaban una situación peor que la anterior. Esos secadores que empezaban a utilizarse como una forma de no tener que rozar ninguna superficie para secarse, eran en realidad un problema añadido para el lugar donde se ponían y así de claro lo dejaron en sus investigaciones. Además, la fricción dificultaba, mucho, la eliminación total de los gérmenes.

Eso sí, poco tiempo después la marca por excelencia que fabrica estos secadores, la británica Dyson sacó su propio estudio con conclusiones opuestas: sus secadores de manos son seguros, y "reducen la proliferación de bacterias en las manos hasta un 40%". La investigación se hizo en coordinación con el Bradford University Infection Group y los resultados se publicaron en el 'Journal of Applied Microbiology'.

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Sea como fuere, uno de los científicos que hicieron los estudios contra estos secadores, Peter Setlow, fue preguntado hace unos días por la revista 'Wired' y fue tajante en su respuesta. "Lo siento, industria de secadores de manos", dijo. "Mi opinión personal es que no deberían usarse". La decisión de cómo secarse es personal, pero todo apunta a que los secadores eléctricos no son la mejor opción.

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