INHERENTES AL SER HUMANO

Los infartos no son sólo de nuestra época: hace 4.000 años también los sufrían

Un reciente estudio sugiere que las enfermedades cardíacas eran más habituales de lo que se pensaba hace miles de años

Foto: El sarcófago de la momia de Nedjemankh. (Met Museum)
El sarcófago de la momia de Nedjemankh. (Met Museum)

Las momias de hace cuatro mil años tenían acumulación de colesterol en sus arterias, lo que sugiere que las enfermedades cardíacas eran más comunes en tiempos antiguos de lo que se pensaba, según un nuevo estudio.

Un grupo de investigadores han analizado las arterias de cinco momias prehistóricas de América del Sur y del antiguo Egipto y han detectado una etapa más temprana de la aterosclerosis, la forma más común de arteriosclerosis, cuando se acumula placa en las paredes de las arterias y se restringe el flujo sanguíneo.

Anteriores estudios habían descubierto acumulación de calcio en corazones y en arterias, patologías que sólo ocurren en las últimas etapas de las enfermedades cardíacas y que presentaban una imagen incompleta de cómo era el riesgo de sufrir dolencias coronarias hace miles de años

Muestras de 2.000 a.C.

Mohammad Madjid, el autor principal del estudio, que se publica en American Heart Journal, ha revelado a Live Science que su intención era descubrir si las enfermedades cardiacas se producen únicamente en la actualidad o eran inherente a los seres humanos, independientemente de la vida moderna.

¿Las enfermedades coronarias se dan sólo en la época moderna o son inherentes a nuestra especie?

Para responder a esa pregunta, Madjid y sus colegas recogieron muestras arteriales de cinco momias que datan de entre 2000 a.C. hasta 1000 d.C.; los restos representaban a tres hombres y dos mujeres, que tenían entre 18 y 60 años.

Los científicos escanearon pequeñas secciones de las arterias, que tenían sólo unos pocos centímetros de longitud. Su análisis reveló lesiones por colesterol acumulado, precursores de la acumulación de placa que bloquea las arterias y provoca ataques cardíacos. Esta es la primera evidencia de lesiones en etapas tempranas en momias de diferentes partes del mundo.

Placa de colesterol en arteria. iStock
Placa de colesterol en arteria. iStock

Los depósitos de colesterol en las paredes arteriales "son esencialmente el mecanismo de curación de heridas del cuerpo", ha explicado Madjid. "Es en respuesta a múltiples traumas, como infecciones, colesterol alto, exposición al humo y otros problemas que pueden dañar el revestimiento interno de las arterias".

Patrones similares

La respuesta inflamatoria del cuerpo es una parte normal de la cicatrización de heridas, pero las paredes arteriales dañadas son susceptibles a la acumulación de glóbulos blancos, lo que puede conducir a la acumulación de colesterol. Esta saturación primero aparece como rayas y lesiones, y luego puede espesarse lo suficiente como para bloquear el flujo sanguíneo arterial, ha afirmado Madjid.

"Estos son procesos muy conocidos que encontramos bajo el microscopio en la era moderna, ahora también hemos visto patrones similares en nuestros antepasados", ha continuado Madjid. "Parece que este proceso inflamatorio y la respuesta son una parte inherente a nuestra vida".

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