EL AVANCE DEL VIRUS

¿A qué edad se está muriendo por coronavirus en el mundo?

Los primeros datos de Europa incrementan la edad de los fallecidos con respecto a China, lo que tiene que ver con características poblacionales y sanitarias distintas

Foto: Foto: Reuters.
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La recién declarada pandemia mundial de coronavirus se ceba especialmente en las personas mayores. Probablemente, ese es uno de los datos más repetidos sobre el Covid-19, pero cuando ponemos la lupa, vemos que el perfil de los fallecidos no es exactamente el mismo en los distintos países. Las estadísticas de China indican que el 20% de los fallecidos tenía más de 80 años, pero en Italia, que ya acumula un número de casos importante, esa cifra se dispara hasta más del 56%.

Hasta ahora, casi todo lo que sabemos de la enfermedad procede del gigante asiático, que ha estado acumulando decenas de miles de casos desde hace casi tres meses y, por lo tanto, ha dado pie a realizar los principales estudios. Sin embargo, es probable que el aumento de las cifras de Italia, España o Francia dibuje un perfil ligeramente distinto, que tiene más que ver con las características demográficas, sociales y sanitarias europeas.

En China, se han registrado 3.158 muertes de los más de 80.000 casos confirmados. Sin embargo, 60.000 de ellos son pacientes que ya se han recuperado, según los datos del Centro Chino para el Control y Prevención de Enfermedades. Por eso, en la actualidad, el país de origen de la epidemia está tratando de manejar poco más de 16.000 casos, de los que 4.400 se encuentran en estado grave.

Un detallado análisis de los casos chinos publicado a finales de febrero en la revista 'JAMA' explica el perfil de los pacientes del país, que se contaban por más de 72.000 en aquel momento. La franja de edad con más contagios está entre los 50 y los 59 años (acumulan un 22,4% del total), seguida de los que están en la década de los 60 y de los 40 (19,2% en ambos casos), así como de los treintañeros (17%). Bastante menos casos hay entre los 70 y los 79 años (8,8%) y entre los mayores de 80 (3,2%).

Sin embargo, la mortalidad no tiene mucho que ver con esa distribución, sino que se dispara con la edad. Casi un tercio de los fallecidos tenía entre 70 y 79 años (30,5%) o entre 60 y 69 (30,2%), mientras que los mayores de 80 años suponen la quinta parte de las muertes (20,3%). El 12,7% tenía entre 50 y 59 años, mientras que los fallecidos menores de 50 son muy pocos.

En cualquier caso, para conocer el riesgo que implica tener más o menos años es más útil conocer la tasa de letalidad, es decir, la proporción de personas que mueren por la enfermedad, en este caso, en cada franja de edad. Según ese mismo estudio, el 14,8% de las personas de 80 o más años con Covid-19 fallece, también el 8% de los que tienen entre 70 y 79 años y el 3,6% de los que se encuentran entre los 60 y los 69 años.

Italia: un perfil más envejecido

En todos los países es así: las muertes se concentran entre las personas mayores. Sin embargo, la distribución no es exactamente la misma. Al comparar China con Italia, podemos encontrar notables diferencias. Mientras que en China las muertes en mayores de 80 años solo suponen el 20%, en Italia son bastantes más de la mitad. En concreto, el tramo de edad entre los 80 y los 89 años acumula el 42,2% de los fallecimientos y el 14,1% tiene 90 o más años, según un estudio del Istituto Superiore di Sanità (ISS).

“En general, en Europa nuestra pirámide de población está muy envejecida, hay mucha más gente mayor que en China y otros países. La tasa de letalidad en personas jóvenes es muy baja, y además nosotros nos estamos centrando sobre todo en las personas mayores, entre las que el riesgo de que se produzcan fallecimientos se incrementa”, explica Ignacio Rosell, experto en medicina preventiva y salud pública de la Universidad de Valladolid.

Por lo tanto, las diferencias se podrían explicar, simplemente, porque la distribución por edad no es la misma. “El riesgo de morir de los jóvenes es más bajo, pero eso vale para el conjunto de la salud, las comparaciones brutas nos pueden engañar, muere más gente en Alemania que en Guatemala porque hay más personas mayores”, señala. En realidad, para realizar una comparación rigurosa, habría que estandarizar la distribución por edad de la población de cada país, pero para eso habría que conocer la edad de cada caso y tener un gran volumen de datos, según el experto.

Foto: Reuters.
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No obstante, también pueden influir ciertos factores sanitarios. Por ejemplo, el control de las enfermedades que se asocian a los casos más graves, como las patologías cardiovasculares o la diabetes, no es igual en todas partes y, por lo tanto, podría incrementar el riesgo de mortalidad por coronavirus en pacientes más jóvenes. “China aún está en desarrollo, tiene una población más joven pero con factores de riesgo mucho mayores, como el tabaquismo o la contaminación. Imaginemos cómo podía ser la calidad del aire en Wuhan, una ciudad de 11 millones de habitantes”, señala Juan Ayllón, virólogo de la Universidad de Burgos.

“Los números más grandes y los estudios más concienzudos se corresponden con la población china”, recuerda. Y eso es importante porque “sociológicamente y en términos de salud, no es exactamente como la nuestra. Incluso podría invitarnos a rebajar un punto la alarma, porque estamos viendo que en China fallecía gente joven con más frecuencia que en el resto del mundo. Su población es distinta, su demografía también y sus factores de riesgo, más”, añade.

Las diferencias entre China y Europa hacen que algunos estudios no sirvan para España

El perfil de los fallecidos en otros países de Europa, como España y Francia, se parece mucho más al de Italia, con una mayoría de casos por encima de los 80 años, aunque, una vez más, las cifras aún son escasas comparadas con las italianas de cara a realizar comparaciones que estadísticamente sean significativas.

Las diferencias de mortalidad total

Sin embargo, al margen de las edades, también llama la atención la tasa de letalidad de cada país, es decir, el número de fallecidos con respecto al número de casos diagnosticados. En España es del 2,2% y en Francia, del 1,8%. Sin embargo, los extremos marcan diferencias muy marcadas. En Corea del Sur, solo fallece el 0,7% de los infectados, mientras que en Italia la tasa llega al 6,1%. Los actuales datos de China sitúan la cifra en el 3,9%.

La cifra tan baja de Corea es “porque realizaron muchísimas pruebas y al detectar muchos casos leves la mortalidad baja un montón”, explica Ayllón. Por el contrario, “en Italia hay muchísimo virus circulando que no se ha detectado y la prueba es que a nosotros nos ha llegado el problema debido a eso. Si la letalidad allí es muy alta, se debe sobre todo a que se han detectado muchos menos casos leves y asintomáticos”.

Foto: Reuters.
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Todo depende “de los recursos y del esfuerzo que se dediquen a hacer diagnósticos”, pero “hacer diagnósticos porque sí no tiene sentido”, opina. “Llegaríamos a la conclusión de que hay mucha más gente infectada y reduciríamos la estadística de letalidad, pero no sacaríamos nada en limpio. Sería gastar recursos y ocupar personal. A los jóvenes solo les diríamos que su catarro es coronavirus y colapsaríamos más el sistema”.

El despliegue de Corea del Sur con los test sirvió, a la postre, para evitar muertes

La obstinada búsqueda de casos de Corea del Sur, en cambio, se puede explicar “por situación geográfica y por tiempo de reacción: sabían que les iba a llegar e hicieron un esfuerzo extra para hacer un barrido y les ha salido bastante bien, porque parece que tienen controlado su brote. Estaban preparados y podían dedicar esos recursos”. No obstante, Corea del Sur tiene un nivel de desarrollo y una demografía similares a los de Italia y España y, además, un sistema de salud público similar, que figura entre los mejor puntuados del mundo. Por eso, las estadísticas reales deberían ser más parecidas de lo que dicen los datos, según Ayllón.

No obstante, fuera de China los números de muertes son tan bajos que realizar cálculos de la letalidad para sacar conclusiones resulta, en opinión de este especialista, poco riguroso, ya que cualquier circunstancia concreta hace variar las estadísticas. “En España, tenemos una letalidad media, pero se nos ha disparado porque hemos tenido brotes en residencias de ancianos y sabemos que en población de riesgo puede dispararse a más del 10%”, destaca. El factor de la edad también provoca distorsión en los datos en otros sentidos. Por ejemplo, “algunos pacientes que fallecen con coronavirus habrían muerto igual por otras causas, hay gente de más de 90 años con varias patologías”.

¿Afecta más a los hombres?

Un aspecto del perfil de los fallecidos que está dando pie a menos comentarios es el sexo, a pesar de que los datos de China también marcan importantes diferencias. En principio, en los pacientes afectados ya se marca una pequeña diferencia, el 51,4% son hombres y el 48,6%, mujeres. Sin embargo, lo más llamativo es que el Covid-19 resulta mucho más letal para el género masculino, ya que el 63,8% de los muertos son hombres, frente a un 36,2% de mujeres.

“Hay determinadas enfermedades que son más frecuentes en mujeres y otras en varones”, comenta Rosell. “Las mujeres tienen mejores defensas ante agresiones externas una vez que tienes el virus. Pero, además, los varones se exponen más, porque su tasa de empleo y sus relaciones sociales son mayores y probablemente esto está más marcado en China. Están más en contacto con grandes colectivos en empresas o en bares, trabajan con más frecuencia fuera y eso facilita que la tasa de contagio sea mayor”, apunta.

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